domingo, 23 de noviembre de 2014

ORO Y PIEDRA.

ORO Y PIEDRA.


Había una vez un hombre muy avaro, que con los ahorros de toda su vida había adquirido un trozo de oro del tamaño de una roca, el cual escondió en un lugar secreto, totalmente oculto para el resto de los habitantes de su aldea. Periódicamente concurría este sujeto a deleitarse solamente observando y tocándolo. Luego lo volvía a ocultar hasta su próxima visita.
Durante mucho tiempo se repitió esta escena sin que nada sucediera, hasta que un día, un ladrón lo siguió y luego, esperando que se retirase, le robó su preciada pertenencia. Luego de esto el avaro se volvió un hombre totalmente infelíz y al borde de la desesperación. Entonces le contó lo sucedido a un vecino y este le aconsejó:
- Toma una gran piedra y ponla en el mismo lugar, luego finge que es oro: de esa piedra obtendrás la misma satisfacción que del metal precioso que te robaron.


PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

¿Comprendemos que el dinero no sirve de nada si no se posee un objetivo para el mismo?
- ¿Nos damos cuenta que debemos emplear lo que ganamos al servicio de un fin?
- ¿Entendemos que el éxito no nos dará satisfacción si no somos capaces de compartirlo con quienes nos rodean?.


Apostillas del Licenciado JLI.

En la semana de la música, una invitación muy especial.

Banda Sinfónica Nacional de Ciegos. “Pascual Grisolía”. Ministerio de Cultura – Presidencia de la Nación. Banda Abierta. En el Centro Nacional de la Música, Sala Guastavino, México 564 C.A.B.A. Entrada gratuita. Banda abierta semana de la música. Se convoca a músicos colegas y estudiantes avanzados que deseen participar en los festejos del día de la música. El objetivo es tocar junto a la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía” en lo que será una verdadera semana de integración celebrando el día de la música con un concierto para todo público y compartir así los frutos del encuentro. El diseño: Banda abierta – Semana de integración - Celebrando el 22 de noviembre “día de la música” Tres días de ensayos (Martes 25, Miércoles 26 y Jueves 27 de Noviembre de 2014) de 15hs. a 17.30hs en la Sala Guastavino del Centro Nacional de la Música, México 564. Además se podrá participar de la Clase magistral dictada por el solista de tuba. La semana culminará con un concierto en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires el viernes 28 de Noviembre a las 18:30 hs, confluyendo en el escenario el solista invitado, los músicos y estudiantes avanzados que participen de esta experiencia y la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía”, en un trabajo a modo de seminario de práctica de ensamble e integración con músicos ciegos o con discapacidad visual. Una experiencia particular para tod@s. Para esta edición contaremos con la participación de representantes de provincias de distintas regiones del país. El lugar de encuentro: Ensayos: México 564, CABA. Concierto: viernes 28 de noviembre a las 18:30 hs. en Bolsa de Comercio de Buenos Aires Repertorio que se trabajara: A confirmar Dirige el Mtro. José Luís Cladera. Cualquier duda o consulta llamar a nuestras oficinas . Austria 2561: 4-802-5674. De Lunes a Viernes de 09hs a 16hs. Mail de Inscripción: banda_abierta_bsnc@live.com.ar Se agradece su difusión .

LAS PROPIEDADES DEL LIMÓN.

LAS PROPIEDADES DEL LIMÓN.

Si bien muchas veces no le damos importancia, y lo vemos como un mero condimento para las ensaladas, para dar sabor a postres o para jugos, lo cierto es que esta fruta (que al fin y al cabo no se trata de otra cosa) posee una gran cantidad de elementos sumamente beneficiosos. Además un altísimo grado de vitamina C, debemos destacar que su ingesta aporta otras vitaminas que también son necesarias; tanto para la salud en general, como para la piel y el cabello jen particular: vitamina P, fundamental para mantener la salud del pelo; varias vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B5, B6 y PP, esta última importantísima para la piel, el aparato digestivo y el sistema nervioso). Pero además, contiene minerales indispensables para el buen funcionamiento del organismo y para mantener las energías bien arriba: potasio, magnesio, calcio, fósforo, sodio, hierro, flúor, cloro, azufre, siíicio, cobre y yodo.Posee pocas calorías y muchísimos beneficios: ayuda a combatir las enfermedades del aparato respiratorio, cuenta con bioflavonoides que limpian nuestro organismo de elementos nocivos, es de inestimable ayuda contra las infecciones gastrointestinales y para los malestares hepáticos y de la vesícula. Ayuda a eliminar toxinas del organismo a través de la orina (fundamental para eliminar grasas del cuerpo luego de su disolución). También es excelente para prevenir problemas circulatorios como la arteriosclerosis, hipertensión arterial y várices, tomando cada día en ayunas, eljugode un limón disuelto en medio vaso de agua. En el caso de las molestas várices, puede completar haciéndose masajes con jugo de limón aplicado en forma externa. Por último, podemos destacar que tiene un gran poder desinfectante. Por ejemplo, investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán descubrieron que, disolviendo una o dos cucharadas soperas de su jugo, en un balde de agua, se elimina todo rastro de cólera, con más efectividad que la lavandina y sin efectos nocivos.


Investigación realizada acerca del limón por Alicia Noemí Giardino,para TSU cosméticos .


JUAN MANUEL DE ROSAS.

JUAN MANUEL DE ROSAS.


13º Gobernador de Buenos Aires

8 de diciembre de 1829-17 de diciembre de 1832
Predecesor Juan José Viamonte
Sucesor Juan Ramón Balcarce

17º Gobernador de la Provincia de Buenos Aires

7 de marzo de 1835-3 de febrero de 1852
Predecesor Manuel Vicente Maza
Sucesor Vicente López y Planes


 Nacimiento 30 de marzo de 1793
Buenos Aires, Bandera de España Virreinato del Río de la Plata
Fallecimiento 14 de marzo de 1877(83 años)
Southampton, Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido
Partido Partido Federal
Cónyuge Encarnación Ezcurra
Hijos Pedro Pablo Rosas y Belgrano (adoptivo)

Juan Bautista de Rosas
María de Rosas
Manuelita de Rosas
Ángela Rosas (no reconocida)
Emilio Rosas (no reconocido)
Joaqín Rosas (no reconocido)
Nicanora Rosas (no reconocida)
Justina Rosas (no reconocida)
Adrián Rosas (no reconocido).

Profesión Terrateniente, militar y político


Juan Manuel de Rosas (Buenos Aires, 30 de marzo de 1793; Southampton, Gran Bretaña, 14 de marzo de 1877).
Fue un militar y político argentino. En 1829, tras derrotar al general Juan Lavalle, accedió al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Logró constituirse en el principal dirigente de la denominada Confederación Argentina (1835-1852) y dio su nombre a un período de la historia argentina: la época de Rosas.

Nació en el solar que había habitado su abuelo materno Clemente López de Osornio, situado en la calle que en ese entonces se denominaba Santa Lucía, actual calle Sarmiento entre las calles Florida y San Martín, en la ciudad de Buenos Aires.

Ingresó a los ocho años de edad en el colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich, si bien desde joven demostró vocación por las actividades rurales, interrumpió sus estudios para participar, contando con trece años de edad, en la Reconquista de Buenos Aires en 1806 y posteriormente se enroló en la compañía de niños del Regimiento de Migueletes, combatiendo en la Defensa de Buenos Aires en 1807, ambos hechos durante las invasiones inglesas, donde fue distinguido por su valor.

Más tarde, retirado al campo, se convirtió en un gran estanciero de la pampa bonaerense.

El joven Rosas, quien contaba con 17 años, se mantuvo al margen de los sucesos que culminaron con la Revolución de Mayo de 1810.

En 1813, pese a la oposición materna —que venció al hacer creer a su madre que la joven estaba embarazada— se casó con Encarnación Ezcurra, con quien tuvo tres hijos: Juan, María, muerta de niña, y Manuelita, nacida en 1817, que luego sería su compañera inseparable.

Poco después, debido a un entredicho que tuvo con su madre, devolvió a sus padres los campos que administraba para formar sus propios emprendimientos ganaderos y comerciales. Además se cambió el apellido "Ortiz de Rozas" por "Rosas", cortando simbólicamente la dependencia de su familia.

Fue administrador de los campos de sus primos Nicolás y Tomás Manuel de Anchorena; este último ocuparía cargos importantes dentro de su gobierno, ya que Rosas siempre le tuvo un especial respeto y admiración. En sociedad con Luis Dorrego —hermano del coronel Manuel Dorrego— fundó un saladero; era el negocio del momento: la carne salada y los cueros eran casi la única exportación de la joven nación. Acumuló una gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, distante de los acontecimientos emergentes que conducirían al virreinato del Río de la Plata a la emancipación del dominio español en 1816.

Por esos años conoció al doctor Manuel Vicente Maza, quien se convirtió en su patrocinador legal, en especial en una causa que sus propios padres habían entablado contra él. Más tarde sería un excelente consejero político.

En 1818, por presión de los abastecedores de carne de la capital, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón tomó una serie de medidas en contra de los saladeros. Rápidamente, Rosas cambió de rubro: se dedicó a la producción agropecuaria en sociedad con Dorrego y los Anchorena, que también le encargaron la dirección de su estancia "Camarones", al sur del río Salado.

Al año siguiente compró la estancia "Los Cerrillos", en San Miguel del Monte. En su estancia en la laguna de Monte organizó una compañía (aumentada al poco tiempo a regimiento) de caballería, los "Colorados del Monte", para combatir a los indígenas de la zona pampeana. Fue nombrado su comandante, y alcanzó el grado de teniente coronel.

Por esos años escribió sus famosas "Instrucciones a los mayordomos de estancias", en la que detallaba con precisión las responsabilidades de cada uno de los administradores, capataces y peones. Allí demostraba su capacidad para administrar simultáneamente varias explotaciones, con métodos muy efectivos, en un anticipo de su futura capacidad para administrar el estado provincial.

Hasta 1820 se dedicó a sus actividades privadas. Desde ese año hasta su caída producida en la batalla de Caseros, en 1852, consagraría su vida a la actividad política, liderando —ya en el gobierno o fuera de él— la provincia de Buenos Aires, que contaba no sólo con el territorio productivo más rico de la naciente Argentina, sino con la metrópolis más importante la ciudad de Buenos Aires- y el puerto que concentraba el comercio exterior de las restantes provincias, así como el control de la aduana. En relación a estos recursos se desarrollaron gran parte de los conflictos institucionales y las guerras civiles del siglo XIX en la Argentina, controlados hasta la caída de Rosas por la provincia de Buenos Aires.

En 1820 concluyó la etapa del Directorio con la renuncia de José Rondeau a consecuencia de la Batalla de Cepeda. Fue en esa época que Rosas comenzó a involucrarse en la política, al contribuir a rechazar la invasión del caudillo Estanislao López al frente de sus “Colorados del Monte”. Participó en la victoria de Dorrego en Pavón, pero junto a su amigo Martín Rodríguez se negó a continuar la invasión hacia Santa Fe, donde Dorrego fue derrotado completamente en la Batalla de Gamonal.

Con apoyo de Rosas y otros estancieros fue electo gobernador su colega el general Martín Rodríguez. El 1º de octubre estalló una revolución, dirigida por el coronel Manuel Pagola, que ocupó el centro de la ciudad. Rosas se puso a disposición de Rodríguez, y el día 5 inició el ataque, derrotando completamente a los rebeldes. Los cronistas de esos días recordaron la disciplina que reinaba entre los gauchos de Rosas, que fue ascendido al grado de coronel. Con Rodríguez, el grupo de los estancieros empezó a tener un papel público.

También fue parte de las negociaciones que concluyeron con el Tratado de Benegas, que ponía fin al conflicto entre las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Fue el responsable del cumplimiento de una de las cláusulas secretas del mismo: entregar al gobernador Estanislao López 30.000 cabezas de ganado como reparación de los daños causados por las tropas bonaerenses en su territorio. La cláusula era secreta, para no "manchar el honor" de Buenos Aires. Así se iniciaba la alianza permanente que tendría esta provincia con la de Buenos Aires hasta 1852.

Los primeros años después de la disolución de los poderes nacionales fueron un período de paz y prosperidad en Buenos Aires, principalmente debido a que Buenos Aires usufructuó en su exclusivo provecho las rentas de la Aduana, una fuente inagotable de riqueza que la provincia decidió no compartir con sus hermanas ni con ejércitos exteriores.

Entre 1821 y 1824 compró varios campos más, especialmente la estancia que había sido del virrey Joaquín del Pino y Rozas (conocida como Estancia del Pino, en el partido de La Matanza), a la que llamó San Martín en honor del general José de San Martín.

También aprovechó la ley de enfiteusis promovida por el ministro Bernardino Rivadavia para aumentar sus campos. En lugar de ayudar a los pequeños hacendados, esta ley terminó dejando en propiedad de unos pocos grandes terratenientes cerca de la mitad de la superficie de la provincia.

Afiche de la época de Rosas
Los desórdenes producidos por la Anarquía del Año XX habían dejado desguarnecida la frontera sur, por lo que habían recrudecido los malones. Martín Rodríguez dirigió entonces tres campañas al desierto, usando una extraña mezcla de diálogos de paz y guerra con los indígenas. En 1823 fundó Fuerte Independencia, la actual ciudad de Tandil. En casi todas estas campañas lo acompañó Rosas, que también participó de una expedición en que el agrimensor Felipe Senillosa delineó y estableció planos catastrales de los pueblos del sur de la provincia. El jefe nominal de esa campaña era el coronel Juan Lavalle.

Durante la guerra del Brasil, el presidente Rivadavia lo nombró comandante de los ejércitos de campaña a fin de mantener pacificada la frontera con la población indígena de la región pampeana, cargo que volvió a ejercer después, durante el gobierno provincial del coronel Dorrego.

En 1827, en el contexto previo al inicio de la guerra civil que estallaría en 1828, Rosas era un dirigente militar, representante de la aristocracia rural, socialmente conservadora. Estaba alineado a la corriente federalista, adversa a la influencia foránea y a las iniciativas de corte liberal preconizadas por la tendencia unitaria.

Terminada la guerra del Brasil, el gobernador Manuel Dorrego fue obligado —por una intensa presión diplomática y financiera— a firmar la paz y la independencia de Uruguay, y la libre navegación de los ríos; lo que fue visto por los miembros del ejército en operaciones como una traición. En respuesta, la madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires y reunió a los unitarios en la iglesia de San Francisco, donde —a nombre del pueblo— fue elegido gobernador Lavalle, utilizando un concepto restrictivo del término "pueblo". Siguiendo la misma lógica, disolvió la legislatura.

Dorrego se retiró al interior de la provincia y buscó la protección del comandante de campaña, Rosas. Éste lo ayudó a reunir un pequeño ejército pero fueron atacados sorpresivamente en la batalla de Navarro, siendo derrotados.

Rosas aconsejó a Dorrego que huyera hacia Santa Fe pero el gobernador se negó. Cuando Rosas le criticó su falta de previsión ante la revolución unitaria, Dorrego respondió:
Señor don Juan Manuel: que usted me quiera dar lecciones de política, es tan avanzado como si yo me propusiera enseñar a usted cómo se gobierna una estancia.

Rosas lo abandonó, marchándose hacia la provincia de Santa Fe, mientras Dorrego se refugiaba en Salto, en el regimiento del coronel Ángel Pacheco. Pero, traicionado por dos oficiales de éste —Bernardino Escribano y Mariano Acha— fue enviado prisionero a Lavalle. Éste, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, fusiló a Dorrego y se hizo cargo de toda la responsabilidad. En su última carta, escrita a Estanislao López, Dorrego pedía que su muerte no fuera causa de derramamiento de sangre. Pese a este pedido, su fusilamiento dio paso a una larga guerra civil, la primera en que estuvieron simultáneamente implicadas casi todas las provincias argentinas.

A principios de enero de 1829, el general José María Paz, aliado de Lavalle, iniciaba la invasión de la provincia de Córdoba, donde derrocaría al gobernador Juan Bautista Bustos. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.

Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios pequeños caudillos aliados de Rosas organizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla. No se ha difundido la memoria de estos hechos, pues ocurrieron en el campo y sus víctimas fueron gauchos y personas pertenecientes a clases sociales más humildes.

El gobernador intruso envió al coronel Federico Rauch hacia el sur, y una de sus columnas, al mando del coronel Isidoro Suárez, derrotó y capturó al mayor Mesa, que fue enviado a Buenos Aires y ejecutado. Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle hasta cerca de Buenos Aires, derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, librada el 26 de abril de 1829.

Mientras López regresaba a Santa Fe, Rosas sitió la ciudad de Buenos Aires. Allí crecía la oposición a Lavalle (a pesar de que los aliados de Dorrego habían sido expulsados), sobre todo por el crimen sobre el gobernador. Lavalle aumentó la persecución sobre los críticos, lo que le llevaría mucho apoyo a Rosas, en la ciudad que siempre fue la capital del unitarismo.

Lavalle, desesperado, se lanzó a hacer algo insólito: se dirigió, completamente solo, al cuartel general de Rosas, la Estancia del Pino. Como éste no se encontraba, se acostó en su catre de campaña a esperarlo. Al día siguiente, 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga.

Lavalle presentó el tratado con un mensaje que incluía una inesperada opinión sobre su enemigo:


“Mi honor y mi corazón me imponen remover por mi parte todos los inconvenientes para una perfecta reconciliación...Y sobre todo ha llegado el caso de que veamos, tratemos y conozcamos de cerca de Juan Manuel de Rosas como a un verdadero patriota y amante del orden.”

Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones. Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.

Primer gobierno de Rosas:


La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Juan Manuel de Rosas como Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" y en el mismo acto le otorgó "todas las facultades ordinarias y extraordinarias que creyera necesarias, hasta la reunión de una nueva legislatura". No era algo excepcional: las facultades extraordinarias ya les habían sido conferidas a Manuel de Sarratea y a Rodríguez en 1820, y a los gobernadores de muchas otras provincias en los últimos años; también Viamonte las había tenido.

El mismo día en que juró su cargo, declaró al diplomático uruguayo Santiago Vázquez:


Creen que soy federal; no señor, no soy de partido alguno sino de la Patria... En fin, todo lo que yo quiero es evitar males y restablecer las instituciones, pero siento que me hayan traído a este puesto.

Lo primero que hizo Rosas fue realizar un extraordinario funeral, trayendo los restos de Dorrego a la capital; con eso se captó la voluntad de los seguidores del fallecido líder del partido federal, sumando automáticamente el apoyo del pueblo humilde de la capital al que ya tenía de la población rural.

Rosas, era un autócrata por naturaleza y hasta el fin de sus días se mostró convencido de que a los países había que gobernarlos con mano fuerte para evitar lo que él consideraba su natural tendencia a la anarquía. Hay quien afirma que Rosas conocía la obra del francés Bossuet, defensor del absolutismo monárquico, cuyas ideas textuales reproduciría en sus escritos: "El rey puede compararse con un padre y recíprocamente un padre puede ser comparado con el rey,...Amar, gobernar, recompensar y castigar es lo que deben hacer un rey y un padre.

Respecto a la forma de organización constitucional del estado y al federalismo, Rosas fue un pragmático. En cartas enviadas en 1829 al general Tomás Guido, al general Eustaquio Díaz Vélez y a Braulio Costa, el financista de Quiroga, les escribía para informarles que El General Rosas es unitario por principio, pero que la experiencia le ha hecho conocer que es imposible adoptar en el día tal sistema porque las provincias lo contradicen, y las masas en general lo detestan, pues al fin sólo es mudar de nombre.

El general José María Paz había ocupado Córdoba y había derrotado a Facundo Quiroga. Rosas envió una comisión a mediar entre Paz y Quiroga, pero éste fue derrotado y se refugió en Buenos Aires. Rosas le hizo dar un recibimiento triunfal —como si hubiese sido el vencedor— aunque el caudillo consideraba que la guerra había terminado para él.

Paz aprovechó la victoria para invadir las provincias de los aliados de Quiroga, colocando en ellos gobiernos unitarios. Los bandos quedaban definidos: las cuatro provincias del litoral, federales; las nueve del interior, unitarias y unidas desde agosto de 1830 en una Liga Unitaria, cuyo "supremo jefe militar" era Paz.

A los pocos meses, en enero de 1831, Rosas y Estanislao López impulsaron el Pacto Federal entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Éste —que sería uno de los "pactos preexistentes" mencionados en el Preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina— tenía como objetivo poner un freno a la expansión del unitarismo encarnado en el general Paz. Corrientes se adheriría más tarde al Pacto, porque el diputado correntino Pedro Ferré intentó convencer a Rosas de nacionalizar los ingresos de la aduana de Buenos Aires e imponer protecciones aduaneras a la industria local. En este punto, Rosas sería tan inflexible como sus antecesores unitarios: la fuente principal de la riqueza y del poder de Buenos Aires provenía de la aduana.

El caudillo santiagueño Juan Felipe Ibarra, refugiado en Santa Fe, logró que López iniciara acciones contra Córdoba. Serían acciones guerrilleras, porque en ese tipo de acciones tenía ventaja sobre las disciplinadas tropas de Paz. A principios de 1831, el ejército porteño inició también las operaciones, al mando de Juan Ramón Balcarce; pero el ejército porteño nunca llegó a unirse al santafesino.

Cuando el coronel Ángel Pacheco derrotó a Juan Esteban Pedernera en la batalla de Fraile Muerto, Paz decidió hacerse cargo personalmente del frente oriental.

Por su lado, Quiroga decidió volver a la lucha. Pidió fuerzas a Rosas, pero éste sólo le ofreció los presos de las cárceles. Quiroga instaló un campo de entrenamiento y, cuando se consideró listo, avanzó sobre el sur de Córdoba. En el camino, Pacheco le entregó los pasados de Fraile Muerto: con ellos conquistó Cuyo y La Rioja en poco más de un mes.

La inesperada captura de Paz por un tiro de boleadoras de un soldado de López, el 10 de mayo, provocó un repentino cambio: Gregorio Aráoz de Lamadrid se hizo cargo del ejército unitario, con el que se retiró hacia el norte y fue vencido por Quiroga en la batalla de La Ciudadela, el 4 de noviembre, junto a la ciudad de Tucumán, con lo cual la Liga del Interior fue disuelta.

En los meses siguientes, las provincias restantes se irían adhiriendo al Pacto Federal: Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero y La Rioja en 1831. Al año siguiente, Tucumán, San Juan, San Luis, Salta y Catamarca.

En cuanto terminó la guerra, los representantes de varias provincias anunciaron que, con la pacificación interior, había llegado la ocasión esperada para la organización constitucional del país. Pero Rosas argumentaba que primero se tenían que organizar las provincias y luego el país, ya que la constitución debía ser el resultado escrito de una organización que debía darse primero. Aprovechó una acusación del diputado correntino Manuel Leiva para acusarlo de tener ideas anárquicas y retirar su representante de la convención de Santa Fe. En agosto de 1832, la convención quedaba disuelta, y la oportunidad de organizar constitucionalmente el país se pospuso por otros veinte años.

Por un tiempo, el país quedó dividido en tres áreas de influencia: Cuyo y el noroeste, de Quiroga; Córdoba y el litoral, de López; y Buenos Aires, de Rosas. Por unos años, este triunvirato virtual gobernaría el país, aunque las relaciones entre ellos nunca fueron muy buenas.
En 1832, en carta a Quiroga, Rosas le dijo que siendo federal por íntimo convencimiento, me subordinaría a ser unitario si el voto de los pueblos fuese por la unidad.

El primer gobierno de Rosas fue un gobierno de orden; no fue una tiranía despótica, aunque más tarde los historiadores harían extensivas a su primer gobierno algunas características del segundo. En este primer momento, se apoyó en algunos de los dirigentes del "Partido del Orden" de la década anterior, lo cual ha permitido que fuera acusado de ser el continuador del Partido Unitario, aunque con el tiempo se distanciaría de ellos.

Entre los hechos negativos se le atribuye responsabilidad en la invasión inglesa de las islas Malvinas, aunque este hecho ocurrió el 3 de enero de 1833, durante el gobierno de Balcarce que había sucedido a Rosas, que estaba emprendiendo su campaña al desierto. Estas islas, que habían sido objeto de disputa entre España e Inglaterra, se encontraban en posesión de España al momento de declararse la Independencia argentina, e Inglaterra implícitamente reconoció la continuidad jurídica de los derechos argentinos sobre las posesiones españolas al celebrar el tratado de Amistad, Comercio y Navegación, firmado en Buenos Aires el 2 de febrero de 1825, a pocos años de la Independencia argentina y ratificado por el gobierno británico en el mes de mayo de ese mismo año. Además, las Islas Malvinas habían sido pobladas por el Gobierno de Buenos Aires y se había designado un gobernador.

Esta primera administración de Rosas fue, también, un gobierno progresista: se fundaron pueblos, se reformaron el Código de Comercio y el de Disciplina Militar, se reglamentó la autoridad de los jueces de paz de los pueblos del interior y se firmaron tratados de paz con los caciques, con lo que se obtuvo una cierta tranquilidad en la frontera.

No obstante, la supremacía lograda no estuvo asociada a un apoyo incondicional de toda la población. Rosas debió enfrentar, por el contrario, una dura resistencia durante el curso de su gobierno.

A fines de 1832, la legislatura reeligió a Rosas. Se dijo durante muchos años que rechazó su reelección porque no se le concedían las facultades extraordinarias, lo que no es exacto: no se sentía capaz de gobernar -ni quería hacerlo- sin la unanimidad de la opinión pública en su favor. Esperaría que lo llamaran desesperadamente, mientras buscaba la forma de hacerse imprescindible.

En su lugar fue electo Juan Ramón Balcarce, importante militar de la época de la guerra de independencia y jefe de un grupo federal no totalmente rosista, a quien Rosas entregó el gobierno el 18 de diciembre de 1832.

En cuanto Rosas bajara del gobierno a fines de 1832, a principios del siguiente año coordinó la campaña con los de Mendoza, de San Luis y de Córdoba para hacer una batida general, que además acompañaría a la otra que había comenzado a principios del mismo año el general Manuel Bulnes, en Chile y en el extremo noroeste de la Patagonia oriental, específicamente en los alrededores de las lagunas de Epulafquen. La comandancia general le fue ofrecida a Facundo Quiroga, pero éste no participó en ella. Rosas concentró y adiestró la tropa en su estancia de Los Cerrillos, cerca del fortín y pueblo San Miguel del Monte. El 6 de febrero de 1833 fue aprobada la ley que autorizaba al Poder Ejecutivo a negociar un crédito de un millón y medio de pesos m/c, para costear los gastos de la expedición, aunque al poco tiempo, el ministro de Guerra comunicó que no podría hacerse cargo de dicho objetivo, y por lo cual Juan Manuel de Rosas y Juan Nepomuceno Terrero terminaron suministrando ganado vacuno y caballar para el abasteciimiento, sumado a que sus primos Anchorena, el doctor Miguel Mariano de Villegas, Victorio García de Zúñiga y el entonces coronel Tomás Guido donaran dinero en efectivo para que pudieran iniciarla por lo cual, pudieron partir de allí en marzo del citado año.
La columna oeste, al mando de José Félix Aldao, recorrió un territorio que había sido "limpiado" de aborígenes recientemente, por lo que se limitó a llegar al río Colorado. La del centro venció al cacique ranquel Yanquetruz y regresó rápidamente. La que hizo la mayor parte de la campaña fue la del este, al mando del propio Rosas. Éste se estableció a orillas del río Colorado —cerca de la actual localidad de Pedro Luro— y envió cinco columnas hacia el sur y hacia el oeste, que consiguieron derrotar a los caciques más importantes. A continuación firmó tratados de paz con otros, secundarios hasta entonces, que se convirtieron en útiles aliados. Al año siguiente se sumaría el más importante de ellos, Calfucurá.

Durante los primeros años de su segundo gobierno, la política de Rosas para con los indígenas alternaría tratados de paz y donaciones con campañas de exterminio. Sólo después de la crisis que comenzó en 1839 la cambió por una política de paz permanente.

La campaña también incorporó científicos que reunieron información sobre la zona recorrida, pero las regiones desérticas quedaron en manos de los indígenas. Recibió además la visita del científico Charles Darwin, quien en su diario de viaje describió parte de la campaña:


...Los indios formaban un grupo de unas 110 personas (hombres, mujeres y niños); casi todos fueron hechos prisioneros o muertos, pues los soldados no dan cuartel a ningún hombre. Los indios sienten actualmente un terror tan grande, que ya no se resisten en masa; cada cual se apresura a huir por separado, abandonando a mujeres e hijos.(...)Sin disputa, esas escenas son horribles, ¡pero cuánto mas horrible aún es el hecho cierto de que se da muerte a sangre fría a todas las indias que parecen tener mas de veinte años! Y cuando yo, en nombre de la humanidad protesté, se me replicó: "Sin embargo ¿que otra cosa podemos hacer? ¡Tienen tantos hijos esas salvajes.
Se aseguró la tranquilidad para los campos y pueblos ya formados, y se logró un relativo avance en el sudoeste de la provincia, pero los adelantos de la frontera fueron mucho menos espectaculares que los logrados en la Conquista del Desierto emprendida muy posteriormente por el general Julio Argentino Roca en 1879.

Lo más importante que logró Rosas fue poner de su lado al ejército, a los estancieros y la opinión pública. Y el agradecimiento de las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, que se vieron libres de saqueos importantes por muchos años. Sin embargo, el único grupo de indios que no fue totalmente dominado, los ranqueles, siguieron siendo vistos como un problema para los habitantes de estas provincias.

El precio a pagar por la paz fue sostener a las tribus amigas con entregas anuales de ganado, caballos, harina, tejidos y aguardiente. A partir de este momento, las tribus cazadoras dependieron de las entregas de alimentos, y fueron considerados por los bonaerenses como costosos parásitos del erario público, olvidando que —desde el punto de vista de Rosas— los pagos eran un precio a pagar por el uso de territorios que ellos consideraban suyos. Esta actitud pacificadora, y el cumplimiento de los pactos celebrados, le ganaron a Rosas el respeto de algunos de los jefes de los indios amigos. Cuando este asumió por segunda vez la gobernación de la provincia, el cacique Catriel en Tapalqué declaró:
Juan Manuel es mi amigo. Nunca me ha engañado. Yo y todos mis indios moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos y entre ellos. Mientras viva Juan Manuel todos seremos felices y pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras esposas e hijos. Todos los que están aquí pueden atestiguar que lo que Juan Manuel nos ha dicho y aconsejado ha salido bien.
Años después de la caída de Rosas, el mismo Catriel señalaba:
Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos.
Más tarde, el propio Rosas dirigió la redacción de una Gramática de la lengua pampa.

En esta campaña se destacaron algunos oficiales que formarían la siguiente generación de militares porteños: Pedro Ramos, Ángel Pacheco, Domingo Sosa, Hilario Lagos, Mariano Maza, Jerónimo Costa, Pedro Castelli y Vicente González (el Carancho del Monte).

Mientras Rosas estaba en su campamento del río Colorado, los desacuerdos internos del partido federal iban en aumento. Una de las fracciones era ideológicamente liberal, y deseaba la organización constitucional; en sus filas militaban el gobernador Balcarce y sus ministros Enrique Martínez y Félix Olazábal. Sus adversarios, leales a Rosas, los llamaban lomos negros, debido a que el reverso de la lista en la cual se postulaban era de color negro. En el partido de Rosas figuraban estancieros, militares y comerciantes minoristas.

El enfrentamiento se condujo principalmente en la prensa, dividida en dos bandos, que se atacaban escandalosamente; el gobierno decidió procesar a varios periódicos opositores y uno o dos oficialista. Entonces se puso en acción Encarnación Ezcurra, esposa y consejera de Rosas, que reunía diariamente a sus aliados en su casa, y organizaba las manifestaciones y agresiones contra los opositores.

Cuando se anunció el juicio a los periódicos, uno de ellos era llamado "El Restaurador de las Leyes". Encarnación hizo empapelar la ciudad con la noticia de que iba a ser enjuiciado el Restaurador, lo que la gente interpretó como un juicio al jefe del partido federal. Se produjo una gran manifestación, y sus participantes se reunieron en las afueras de la ciudad; en su ayuda vino el general Agustín de Pinedo, que puso a sitio a la ciudad, provocando unos días más tarde la renuncia de Balcarce.

En su lugar fue nombrado el general Juan José Viamonte, y en los días siguientes abundaron las agresiones de los partidarios de Rosas, organizados en la Sociedad Popular Restauradora, formada por las clases medias de la ciudad y parte de los oficiales de origen humilde. Su brazo armado era la Mazorca, un grupo de agitadores que atacaba las casas de los opositores a Rosas, causando desmanes y agresiones físicas a quienes eran considerados opositores. Hubo unos pocos crímenes, pero por el momento no tuvieron la extensión que tendría en el futuro.

Unos meses después llegaba Rosas de regreso a Buenos Aires, y Viamonte se vio obligado a renunciar. En su lugar fue elegido Rosas, pero no aceptó porque no se le concedían las facultades extraordinarias. No se sentía capaz de gobernar —ni le interesaba hacerlo— bajo las limitaciones de un estado de derecho. Fue electo gobernador su amigo Manuel Vicente Maza, presidente de la legislatura.

Segundo gobierno y delegación de la Suma del Poder Público sobre el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas.

Al estallar un conflicto que se había suscitado entre Salta y Tucumán, Rosas logró que Manuel Vicente Maza enviara como mediador al general Facundo Quiroga, que residía en Buenos Aires. En el trayecto, éste fue emboscado y asesinado en Barranca Yaco, provincia de Córdoba, el 16 de febrero de 1835 por Santos Pérez, un sicario vinculado a los hermanos Reynafé, que gobernaban Córdoba.

La muerte de Quiroga provocó un clima de inestabilidad y violencia, por lo que Maza presentó su renuncia el 7 de marzo de ese año. La legislatura llamó a Rosas para que se hiciera cargo del gobierno provincial. Rosas condicionó su aceptación a que se le otorgase la "suma del poder público", por la cual la representación y ejercicio de los tres poderes del estado recaerían en el gobernador, sin necesidad de rendir cuenta de su ejercicio. La legislatura aceptó esta imposición, dictando ese mismo día la correspondiente ley.

La suma del poder público se le otorgó con el compromiso de:
1.Conservar, defender y proteger la religión Católica Apostólica Romana.
2.Sostener la causa nacional de la Federación.
3.El ejercicio de la suma del poder público duraría "todo el tiempo que el Gobernador considere necesario".

No disolvió la legislatura ni los tribunales; por el momento, la suma del poder aparecía como la sanción legal del carácter excepcional que tenía su mandato. La naturaleza dictatorial de esa institución política afloraría más tarde, cuando Rosas hiciera uso de todo ese poder.

Por otro lado este asesinato le dio a Rosas la oportunidad única de no compartir el mando del partido federal, que hasta entonces se había repartido con Quiroga y López. Éste, en tanto que protector de los Reynafé, quedó muy debilitado; y moriría a mediados de 1838. Incluso los caudillos con poder propio cayeron en su órbita, como Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero, y José Félix Aldao, de Mendoza.

Debido a que el país no contaba por entonces con una constitución propia —su caída sería, en 1853, condición necesaria para su sanción— los poderes de los que gozó Rosas en su segundo mandato han sido superiores a los de un presidente de facto, ya que dentro de éstos incluyó el de administrar justicia. Gran parte de la historiografía argentina sigue considerando a Rosas un dictador o un tirano, mientras que la corriente revisionista le niega tal carácter, considerándolo un defensor de la soberanía nacional.

Antes de asumir como gobernador, el Restaurador exigió que se realizara un plebiscito que confirmara el apoyo popular a su elección. El plebiscito se realizó entre los días 26 y 28 de marzo de 1835 y su resultado fue 9.713 votos a favor y 7 en contra. Por esos tiempos la provincia de Buenos Aires contaba con 60.000 habitantes, de los cuales no accedían al sufragio las mujeres ni los niños.

La Sala de Representantes nombró gobernador a Juan Manuel de Rosas el día 13 de abril de 1835 por el quinquenio que comprendía de 1835 a 1840.

El discurso que pronunció Rosas en el Fuerte, sede del gobierno provincial, al momento de la asunción de su segundo mandato como gobernador caracterizaría su posición frente a sus opositores:
"
Que de esa raza de monstruos no quede uno entre nosotros y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y de espanto a los demás que puedan venir en adelante".
Rosas asumió su nuevo gobierno con la suma del poder público que utilizó para hostigar a sus disidentes fueran éstos federales o unitarios.

No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar. Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular, y deseado, ni más bien sostenido por la opinión. Los unitarios que en nada habían tomado parte, lo recibían al menos con indiferencia, los federales lomos negros, con desdén, pero sin oposición; los ciudadanos pacíficos lo esperaban como una bendición y un término a las crueles oscilaciones de dos largos años; la campaña, en fin, como el símbolo de su poder y la humillacion de los cajetillas de la CIUDAD. [...]


"[...] Concibese como ha podido suceder que en una provincia de cuatrocientos mil habitantes, según lo asegura la Gaceta, sólo hubiese tres votos contrarios al gobierno? Seria acaso que los disidentes no votaron? Nada de eso! No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar; los enfermos se levantaron de la cama a ir a dar su asentimiento, temerosos de que sus nombres fueran inscritos en algún negro registro; porque así se había insinuado.
En cuanto asumió, Rosas ordenó la captura de Santos Pérez y los Reynafé, y tras un juicio que tardó años, fueron condenados a muerte y ejecutados. El juicio le dio a Rosas una autoridad nacional en un ámbito inesperado: su provincia tenía un tribunal penal de autoridad nacional. Esa autoridad no era legal pero era real, y aportó cierta unidad a la administración nacional.

Eliminó de todos los cargos públicos a sus opositores: expulsó a todos los empleados públicos que no fueran federales "netos", y borró del escalafón militar a los oficiales sospechosos de opositores, incluyendo a los exiliados. A continuación hizo obligatorio el lema de "Federación o muerte", que sería gradualmente reemplazado por "¡Mueran los salvajes unitarios!", para encabezar todos los documentos públicos; e impuso a los empleados públicos y militares el uso del cintillo punzó, que pronto sería usado por todos.

Entre los funcionarios separados de su cargo por orden del gobernador estuvo el Decano del Superior Tribunal de Justicia, Miguel Mariano de Villegas, por no merecer la confianza del gobierno.

Por oposición, más tarde los unitarios llevarían divisas celestes, lo que tendría un resultado inesperado: la bandera argentina era, hasta ese momento, de color azul y blanco. Los ejércitos de Rosas la empezaron a usar con un color azul oscuro, casi violeta; para diferenciarse, los unitarios la utilizaron de color celeste y blanco.

Para conseguir sus objetivos políticos Rosas contó también con el apoyo de la Sociedad Popular Restauradora, con la cual en esa época se vinculaba especialmente su esposa Encarnación, integrada por el grupo más leal de sus partidarios. Y a través del cuerpo parapolicial de la Mazorca, que volvió a actuar en la persecución de sus adversarios.

Una vez que logró consolidar su poder impuso los criterios federales y formó alianzas con los líderes de las demás provincias argentinas, logrando el control del comercio y de los asuntos exteriores de la Confederación.

El gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, realizó un enérgico planteo reclamando medidas proteccionistas para los productos de origen local, cuya producción se deterioraba debido a la política de libre comercio de Buenos Aires.

El 18 de diciembre de 1835, Rosas sancionó la Ley de Aduanas en respuesta a ese planteo, que determinaba la prohibición de importar algunos productos y el establecimiento de aranceles para otros casos. En cambio mantenía bajos los impuestos de importación a las máquinas y los minerales que no se producían en el país. Con esta medida buscaba ganarse la buena voluntad de las provincias, sin ceder lo esencial, que eran las entradas de la Aduana. Estas medidas impulsaron notablemente el mercado interno y la producción del interior del país. Sin embargo, Buenos Aires continuó siendo la principal ciudad.

Se nacía de un impuesto básico de importación del 17% y se iba aumentando para proteger a los productos más vulnerables. Las importaciones vitales, como el acero, el latón, el carbón y las herramientas agrícolas pagaban un impuesto del 5%. El azúcar, las bebidas y productos alimenticios el 24%. El calzado, ropas, muebles, vinos, coñac, licores, tabaco, aceite y algunos artículos de cuero el 35%. La cerveza, la harina y las papas el 50%.

El efecto inesperado, pero que Rosas había considerado correctamente, era que disminuyeron las importaciones, pero el crecimiento del mercado interno compensó esa caída. De hecho, los impuestos por importación aumentaron significativamente. Más tarde, bajo el efecto de los bloqueos, se redujeron estas tasas de importación, pero nunca volvieron a ser tan bajas como en la época de Rivadavia, ni tanto como serían después de su caída.

Simultáneamente pretendió obligar a Paraguay a incorporarse a la Confederación Argentina ahogándola económicamente, para lo cual impuso una fuerte contribución al tabaco y los cigarros. Como temía que entraran de contrabando por Corrientes, esos impuestos alcanzaron también a los productos correntinos. La medida contra el Paraguay fracasó, pero tendría graves consecuencias respecto de Corrientes.

Su política económica fue decididamente conservadora: controló los gastos al máximo, y mantuvo un equilibrio fiscal precario sin emisiones de moneda ni endeudamiento. Tampoco pagó la deuda externa contraída en tiempos de Rivadavia, salvo en pequeñas sumas durante los pocos años en que el Río de la Plata no estuvo bloqueado. El papel moneda porteño mantuvo muy estable su valor y circuló por todo el país, reemplazando a la moneda metálica boliviana, con lo cual contribuyó a la unificación monetaria del país. El Banco Nacional fundado por Rivadavia estaba controlado por comerciantes ingleses y había provocado una grave crisis monetaria con continuas emisiones de papel moneda, continuamente depreciado. En 1836, Rosas lo declaró desaparecido, y en su lugar fundó el Banco de la Provincia de Buenos Aires.n 1

Su administración era sumamente prolija, anotando y revisando puntillosamente los gastos e ingresos públicos, y publicándolos casi mensualmente. Incluso, cuando más tarde castigó a sus enemigos con embargos de sus bienes —no realizó confiscaciones, a diferencia de lo que hizo Lavalle antes que él, o Valentín Alsina y Pastor Obligado después— hizo que se les entregaran a los parientes de los así castigados recibos detallados de todo lo embargado.

Respecto a la política exterior se opuso en el norte, a las ambiciones del dictador boliviano Andrés de Santa Cruz, que dominaba la recién fundada Confederación Perú-Boliviana y quiso invadir Jujuy y Salta con el apoyo de algunos emigrados unitarios, llevaron a una guerra entre esos países y Argentina. La guerra estuvo a cargo de Alejandro Heredia, gobernador de Tucumán. Éste era el último de los caudillos federales que hizo alguna sombra a Rosas, pero el Restaurador logró disciplinarlo por medio de la financiación de esta guerra. A fines de 1838, con el asesinato de Heredia a manos de uno de sus oficiales, se paralizaron las operaciones y desapareció su último competidor federal. Los adversarios internos que aparecerían desde el año siguiente ya no serían competidores por el control del federalismo, sino decididamente enemigos del sistema rosista.

Las relaciones con Brasil fueron muy malas, pero nunca se llegó a la guerra, por lo menos hasta la crisis que desembocaría en la Batalla de Caseros. Nunca hubo problemas con Chile, aunque en ese país se refugiaban muchos opositores, que llegaron a lanzar algunas expediciones desde allí contra las provincias argentinas. El Paraguay proclamó su independencia y la anunció oficialmente a Rosas, que respondió que no estaba en condiciones de reconocer ni desconocer esa declaración. En la práctica, su pretensión era reincorporar la antigua provincia del Paraguay a la Confederación, por lo cual mantuvo el bloqueo de los ríos interiores, a fin de forzar al Paraguay a negociar. El Paraguay respondió aliándose e los enemigos de Rosas, pero nunca hubo enfrentamiento alguno entre ambos ejércitos ni escuadras.

En Uruguay, el nuevo presidente Manuel Oribe se libró de la tutoría de su antecesor Fructuoso Rivera; pero éste, con apoyo de unitarios de Montevideo (entre ellos Lavalle) y de los imperiales brasileños establecidos en Río Grande del Sur, formó el partido “colorado” —al que Oribe le opuso el partido "blanco"— y se lanzó a la revolución iniciándose la llamada Guerra Grande. A mediados de 1838 comenzó el sitio de parte de los colorados al gobierno, resguardado tras los muros de Montevideo. Los colorados tuvieron desde el primer momento el apoyo de la flota francesa y el protectorado brasileño. Ante esto, Oribe renunció en octubre de 1838, dejando en claro que lo había obligado una flota extranjera, y se retiró a Buenos Aires.

Los peores problemas empezaron con Francia: la política exterior francesa había permanecido en un perfil bajo por dos décadas, hasta que el rey Luis Felipe intentó recuperar para Francia su papel de gran potencia, obligando a varios países débiles a hacerle concesiones comerciales y, cuando era posible, reducirlos a protectorados o colonias. Ese fue el caso de Argelia, por sólo citar un ejemplo. Desde 1830, Francia buscaba aumentar su influencia en América Latina y, especialmente, lograr la expansión de su comercio exterior. Consciente del poder inglés, en 1838 el rey Luis Felipe exponía ante el parlamento que solo con el apoyo de una poderosa marina podrían abrirse nuevos mercados a los productos franceses.

Al ver que la Argentina no estaba organizada constitucionalmente, pensaron que podían, al menos, obligarla a concesiones comerciales. En noviembre de 1837, el vicecónsul francés se presentó al ministro de relaciones exteriores, Felipe Arana, exigiéndole la liberación de dos presos de nacionalidad francesa, el grabador César Hipólito Bacle, acusado de espionaje a favor de Santa Cruz, y el contrabandista Lavié. También reclamaba un acuerdo similar al que tenía la Confederación Argentina con Inglaterra y la excepción del servicio militar para sus ciudadanos (que en ese momento eran dos).

Arana rechazó las exigencias, y meses más tarde, en marzo de 1838 la armada francesa bloqueó “el puerto de Buenos Aires y todo el litoral del río perteneciente a la República Argentina”. Y lo extendió a las demás provincias litorales, para debilitar la alianza de Rosas con ellas, ofreciendo levantar el bloqueo contra cada provincia que rompiera con él.

También en octubre de 1838, la escuadra francesa atacó la isla Martín García, derrotando con sus cañones y su numerosa infantería a las fuerzas del coronel Jerónimo Costa y del mayor Juan Bautista Thorne. Debido al desempeño honroso y valiente demostrados por los argentinos, fueron conducidos a Buenos Aires y dejados en libertad, con una nota del comandante francés Hipólito Daguenet, haciendo saber tal circunstancia a Rosas, en los siguientes términos:
Encargado por el Señor Almirante Le Blanc,comandante en jefe de la estación del Brasil, y de los mares del Sud, de apoderarme de la isla de Martín García con las fuerzas puestas a mi disposición para tal objeto, desempeñé el 14 de este la misión que me había sido confiada. Ella me ha presentado la oportunidad de apreciar los talentos militares del bravo coronel Costa, gobernador de esa isla y de su animosa lealtad hacia su país. Esta opinión tan francamente manifestada es también la de los capitanes de corbetas francesas la "Expeditive" y la "Bordelaise", testigos de la increíble actividad del señor coronel Costa, como de las acertadas disposiciones tomadas por este oficial superior, para la defensa de la importante posición que estaba encargado de conservar. Lleno de estimación por él he creído que no podría darle una prueba mejor de los sentimientos que me ha inspirado, que manifestando a V. E. su bizarra conducta durante el ataque dirigido contra él, por fuerzas muy superiores a las de su mando.

El bloqueo afectó mucho la economía de la provincia, al cerrar las posibilidades de exportar. Eso dejó muy descontentos a los ganaderos y a los comerciantes, muchos de los cuales se pasaron silenciosamente a la oposición.

Sobre el reclamo particular de Francia, esto es, la exención del servicio de armas para sus súbditos, el gobierno de Buenos Aires retrasó la respuesta por más de dos años. Rosas no se oponía a reconocer a los residentes franceses en el Río de la Plata el derecho a un trato similar al que se daba a los ingleses, pero sólo estuvo dispuesto a reconocerlo cuando Francia envió un ministro plenipotenciario, con plenos poderes para la firma de un tratado. Eso significaba un trato de igual a igual, y un reconocimiento de la Confederación Argentina como un estado soberano.

Con la llegada de Rosas al poder se dio por finalizada cualquier posibilidad de libertad de expresión en el periodismo. A partir de 1829 ya no se publicaron periódicos de orientación ideológica unitaria o que simpatizaran con los unitarios. Hubo emigraciones en masa de periodistas y hombres de letras a Montevideo. A partir de ese momento toda la prensa de Buenos Aires fue oficialista y apoyó las políticas de Rosas sin ningún cuestionamiento. Competían para quien apoyaba mas al gobierno de Rosas. Solamente entre 1833 y 1835 desaparecieron la mayoría de los periódicos. En 1833 había 43 periódicos en total. En 1835 quedaban solamente tres. Los rosistas se encargaron de abrir nuevas publicaciones. Algunos de los periódicos mas importantes de esa época fueron El Torito de los muchachos, El Torito del Once, Nuevo Tribuno,El Diario de la Tarde , El Restaurador de las Leyes, El Lucero y El Monitor, todos ellos fuertemente rosistas, dedicados a exaltar la figura del restaurador y criticar a los unitarios. Entre los clausurados estaban El Defensor de los Derechos Humanos, El Constitucional, El Iris, El Amigo del País, El Imparcial y El Censor Argentino.

En 1837 surgió un grupo de jóvenes intelectuales que comenzó a reunirse en la librería de Marcos Sastre. Entre ellos se contaban Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez, José Mármol y Vicente Fidel López. Su pensamiento se identificaba con la clase política que había protagonizado el proceso independentista hasta la organización unitaria de 1824 y adhería a las ideas del romanticismo europeo y la democracia liberal.

Este grupo logró cierta influencia a partir de dos instituciones: el Salón Literario, clausurado por orden de Rosas, y La Joven Argentina, sociedad secreta fundada por Echeverría en 1838.

Estos jóvenes, constituyentes de la segunda generación criolla, intentaron ser una alternativa a federales y unitarios. Ellos propiciaron una organización nacional mixta, la modificación de las costumbres sociales y la necesidad de contar con una literatura nacional. Tanto sus ideas como sus acciones tuvieron una gran influencia en la organización nacional y el proceso constitucional posterior a la caída de Rosas. Todos ellos son considerados próceres civiles, hay calles con sus nombres y sus vidas se estudian en todas las escuelas.

Algunos historiadores revisionistas los acusan de considerar todo lo europeo superior a lo americano o español, de querer trasplantar Europa a América sin considerar a los americanos, y de aliarse a los enemigos extranjeros de su gobierno traicionándolo.

Todos ellos se pronunciaron en contra de las políticas de Rosas y respecto de su política contra las potencias extranjeras, especialmente de Francia. Todos ellos fueron perseguidos por la Mazorca, brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora. Todos ellos terminaron por exiliarse. La gran mayoría pasó a Montevideo. Otros, como Domingo Faustino Sarmiento, emigraron a Santiago de Chile. En el exilio se confundieron con los opositores refugiados, los más antiguos de los cuales eran los unitarios, a los que se habían sumado los lomos negros de la época de Balcarce; formarían un grupo más o menos homogéneo, globalmente llamados "unitarios" por los partidarios de Rosas.

Mientras tanto, Rosas había avanzado en la compra de una gran cantidad de terrenos y propiedades en la zona conocida como “bañado de Palermo”, en Buenos Aires. Aunque las fuentes arrojan diversas fechas, sería entre 1836 y 1838 que el Gobernador habría comenzado con su proyecto personal para construir su nueva residencia y quinta en esta región alejada del centro porteño.
Durante los siguientes diez años, Rosas emprendió el ambicioso y costoso proyecto, que incluía no sólo una imponente casona, la más grande de Buenos Aires en aquel momento, sino un estanque artificial con un canal, varias dependencias y el arbolado y parquizado de un área importante. Hacia 1848, se habría instalado definitivamente en la estancia que él mismo bautizó “Palermo de San Benito” y también conocida como “San Benito de Palermo”, nombre sobre el cual existen aún hoy diversas hipótesis que no pudieron ser confirmadas.


En junio de 1838 llegó a Buenos Aires el ministro de gobierno santafesino Domingo Cullen, con la misión de obtener un acercamiento entre Rosas y la flota francesa. Pero al parecer se extralimitó en sus órdenes, y negoció con el jefe de la flota el levantamiento de la misma para su provincia, a cambio de ayudar a Francia contra Rosas y suprimir la delegación que su provincia había hecho de las relaciones exteriores en la de Buenos Aires. Pero a mitad de la negociación murió el gobernador Estanislao López, por lo que Cullen huyó a Santa Fe. Allí se hizo elegir gobernador, pero Rosas y el entrerriano Pascual Echagüe lo desconocieron como tal, con la excusa de que era español. Fue depuesto y reemplazado por Juan Pablo López, hermano de su antecesor.

Cullen huyó a Santiago del Estero y se refugió en casa del gobernador Ibarra, desde donde logró organizar una invasión a la provincia de Córdoba por parte de los opositores al gobernador Manuel López. Éstos fueron derrotados, e Ibarra envió a Cullen preso a Buenos Aires. Al llegar al límite de la provincia de Buenos Aires, fue fusilado por el coronel Pedro Ramos en junio de 1839.

Cullen había enviado a su ministro Manuel Leiva a negociar con el gobernador correntino Genaro Berón de Astrada una alianza contra Rosas, que el correntino aceptó. Pero ante la caída de Cullen, buscó apoyo en el uruguayo Rivera, con quien firmó un tratado de alianza, que éste nunca cumplió. Y declaró la guerra contra Buenos Aires y Entre Ríos. El gobernador Echagüe invadió Corrientes y destrozó al ejército enemigo en la batalla de Pago Largo, donde Berón pagó la derrota con su vida.

En mayo, con apoyo y dinero porteño, Echagüe invadió Uruguay, con apoyo de gran número de militares "blancos", dirigidos por Juan Antonio Lavalleja, Servando Gómez y Eugenio Garzón. Llegó hasta muy cerca de Montevideo, pero fue derrotado en la batalla de Cagancha.

El gobierno francés no consiguió mucho con su bloqueo, por lo que decidió financiar campañas militares contra Rosas, tanto pagando un fuerte subsidio al gobierno de Rivera, como a los unitarios organizados en la Comisión Argentina, dirigida por Valentín Alsina. Éstos buscaron un jefe militar prestigioso para dirigir la revolución, y la elección cayó en Lavalle, a quien Alberdi convenció de ponerse al frente de las tropas.

Al producirse el ataque de Echagüe a Uruguay, Lavalle decidió aprovechar para invadir Entre Ríos. Como no consiguió apoyo alguno en esa provincia para su cruzada contra Rosas, se dirigió a Corrientes, donde el gobernador Ferré lo puso al mando de su ejército.

Lo primero que hizo Ferré fue lanzar contra Santa Fe al fundador de la autonomía provincial, Mariano Vera, pero éste fue rápidamente derrotado y muerto.

En la propia Buenos Aires se gestó un movimiento contra Rosas, cuyo mando militar cayó en el coronel Ramón Maza, hijo del presidente de la legislatura, Manuel Maza. Y en el sur de la provincia se organizó el grupo llamado de los Libres del Sur, formados por ganaderos que, alarmados por la caída de las exportaciones, planificó una revolución que se extendió rápidamente. Contaban con el apoyo de Lavalle, que debía desembarcar en la bahía de Samborombón.

Pero todo salió mal: no pudieron contar con el apoyo de Lavalle quien se dirigió a Entre Ríos para invadirla, privando a los revolucionarios de sus tropas. Asimismo el grupo de Maza fue delatado: el examigo de Rosas fue asesinado en su despacho oficial y su hijo -el propio jefe militar- fusilado por orden de Rosas en la cárcel. Los Libres del Sur, descubiertos, se lanzaron a la insurrección pero apenas dos semanas más tarde fueron derrotados por Prudencio Rosas, hermano del gobernador, en la batalla de Chascomús. Los cabecillas murieron en la batalla, otros fueron ejecutados o encarcelados y algunos debieron exiliarse.


Desde la muerte de Heredia, los unitarios del norte se habían ido organizando y empezaron a controlar los gobiernos de Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca.

Rosas recordó que tenían en su poder el armamento enviado por él para la guerra contra Bolivia, y decidió mandar un emisario para quitárselo antes de que se pronunciaran contra él. La elección fue uno de los más serios y evidentes errores en toda la carrera del Restaurador: el general Gregorio Aráoz de La Madrid, líder unitario tucumano de la década anterior, que al llegar a Tucumán cambió de bando y se unió a los rebeldes. Éstos se pronunciaron contra Rosas y formaron la Coalición del Norte, dirigida por el ministro tucumano Marco Avellaneda. Intentaron extender la alianza seduciendo a los gobernadores Tomás Brizuela, de La Rioja, e Ibarra, de Santiago del Estero. Ambos eran federales, pero al primero lo convencieron dándole el mando militar supremo; Ibarra se negó.

A fines de 1840, Lamadrid invadió Córdoba, donde un grupo de liberales derrocó a Manuel López. Incluso intentaron revoluciones en San Luis y Mendoza, pero ambas fracasaron.

Lavalle invadió Entre Ríos y enfrentó a Echagüe en dos batallas indecisas. Se refugió en la costa sur de la provincia y se embarcó en la flota francesa, desembarcando en el norte de la provincia de Buenos Aires. Esquivó al general Pacheco y se dirigió hacia Buenos Aires, estableciéndose en Merlo, y allí esperó que la ciudad se pronunciara a su favor.

Rosas organizó su cuartel general en los Santos Lugares —actualmente San Andrés, Partido de General San Martín— el mismo cuartel que más tarde se haría famoso por los prisioneros recluidos allí y por el fusilamiento de Camila O’Gorman. Le cerró el paso hacia la capital, mientras Pacheco lo rodeaba por el norte. Mientras tanto, el ejército de Lavalle se desarmaba por las deserciones, y la ciudad apoyó incondicionalmente a Rosas.

Entonces Lavalle retrocedió. Todos los unitarios lo criticaron mucho por esa decisión, pero realmente no podía hacer otra cosa.

La retirada de Lavalle hizo que los franceses firmaran la paz con Rosas y levantaran el bloqueo. Lavalle, sin apoyo naval, ocupó Santa Fe, pero su ejército seguía disminuyendo. Por su parte, Rosas lanzó en su persecución a Pacheco, y poco después puso a Oribe al mando del ejército federal.

Cuando se supo que Lavalle huía, estalló el terror general en la ciudad: decenas de personas fueron asesinadas, centenares de casas saqueadas y las calles quedaron vacías. Los antiguos partidarios de los unitarios fueron perseguidos, y también los que fueran sospechosos de serlo, por cualquier razón. Los símbolos de los unitarios, y hasta los objetos de colores identificados con los unitarios —celeste y verde— fueron destruidos. Las casas, la ropa, los uniformes, todo lo que pudiera colorearse fue pintado de color rojo.

Rosas no hizo nada para detener la masacre desatada por sus partidarios con su anuencia, y posiblemente no hubiera podido controlarla una vez iniciada. Sólo a fines de ese año, cuando estuvo seguro de que iba a ser obedecido, anunció que a cualquiera que se lo descubriera violando una casa, robando o asesinando sería pasado por las armas. La violencia se detuvo ese mismo día.

El terror del año '40 fue la culminación del uso político de la violencia por parte de Rosas y su partido. Algunos historiadores extienden la imagen de esas semanas de violencia a todo su gobierno, mientras que otros sostienen que no fue así. Hubo varios períodos en los que los opositores fueron perseguidos, pero los crímenes de todos los días sólo ocurrieron a fines de 1840. De hecho, Rosas usó más el terror como idea para presionar las conciencias que para eliminar personas.

Lavalle se retiró hacia la provincia de Córdoba pero al entrar en ella fue derrotado en la batalla de Quebracho Herrado, lo que lo obligó a retirarse a Tucumán. Allí se reunió y se separó nuevamente de Lamadrid, que marchó a invadir Cuyo. El jefe de su vanguardia, Mariano Acha (el que había entregado a Dorrego en manos de Lavalle), venció a José Félix Aldao en la batalla de Angaco, pero fue rápidamente derrotado batalla de La Chacarilla y ejecutado al poco tiempo. Unas semanas más tarde, Lamadrid se hacía nombrar gobernador de Mendoza, munido de las facultades extraordinarias tan criticadas, sólo para ser pronto derrotado en Rodeo del Medio. Los sobrevivientes emigraron a Chile.

Lavalle esperó a Oribe en Tucumán, y allí fue derrotado en la batalla de Famaillá, en septiembre de 1841. Su aliado Marco Avellaneda fue ejecutado, y el mismo Lavalle murió en un tiroteo casual en San Salvador de Jujuy. Sus restos fueron llevados a Potosí, donde también se refugiaron los últimos unitarios del norte.

Los antirrosistas, sin embargo, tuvieron un éxito inesperado en Corrientes, donde el general Paz destrozó el ejército de Echagüe en Caaguazú. Desde allí invadió Entre Ríos (simultáneamente con Rivera) y se hizo nombrar gobernador. Un conflicto con Ferré le obligó a huir, dejando sus fuerzas en manos de Rivera.

Por esa época hizo algunas campañas navales el futuro héroe nacional italiano Giuseppe Garibaldi, que en los ríos argentinos y uruguayos asoló las poblaciones y caseríos; y aunque el almirante Guillermo Brown resaltó la valentía del italiano consideró la actuación de sus subordinados pirática.

En Santa Fe, Juan Pablo López se pasó al bando contrario después de la derrota de la Coalición del Norte, de modo que Oribe regresó y lo derrotó fácilmente en abril de 1842. Se refugió junto a Rivera, en el este de Entre Ríos, donde Oribe los derrotó en Arroyo Grande, en diciembre de 1842.

Muchos de los prisioneros de estas batallas fueron ejecutados por orden de Oribe o de Rosas. Al menos, por el momento, la guerra civil había terminado en la Argentina.


Después de la victoria de Arroyo Grande, Oribe todavía tenía una cuenta que saldar: atacó a Rivera en el Uruguay, y se instaló frente a Montevideo, a la que le puso sitio con el apoyo de varios regimientos argentinos. Apoyado por Francia, Inglaterra y posteriormente Brasil, y defendido por refugiados argentinos y mercenarios europeos, Rivera logró que la ciudad resistiera hasta 1851. La flota porteña del almirante Guillermo Brown estableció el bloqueo del puerto, lo que hubiera significado la inmediata caída de la ciudad pero la escuadra anglo-francesa al mando del Comodoro Purvis, logró alejar a las embarcaciones de Buenos Aires y mantener así una vía abierta para abastecer a la población.

Rivera fue expulsado de la ciudad, pero Oribe nunca logró capturarla.

Durante todo ese tiempo, las mejores tropas de Buenos Aires quedaron inmovilizadas en el Uruguay. En la historia uruguaya, este período es conocido como la Guerra Grande.

Corrientes se volvió a alzar contra Rosas en 1843, bajo el mando de los hermanos Joaquín y Juan Madariaga, pero no lograron exportar su rebelión a las demás provincias.
Tras más de cuatro años de resistencia, el nuevo gobernador entrerriano Justo José de Urquiza los venció en dos batallas, en Laguna Limpia y en Rincón de Vences. A fines de 1847, la Argentina quedó uniformemente alineada detrás de Rosas.


El gobierno de Rosas había prohibido la navegación por los ríos interiores a fin de reforzar la Aduana de Buenos Aires, único punto por el que se comerciaba con el exterior. Durante largo tiempo, Inglaterra había reclamado la libre navegación por los ríos Paraná y Uruguay para poder vender sus productos. En cierta medida, esto hubiera provocado la destrucción de la pequeña producción local, pero la única provincia beneficiada por esa política fue la de Buenos Aires, ya que se prohibía comerciar por los puertos fluviales.

Debido a esta disputa, el 18 de septiembre de 1845 las flotas inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires e impidieron que la flota porteña apoyara a Oribe en Montevideo. De hecho, la escuadra del almirante Guillermo Brown fue capturada por la flota británica.

La flota combinada avanzó por el río Paraná, intentando entrar en contacto con el gobierno rebelde de Corrientes y con Paraguay, cuyo nuevo presidente, Carlos Antonio López, pretendía abrir en algo el régimen cerrado heredado del doctor Francia. Lograron vencer la fuerte defensa que hicieron las tropas de Rosas, dirigidas por su cuñado Lucio Norberto Mansilla en la batalla de Vuelta de Obligado pero meses más tarde fueron derrotados en la batalla de Quebracho. Esas batallas hicieron demasiado costoso el triunfo, por lo que no se volvió a intentar semejante aventura.

Al saber las noticias sobre la defensa de la soberanía argentina en el Plata, el general José de San Martín, que vivía en Francia, escribió: “... Sobre todo, tiene para mí el general Rosas que ha sabido defender con toda energía y en toda ocasión el pabellón nacional. Por esto, después del combate de Obligado, tentado estuve de mandarle la espada con que contribuí a defender la independencia americana, por aquel acto de entereza, en el cual, con cuatro cañones, hizo conocer a la escuadra anglofrancesa, que pocos o muchos, sin contar los elementos, los argentinos saben siempre defender su independencia.”

"El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".


Después de la retirada de Francia y Gran Bretaña, Montevideo sólo dependía del Imperio del Brasil para sostenerse. Éste, que era garante de la independencia de Uruguay, había abusado de esa condición en provecho propio. Rosas consideró inevitable una guerra con Brasil, y pretendió aprovecharla para reconquistar las Misiones Orientales. Declaró la guerra al Imperio y nombró comandante de su ejército a Justo José de Urquiza.

Varios personajes del partido federal acusaron a Rosas de lanzarse a esta nueva aventura sólo para eternizar la situación de guerra que éste usaba como excusa para no convocar una convención constituyente.

Los más inteligentes de sus opositores se convencieron de que no se podía vencer a Rosas sólo con los unitarios. El general Paz, por ejemplo, creía que alguno de sus caudillos subalternos era quien lo iba a derribar; y pensó en Urquiza.

Urquiza no sentía ningún anhelo de libertad diferente del de Rosas, aunque su estilo era distinto en varios aspectos. Pero a fines del año 1850, Rosas le ordenó que cortara el contrabando desde y hacia Montevideo, que había beneficiado enormemente a Entre Ríos en los años anteriores. Afectado económicamente, ya que el paso obligado por la Aduana de Buenos Aires para comerciar con el exterior era un problema económico de magnitud para su provincia, Urquiza se preparó a enfrentar a Rosas.

Pero no pretendió derrotar a un enemigo tan poderoso a la manera de los unitarios, lanzándose a la aventura; tras varios meses de negociaciones, acordó una alianza secreta con Corrientes y con el Brasil. El gobierno imperial se comprometió a financiar sus campañas y transportar sus tropas en sus buques, además de entregar enormes sumas de dinero al propio Urquiza para su uso personal, podemos creer que destinado a fines políticos.

El 1º de mayo de 1851, lanzó su Pronunciamiento, por el que reasumió la conducción de las relaciones exteriores de su provincia, aceptando inesperadamente la renuncia que todos los años Rosas hacía de las mismas.
Urquiza tampoco se lanzó directamente sobre su enemigo, sino que primero atacó a Oribe en Uruguay. Lo obligó a capitular con él y entregar el gobierno a una alianza de los disidentes de su partido con los colorados de Montevideo. A continuación se apoderó del armamento argentino que formaba parte de las fuerzas de Oribe… y de sus soldados, que fueron incorporados al Ejército Grande de Urquiza como si fueran ganado.

Sólo entonces, Urquiza se trasladó a Santa Fe, derrocó allí a Echagüe y atacó a Rosas. Tras la defección de Pacheco, Rosas asumió el comando de su ejército, al frente del cual fue derrotado en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Tras la derrota, Rosas abandonó el campo de batalla — acompañado sólo por un ayudante — y firmó su renuncia en el "Hueco de los sauces" (actual Plaza Garay de la ciudad de Buenos Aires).


" Creo haber llenado mi deber con mis conciudadanos y compañeros. Si más no hemos hecho en el sostén de nuestra independencia, nuestra identidad, y de nuestro honor, es porque más no hemos podido."
Rosas se refugió en el consulado británico, la tarde del día 4 de febrero de 1852 , protegido por el cónsul británico Robert Gore, partió hacia Inglaterra en el buque de guerra británico Conflict. Se instaló en las afueras de Southampton. Allí vivió en una granja obsequiada por el gobierno inglés, donde intentó reproducir algunas de las características de una estancia de la pampa. Fue otra de las tantas contradicciones de su vida, al buscar refugio en un país con el que estuvo repetidamente en conflicto.

En su exilio recibió muy pocas visitas, pero escribió un buen número de cartas a quienes habían sido sus amigos. En general, trataban de su situación económica, de testimonios sobre su propia vida y en algunos casos tocaba temas de política actual.

Complicando aún más su propia imagen, ya bastante controvertida, escribió a Mitre que lo que le convenía a Buenos Aires era separarse del resto del país y establecerse como una nación independiente. Nunca aprendió a hablar inglés ni ningún otro idioma.n 11


Murió en el exilio el 14 de marzo de 1877, acompañado por su hija Manuelita, en su finca de Southampton, Inglaterra.

Cuando la noticia de su muerte llegó a Buenos Aires, el gobierno prohibió hacer ningún funeral ni misa en favor de su alma, y organizó un inusual responso por las víctimas de su tiranía.

La casona de Rosas “San Benito de Palermo” quedó abandonada con su exilio, y sería una ruina durante la siguiente década. Luego sería utilizada por el Gobierno Nacional con varios fines: Colegio Militar, Escuela Naval, etc.
Mientras el presidente Domingo Faustino Sarmiento impulsó la transformación de los terrenos de estancia en un espacio público, el Parque 3 de Febrero (llamado en honor a la batalla de Caseros). El edificio seguiría en pie hasta el 3 de febrero de 1899, cuando el Intendente Adolfo Bullrich ejecutara su implosión, con muy poca oposición social.


Procesado por Jorge Luis Icardi.
Fuente: Wikipedia.es

sábado, 22 de noviembre de 2014

LA LECHE MATERNA, EL MEJOR ALIMENTO.


LA LECHE materna.

Es el alimento perfecto desde todo punto de vista: físico, inmunológico, psíquico, anímico y tal vez, varios más. La pediatría ha podido establecer que ya no queda ninguna duda al respecto: la leche materna es el alimento más completo para el bebé.
No sólo es económico y natural, sino que también aporta las sustancias indispensables para el crecimiento del niño, como proteínas, grasas y azúcares, además de desarrollar las defensas inmunológicas, generando en el organismo del pequeño los anticuerpos necesarios para alejarlo del peligro de las enfermedades infecto- contagiosas.
Todas las escuelas de medicina pediátrica coinciden en señalar que, durante los primeros seis meses, los bebés no reciban otro alimento (a excepción del agua mineral o hervida previamente). Por supuesto, el control médico igualmente es indispensable para descartar que no esté haciendo falta algún tipo de complemento alimenticio, como por ejemplo,
suplementos vitamínicos. En cuanto a la frecuencia diaria, parece no haber un acuerdo definitivo acerca de cuál es la más adecuada. Algunos pediatras recomiendan dar el pecho cada vez que el niño tenga hambre. Otros, en cambio, afirman que se debe seguir un ritmo ordenado cada tres o cuatro horas, durante los tres primeros meses. Una tercer opinión es la de efectuar 8 tomas diarias hasta el tercer mes de vida y luego no alimentar más durante la noche, arrojando un total de seis o siete tomas diarias.
Aparentemente, lo ideal es nunca adoptar un esquema muy rígido y adaptar la frecuencia de alimentación a las necesidades de cada criatura en particular, considerando su estado de salud, su tolerancia a la leche materna y su apetito. Por supuesto, nunca deje de consultar con el pediatra qué es lo mejor para su caso en par¬ticular, ya que cada situación es única y los especialistas, en definitiva, quienes cuentan con el conocimiento para evaluar la situación en forma correcta y adoptar la solución más adecuada.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).


LA LECHE materna.

Es el alimento perfecto desde todo punto de vista: físico, inmunológico, psíquico, anímico y tal vez, varios más. La pediatría ha podido establecer que ya no queda ninguna duda al respecto: la leche materna es el alimento más completo para el bebé.
No sólo es económico y natural, sino que también aporta las sustancias indispensables para el crecimiento del niño, como proteínas, grasas y azúcares, además de desarrollar las defensas inmunológicas, generando en el organismo del pequeño los anticuerpos necesarios para alejarlo del peligro de las enfermedades infecto- contagiosas.
Todas las escuelas de medicina pediátrica coinciden en señalar que, durante los primeros seis meses, los bebés no reciban otro alimento (a excepción del agua mineral o hervida previamente). Por supuesto, el control médico igualmente es indispensable para descartar que no esté haciendo falta algún tipo de complemento alimenticio, como por ejemplo,
suplementos vitamínicos. En cuanto a la frecuencia diaria, parece no haber un acuerdo definitivo acerca de cuál es la más adecuada. Algunos pediatras recomiendan dar el pecho cada vez que el niño tenga hambre. Otros, en cambio, afirman que se debe seguir un ritmo ordenado cada tres o cuatro horas, durante los tres primeros meses. Una tercer opinión es la de efectuar 8 tomas diarias hasta el tercer mes de vida y luego no alimentar más durante la noche, arrojando un total de seis o siete tomas diarias.
Aparentemente, lo ideal es nunca adoptar un esquema muy rígido y adaptar la frecuencia de alimentación a las necesidades de cada criatura en particular, considerando su estado de salud, su tolerancia a la leche materna y su apetito. Por supuesto, nunca deje de consultar con el pediatra qué es lo mejor para su caso en par¬ticular, ya que cada situación es única y los especialistas, en definitiva, quienes cuentan con el conocimiento para evaluar la situación en forma correcta y adoptar la solución más adecuada.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).

EL BUEN VINO.

EL BUEN VINO.

Se acercan las fiestas y tenemos que pensar en la mesa que vamos a servirle a nuestra familia en estas fiestas. Una preocupación es acerca de las bebidas con las que acompañaremos las comidas. No faltarán las gaseosas, ni la sidra, aunque algunos opten por algo menos tradicional, como por ejemplo la cerveza. Sin embargo, siempre habrá quien prefiera beber un buen vino al sentarse a comer. Si debemos elegir, a veces nos decidimos por el de siempre. Pero muchas veces pensamos en probar algo nuevo, y comenzamos a leer las etiquetas de las botellas, o algún comentario en una revista, en las cuales figura la descripción de cada sabor. Así nos enteramos de una serie de palabras que no entendemos y que forman parte de un vocabulario técnico que muchas veces nos resulta francamente incomprensible.
Para que podamos todos entender qué es lo que estamos comprando, elaboraremos un glosario explicando cada uno de estos términos. Cuerpo: se refiere a la consistencia, el peso, el volumen que un vino posee para colmar de sabor el paladar.
Débil: flojo, con poca concentración, muy liviano y falto de personalidad.
Franco: esto implica que su sabor es limpio, honesto, directo, sin mayor complejidad y carente de gustos extraños o desagradables. Fresco: su sabor posee un poquito de acidez, la cual es ideal para aportarle frescura. Si se trata de vinos blancos, ésta puede ser una cualidad. Maduro: es un vino que ha alcanzado un alto grado de desarrollo en cuanto a su buen sabor. Neutro: sin características especiales. Básicamente, un vino sin personalidad. Noble: es un vino muy natural y bien elaborado. Oxidado: alterado por excesivo contacto con el oxígeno. Es lo que se conoce comúnmente como ''ajerizado11.
Pastoso: de textura espesa, proporcionada por exceso de azúcar y materias viscosas. Frutado: es un sabor que se percibe cuando el vino tiene poco estacionamiento, conservando el sabor de la uva (en cuyo caso se habla de un vino "joven"), o bien cuando se le agregan frutas rojas a su preparación (ciruelas, frutillas, moras, etc.)
Amaderado: son vinos con un ligero regusto a madera, proporcionado por su prolongado estacionamiento en barriles de ese material. Especiado: en este caso se percibe un sabor a especias, ya que se le incorpora a su preparación, algún toque de clavo de olor o cualquier otra especia aromática.

Apostillas del buen beber del Licenciado JLI.

ISABEL LA CATÓLICA.

ISABEL LA CATÓLICA.


Todos la recordamos de nuestros tiempos de escuela. Aquella figura mítica que creyó en Cristóbal Colón y le brindó los elementos necesarios para realizar sus viajes a América. Sin duda, es la más famosa de las reinas de España. Nacida en el año 1451, en Castilla, hija de Enrique IV, fue señalada por este como su sucesora al trono. A la muerte de él, sin embargo, no pudo ser coronada por la oposición de la hermana del Rey, la princesa Juana la Beltraneja, por lo cual el nuevo rey fue su hermano. A la muerte de éste, en 1474, al fin pudo reinar sobre Castilla, no sin antes vencer a sus opositores en la batalla del Toro, lo cual refleja su férreo carácter, también autoritario y enérgico. Su casamiento con Fernando II de Aragón, por entonces el otro gran reino español, consolidó la unidad de la península en un estado católico, fundamental para la expulsión de los moros de su territorio. Murió en el año 1504 de muerte natural, dejando un extenso legado, como su aporte al descubrimiento y colonización de América; su impulso a la literatura, al latín y a las imprentas e intelectuales, como Iñigo López de Mendoza; en el plano militar, fue su responsabilidad la adquisición de enclaves territoriales como la toma de Melilla en el norte de Africa, la defensa de Cerdeña y la conquista del Reino de Nápoles.

Apostillas de historia universal del Licenciado JLI.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La "34" saluda a la bandera.

+++Oración a la bandera. A+quí estamos bandera de mi patria, cuidando tu vuelo mirando al cielo. Honrando a tu creador Manuel Belgrano, quien luchó y dio todo por la libertad de nuestro suelo. Cuando flameas en el mástil, bandera azul y blanca, tu brisa nos protege, nos abriga, nos abarca. Y al saludarte cada día, sentimos la emoción que renueva nuestro amor por ti y por la nación.

Smurfit Kappa Argentina,


.Asunto: Smurfit Kappa


Quienes somos?

Somos una empresa líder en la fabricación y comercialización de envases de cartón corrugado.

Entendemos que brindar una completa solución de empaque, no es solo una caja. Es por eso que colaboramos en el transporte, protección, exhibición y promoción de los productos de nuestros clientes, aportando soluciones innovadoras.

Actualmente con cuatro unidades productivas en la Argentina y dos molinos de papel, la empresa cuenta con una capacidad de producción instalada que le permite mantenerse a la vanguardia del mercado Argentino. Nuestras 2 plantas de papel reciclado así como las 4 plantas de corrugado en Argentina, representan un soporte y una garantía de suministro continuo para nuestros clientes.

Que hacemos?

· Embalajes: Smurfit Kappa de Argentina produce envases de cartón corrugado en cuatro plantas ubicadas en las localidades de Sunchales (Santa Fe), Bernal (GBA), Coronel Suárez (Buenos Aires) y Godoy Cruz (Mendoza). Esta estratégica localización geográfica, nos permite estar cerca de nuestros clientes. Nuestro mercado principal es el de empaques de cartón corrugado, para el cual fabricamos alrededor de 9.200 millones de m2, esto equivale a más de 41 millones de cajas al día. También ocupamos posiciones claves en los mercados de fibra sólida, cartulina, tubos y sacos.

· Papel: Smurfit Kappa de Argentina lidera la producción de papel reciclado para embalajes, en sus dos fábricas ubicadas en Bernal (GBA)y Coronel Suárez (Buenos Aires). Se realizan Papeles reciclados desarrollados principalmente para la producción de cartón corrugado. Papeles Kraft, fabricados a partir de fibras vírgenes, usados para la producción de sacos y bolsas, productos industriales que requieren llenado a gran velocidad. Cartulina, fabricada en un 100% de fibras vírgenes, para la producción de estuches plegadizos. Fibra sólida, cartón fabricado con un 100% de fibras reciclables para la producción de empaques de fibra sólida de alto gramaje y aplicaciones gráficas. Papeles para impresión y escritura, Papeles sin recubrir destinados a la impresión y escritura, elaborados con tecnología alcalina y pulpa blanqueada totalmente libre de cloro (TCF).

· Reciclado: Smurfit Kappa es uno de los principales acopiadores de cartón corrugado en Argentina. En cada paso de esté ciclo, Smurfit Kappa Argentina tiene la experiencia, el conocimiento y la pasión para asegurar el éxito y sustentabilidad en todas las operaciones donde intervenimos. Somos una empresa que recicla papel y cartón a nivel mundial y que cuenta con una amplia gama de servicios de reciclaje y recolección. Reprocesamos alrededor de 5,3 millones de toneladas de papel recuperado al año en 10 países. Nuestra estructura integrada y nuestro enfoque de ciclo cerrado garantizan que su papel y cartón de empaques se reciclen de forma responsable, eficiente y confiable.



El Grupo en cifras



?€ 7.400 Millones de facturación global en 2011

38.000 empleados en 31 países

5 millones de ton de papel corrugado



Las Operaciones en Europa concentran:

162 plantas convertidoras

19 molinos de papel

8 plantas papel y corrugado

72 otras operaciones



Las Operaciones en América Latina abarcan:

26 plantas corrugadoras

11 plantas de papel

5 plantas de sacos industriales

29 otras operaciones.

Fuente: Smurfit Kappa ARGENTINA.

FOCAS QUE COPULAN CON PINGHUINOS.


¿Por qué hay focas que quieren copular con pingüinos?.


Noviembre 19 de 2014.En una isla remota y desolada de los mares que rodean la Antártida investigadores descubrieron a un grupo de focas en un acto sexual extremo. Más específicamente, estaban intentando copular con pingüinos. Y en más de una ocasión.
Este comportamiento -cuyos detalles fueron publicados en la revista
Polar Biology- no tomó completamente desprevenidos a los
científicos. En 2006, vieron por primera vez a un lobo marino
intentando aparearse con un pingüino rey en Isla Marión, una isla
que pertenece a Sudáfrica y se encuentra en el Océano Índico
subantártico.
Cuando publicaron las observaciones de aquel incidente, los
investigadores especularon que podía tratarse de un lobo frustrado y
con poca experiencia sexual. O que podría haber sido un acto
agresivo o un juego que se tornó sexual.
Sin embargo, esta nueva observación sí sorprendió a los científicos.
"Honestamente no esperaba que se repitieran actos similares a los de
2006 y menos en ocasiones múltiples", explica Nico de Bruyn, del
Instituto de Investigación de Mamíferos de la Universidad de
Pretoria, en Sudáfrica.
Patrón de conducta
Científicos monitorean frecuentemente la vida en la isla y están
atentos a comportamientos inusuales. En tres ocasiones separadas, un
equipo liderado por William A. Hadda y Bruyn descubrió a focas macho
jóvenes tratando deasaltar sexualmente a lo que parecerían ser
pingüinos sanos , tantos machos como hembras.
Los incidentes que presenciaron los investigadores siguieron un
mismo patrón. En cada ocasión, una foca perseguía, capturaba y se
montaba sobre un pingüino. La foca intentaba copular varias veces.
Entre una y otra descansaba cinco minutos.
Cámaras de los investigadores captaron algunos intentos exitosos, en
que las focas penetraban a los pingüinos.
Libertad o muerte
En tres de los cuatro incidentes grabados, la foca dejó ir al
pingüino. Pero en uno de los episodios más recientes, la mató y se
la comió luego de tratar de copular con ella. Los lobos marinos
suelen cazar y comer pingüinos en la isla.
Los episodios sexuales son los únicos que se han observado de
pinnípedos -el grupo que incluye a las focas y lobos marinos-
copulando con un animal de una clase biológica diferente, en este
caso, un mamífero tratando de aparearse con un ave.
¿Comportamiento aprendido?
Por el momento, los científicos solo pueden especular sobre por qué
las focas están actuando de esta manera. Las nuevas observaciones
sugieren que el acto sexual con los pingüinos podría estar
convirtiéndose en un comportamiento aprendido entre las focas de la
isla.
"Las focas tienen la capacidad de aprender- lo sabemos por cómo es
su comportamiento para buscar alimentos", explica de Bruyn. Las
focas macho observan a sus pares forzándose sobre pingüinos y luego
imitan esta conducta. Esto podría explicar por qué el número de
incidentes parece estar aumentando.
¿Frustración?
"Yo creo, genuinamente, que la frecuencia de esta conducta está
aumentando", señala Bruyn. Pero, "si se trata de una conducta
aprendida, no entendemos aún que beneficios obtienen los machos
jóvenes", añade.
"Más allá de darse cuenta, quizás, de que estas aves son una presa
más fácil para practicar sus habilidades en la cópula. Las focas no
eran lo suficientemente grandes o mayores como para defender un
harén de focas hembra", explica el investigador.
"Tal vez es una liberación de su frustración sexual, dado que las
hormonas aumentan durante la época de reproducción. Es poco probable
que se trate de un error de reconocimiento de sus pares (es decir,
confundir a un pingüino con una foca hembra)", concluye Bruyn.

Fuente:Revista POLAR BIOLOGY,SUDÁFRICA.


19 de NOVIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE.


Día Internacional del Hombre.

Fue declarado por Trinidad y Tobago el 19 de noviembre de 1999; se extiende la conmemoración en el mundo y en la Argentina.

Ahora también los hombres tienen su día, el equivalente al 8 de marzo de las mujeres. Se instauró el Día Internacional del Hombre, y ya se empieza a celebrar en distintas partes del mundo, entre otros, en la Argentina.
La intención de instaurar este día es abordar los temas de salud de los hombres tanto jóvenes como adultos, resaltar el rol positivo y las contribuciones que se hacen diariamente. Además, también
promover la igualdad de género.
También hay un movimiento que se empezó a expandir cada vez más en
todo el mundo durante el Día Internacional del Hombre llamado
Movember (es una combinación de moustache -bigote en inglés- y
november -noviembre en inglés) que indica que, durante noviembre, el
hombre debe dejarse crecer el bigote.
Según se difundieron, éstos son los "pilares" del Día Internacional
del Hombre:
Promover modelos masculinos positivos, no sólo estrellas de cine y
deportistas, sino también hombres de la vida cotidiana, de clase
trabajadora, que viven vidas dignas y honradas. Celebrar las
contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad,
familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente. Centrarse
en la salud y el bienestar social, emocional, físico y espiritual de
los hombres. Poner de relieve la discriminación contra los hombres,
en las áreas de servicios sociales, las actitudes y expectativas
sociales, y la ley. Mejorar las relaciones de género y promover la
igualdad de género. Crear un mundo más seguro y mejor, donde la
gente puede estar segura y crecer para alcanzar su pleno potencial.

Fuente: Redacción, La Nación, noviembre 19 de 2014.


EPOC EL VERDUGO DE LOS FUMADORES.




EPOC, el verdugo de los fumadores.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica tiene casi un solo
causante: el tabaquismo; médicos expertos señalan la importancia de
detectarla a tiempo, ya que no tiene cura.
Por Víctor Ingrassia. LA NACION.

Después de fumar muchos años, la enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, conocida por su acrónimo EPOC, suele aparecer como un
verdugo que busca su víctima durante largo tiempo. Al principio se
siente falta de aire, silbidos, un poco de tos y flema, que muchas
personas atribuyen a otros factores como la edad.
Pero la persona no suele asociar estos síntomas directamente con el
cigarrillo. Y cuando lo hace, ya es tarde. Según estadísticas
nacionales, 8 de cada 10 personas que la padecen no lo saben. La
EPOC, que no tiene cura médica y es la tercera causa de muerte a
nivel mundial, se cobra tres millones de vidas por año en el mundo y
más de 5500 en la Argentina.
¿Qué significa EPOC? Enfermedad significa que puede afectar
seriamente la calidad de vida de quienes la sufren, incluso
comprometer su vida. Pulmonar hacer referencia a que el aparato
respiratorio es el órgano más afectado. Obstructiva: significa que
se cierran las vías respiratorias y Crónica que no va a desaparecer,
que es una afección para toda la vida.
"La EPOC suele manifestarse en personas mayores de 40 años que hayan
estado expuestos a factores de riesgo, de los cuales el más
importante es el tabaquismo. Es una enfermedad progresiva y muy
discapacitante. A medida que progresa, quienes la padecen pueden
sentirse agotados con subir un tramo de escalera, pasear el perro o
simplemente vestirse por la mañana", explicó a LA NACION Jorge
Cáneva, Jefe de la División Neumonología del Hospital Universitario
Fundación Favaloro.
"La mejor prevención es no fumar o dejar de hacerlo. Nunca es tarde.
Dejar de fumar trae beneficios a corto, mediano y largo plazo, y
permite mantener un entorno más saludable para los que están
alrededor", completó Cáneva.
No poder vestirse
"Comencé a fumar desde muy chico en los años 80 y en ese entonces
nadie te decía los peligros del cigarrillo y las consecuencias que
tiene para tu salud a futuro. Hoy, con 52 años no puedo trabajar
porque la EPOC me impide respirar en forma normal y tengo movimiento
limitados", explicó con crudeza Norberto Alhueque, un ex empleado de
una fábrica de muebles de oficina de Lanús que sufre esta enfermedad
respiratoria crónica.
"Al principio me agitaba de más y pensaba que debía fumar menos.
Pero reincidía y volvía a fumar unos 15 cigarrillos por día. Cuando
la EPOC ya está en una etapa más avanzada, la dificultad para
realizar las tareas simples de todos los días como vestirme, subir
escaleras o cargar bolsas del supermercado, es total", agregó
Norberto, explicando los síntomas de la EPOC que afecta a personas
con una larga historia de tabaquismo, caracterizados por una tos
permanente, expectoración y dificultad para respirar.
El doctor Eduardo Giugno, director del Hospital Cetrángolo de
Vicente López, nosocomio que brinda atención especializada, en
medicina respiratoria, afirmó que la EPOC tiene un impacto físico y
emocional sobre quienes sufren esta enfermedad. "A medida que la
EPOC progresa, disminuye la función pulmonar y la actividad física
se nota seriamente limitada, lo que dificulta la capacidad de los
pacientes de llevar una vida plena, interfiriendo con las tareas
diarias y con su participación en las rutinas familiares. Esto puede
producir en las personas sensación de miedo, ansiedad, frustración,
aislamiento y depresión", precisó Giugno.
La causa predominante de la EPOC es el consumo de cigarrillos
El experto indicó que la causa predominante es el consumo de
cigarrillos, lo que representa entre un 80 a 90 por ciento de
probabilidades de contraer este padecimiento. La contaminación,
incluida la producida por el uso de la madera y el carbón, la quema
de estufas y calentadores, y la exposición a una gran variedad de
agentes contaminantes, representan un riesgo de contraer EPOC.
"Se trata de una enfermedad prevenible y tratable. Sus síntomas se
suelen confundir con los del envejecimiento natural. Es por ello que
la mayoría de los pacientes están subdiagnosticados en la Argentina
y en el mundo; si estos pacientes se pudieran identificar en etapas
tempranas, las intervenciones tales como dejar de fumar y otras
terapias farmacológicas podrían alterar el pronóstico de la
enfermedad, reduciendo los riesgos de hospitalización y llevando a
una mejor calidad de vida relacionada con la salud. El tratamiento
de la EPOC debe ser más temprano que tarde e incluye la
rehabilitación y el ejercicio físico que tienen impacto clínico muy
significativo y pueden cambiar la historia natural de la
enfermedad", indicó el especialista.
Detección temprana
"Casi el 80% de las personas que sufren la EPOC no lo saben.
Detectarla en forma temprana permite recibir el tratamiento oportuno
y modificar la calidad de vida de quien la padece, evitando futuras
complicaciones. Todas las personas de 40 años o más que fumen o
hayan fumado deben hacerse una espirometría para saber si la
padecen. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden
cambiar la vida de una persona con EPOC", precisó la doctora
Cristina Borrajo presidente de la Asociación Argentina de Medicina
Respiratoria.
La espirometría es un método rápido, simple y no invasivo para
comprobar la función pulmonar. Se realiza con un espirómetro, que
mide la cantidad y la velocidad del aire que pueden inhalar y
exhalar los pulmones. Ayuda a evaluar el asma, y la EPOC. Se utiliza
para diagnosticar y realizar el seguimiento de pacientes con
enfermedades pulmonares.
Si bien en nuestro país no existe aún una cifra exacta de su
prevalencia -con la finalidad de conocerlas exactamente la AAMR está
realizando en estos momento el estudio EPOC AR- el promedio de
estudios en diferentes países de Latinoamérica nos dice que un 13,6
por ciento de la población mayor de 40 años tendría esta enfermedad.
La EPOC es la tercera causa de muerte global por enfermedades no
transmisibles
"Actualmente es la tercera causa de muerte global por enfermedades
no transmisibles luego de las enfermedades por trastornos vasculares
cardíacos y cerebrales. En la Argentina tiene una mortalidad
informada de alrededor de 18/1000, según cifras publicadas en el año
en curso", explicó Borrajo.
Carina Calabrese, coordinadora del Programa Nacional de Control de
Enfermedades Respiratorias Crónicas, comentó que "es prioritario
para la salud pública nacional valorar la prevalencia de esta
enfermedad para intentar prevenirla, diagnosticarla precozmente y
tratarla adecuadamente", y resaltó que "la EPOC no tiene cura, la
cesación tabáquica es una medida de prevención clave ya que el humo
de tabaco es la primera causa de esta enfermedad tanto en fumadores
como en las personas de su entorno".
Los datos de la tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo
publicados recientemente, mostraron un panorama alentador en cuanto
al consumo de tabaco: la tasa de población adulta que fuma descendió
del 30 por ciento en 2005 al 25 por ciento en 2013 y la exposición
al humo de tabaco ajeno en lugares de trabajo, bares y restaurantes,
e inclusive en el hogar, también se redujo significativamente
pasando del 40,4 al 36,3 por ciento, en el mismo período.

Agenda de eventos por EPOC
Hospital de Clínicas: Jornada de Detección gratuita de Enfermedad
Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Durante la jornada todos los
fumadores o ex fumadores mayores de 40 años, con 10 o más años de
fumador, podrán acceder a una evaluación gratuita del estado
pulmonar, espirometría y consulta médica para el diagnóstico y la
detección de EPOC. De 8 a 16 horas en Av. Córdoba 2351 CABA. Tel.
5950-8000 Hospital Italiano: La Sección Neumonología del Hospital
Italiano de Buenos Aires invita a fumadores y a ex fumadores a
realizarse espirometrías de manera gratuita hoy 9 a 13 hs. en Tte.
Gral. J. D. Perón 4190, nivel 0, corredor central, CABA. Fundación
Favaloro: Charla abierta a la comunidad: "¿Sos o fuiste fumador?
¿Pensaste en EPOC? Causas, síntomas, tratamiento y prevención de la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica" por el Dr. Jorge Cáneva,
Jefe de la División Neumonología de la Fundación Favaloro. Será el
jueves 20 de noviembre a las 18.00 en el Aula Magna de la
Universidad Favaloro, Solís 453, CABA. Entrada libre y gratuita.
Asociación Argentina de Medicina Respiratoria: Realizará estudios
gratuitos que miden la función pulmonar y, de esta manera, se puedan
detectar posibles grados de obstrucción. Este mes la unidad estará
presente: 17 al 19 de noviembre: Hospital Argerich, Pi y Margall
750, CABA 20 y 21 de noviembre: Hospital Eva Perón, Colón 451, Merlo
24 al 28 de noviembre: Retiro - Av. Ramos Mejía y Libertador 09 al
12 de diciembre: Hospital Thompson, Avellaneda 2131, San Martín

EN TODOS ESTOS LUGARES SE ATENDERÁN CONSULTAS POR EPOC DURANTE TODO EL AÑO.

Fuente:Víctor Ingrassia, para La Nación.