lunes, 27 de febrero de 2012

"Bandera de mi Nación son tus colores divinos, que basta mirar al cielo para sentirse ARGENTINO"

La Bandera Nacional, su creación y sus colores

Hoy, 27 de febrero de 2012, se cumplen 200 años del juramento, en las barrancas del río Paraná, en Rosario, de la Bandera creada por Manuel Belgrano. Hay diferencias de criterio entre los investigadores respecto de determinados temas, como el origen de las franjas blanca y celeste.

Los colores de la Bandera argentina han inspirado cientos de poemas, teorías y relatos que -aunque de bello lirismo- no se ajustan necesariamente a la realidad histórica.
Incluso, muchos no han hecho más que sumar confusión a la falta de precisión que existe sobre los orígenes de los tonos albicelestes que rigen nuestro emblema nacional.
A 200 años de que el general Manuel Belgrano lo enarbolara por primera vez en las barrancas del Río Paraná, en Rosario, la creación de este paño que significa tanto para los argentinos sigue tejiendo misterios.
El libro que publicó el gobierno de la Nación el año pasado y que rescata el Instituto Belgraniano en su sitio web, menciona la diferencia de criterios que guardan los investigadores respecto de determinados temas. Uno de ellos es el origen de franjas blancas y celestes.
La incertidumbre también se traduce en las aulas. “Jugamos a que Belgrano tuvo un sueño, en el que veía un cielo celeste y nubes que lo atravesaban. Cuando se despierta crea la bandera”, dice Mabel Amicone, maestra de Sala de 5.
“Es difícil explicar todos los factores que incidieron en su creación. Por eso rescatamos que Belgrano se inspiró en el cielo para hacer un símbolo que identificara a su ejército”, expresa a su turno Marcela Delgado, docente primaria.
El problema llega en la secundaria, cuando “los chicos se sienten engañados, que la historia les ha sido falseada”, sostiene Olga Cocco, profesora de Historia en tres escuelas secundarias.
“Nos toca a nosotras bajarlos a la realidad y empezar a hablar de la influencia de la Casa de los Borbones y de la devoción de Belgrano por la Inmaculada Concepción”, apunta otra profe, Vanina Manoni.
Lo cierto es que la enseña patria no aparece descripta en ningún año de nivel medio. Su abordaje se da como símbolo de identidad de nuestra Nación dentro de la historia mundial o como un valor constitutivo del ciudadano en las clases de Formación Ética y Ciudadana de los últimos años del secundario.

Distintas teorías

El libro La Bandera Nacional de la República Argentina, publicado por el Ministerio del Interior de la Nación, sostiene al menos cinco hipótesis de por qué nuestro símbolo patrio ostenta esos colores.
Para algunos estudiosos, el blanco y celeste de la bandera surgieron cuando la Revolución, nacida en Buenos Aires, debió imponerse al interior del país, donde se levantaban focos contrarrevolucionarios, como en Córdoba o Montevideo. Entonces, se utilizaron los tonos del escudo porteño.
El mismo, consistía en un óvalo que mostraba un río de “plata” (blanco) surcado por dos naves y un cielo “azur” (azul) en el que volaba la paloma de la Trinidad.
Otros investigadores sostienen que el Creador de la enseña se inspiró en los colores de los Borbones. Al comenzar el siglo XVIII y asumir la dinastía de los Borbones en España, se comenzó a usar el azul y blanco de la Casa Real.
Quienes alzan esta hipótesis, señalan que el blanco y celeste estaban presentes en el Real Consulado de Buenos Aires, fundado por Belgrano en 1794, 18 años antes de la creación del emblema nacional.
Sin embargo, otros historiadores resaltan que lo que quiso Belgrano en la fundación del Consulado fue invocar a la Inmaculada Concepción como Patrona y que dicha institución llevara los colores de su manto.
Es más, el libro oficial relata que el Padre Salvaire avala esa postura al decir que varios ancianos de aquel tiempo destacaron la intención del General de obsequiar la enseña a la Pura y Limpia Concepción de María, de quien era ardiente devoto. Vale agregar que Belgrano había jurado defender como dogma esta advocación de la Virgen en la Universidad de Salamanca, el 6 de febrero de 1793.
Una nueva hipótesis rescata el accionar político de Belgrano dentro del ‘partido’ carlotista, junto a Beruti, Castelli y otros. Dicen algunos que aspiraban al establecimiento de un gobierno nacional, que procuraba coronar como Reina del Río de la Plata a la princesa Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII. Así como el blanco-celeste fue divisa de los partidarios del rey Carlos IV de Borbón, por consecuencia lo fue de los de Carlota.
A la vez, numerosos testimonios confirman la utilización de los colores celeste y blanco desde el inicio de la Revolución.
La Sociedad Patriótica, creada el 21 de marzo de 1811, tenía por objetivo reanimar el espíritu revolucionario y sus miembros llevaban cintillos celestes y blancos prendidos en el sombrero o en el ojal de la solapa. El general Belgrano prestaba también su apoyo al sector más decidido de los revolucionarios.
Alberdi es quien ofrece una interpretación más poética, pero lejana de la realidad. “Para representar la Libertad, que es hija del cielo, nada más lindo que los colores del mismo cielo”, reflexiona en su obra Revolución de Mayo. Quizá así buscara despertar el sentir nacional, como la cueca que aún sigue sonando...
“Bandera de mi Nación son tus colores divinos, que basta mirar al cielo para sentirse argentino”.

Diario Los Andes - Mendoza
Febrero 27 de 2012

Aurora
http://www.youtube.com/watch?v=KpTggP4GRgM

martes, 21 de febrero de 2012

Cerdos transmiten los besos...

Cerdos transmiten los besos -Muy Interesante México-

tecnologia: 17/02/12

Ya habíamos mostrado un curioso dispositivo japonés para besar a distancia o de
modo 'electrotelepático', pero ahora en Singapur han creado pequeños robots con
forma de cerdo, llamados Kissinger, que a través de Internet transfieren la
sensación de los labios a nuestra pareja, sin importar qué tan lejos se
encuentre físicamente.

El dispositivo, que emplea almohadillas de silicona para transmitir los
movimientos de los labios, tiene tres modos de operación: el 'beso' entre dos
usuarios lejanos, la interacción entre el usuario y el robot (el cerdo responde
al beso recibido), y la reprodución de los movimientos labiales de un personaje
virtual, que se observa en la pantalla de una computadora, a través del
mecanismo.

De acuerdo con su creador, Hooman Samani, el sistema robótico toma la forma de
una boca que proporciona las sensaciones de un beso real utilizando medios
digitales interactivos. Así, ya no habrá que conformarse con ver a la pareja a
través de la webcam, sino también se le podrá besar. Por cierto, se conoce como
filemamanía al deseo intenso de besar.


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América y Asia se fusionarán...

América y Asia se fusionarán -Muy Interesante México-

ciencia: 10/02/12

Hace unos 300 millones de años, todos los continentes estaban reunidos en uno
solo, Pangea, agrupado en el ecuador y que se convirtió en la cuna de los
dinosaurios, periodo documentado en el registro geológico.

Después, esa gran masa de tierra se fue separando hasta que el mundo obtuvo su
aspecto actual. Sin embargo, los cinco continentes que ahora conocemos no son
definitivos. Chocarán unos contra otros, se superpondrán y se fusionarán.

Dentro de 50 millones a 200 millones de años, estiman los científicos, surgirá
otro supercontinente, Amasia, y nacerá de la fusión de América y Asia (mediante
una cordillera que permitirá cruzar de Alaska a Siberia y viceversa). Todos los
continentes se juntarán en uno solo alrededor del Polo Norte.

De acuerdo con una investigación que publica Nature, se formará a 90 grados de
distancia de donde estaba Pangea. América se mantendrán en el 'anillo de fuego'
del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica, cerrando el
Océano Ártico y el Mar Caribe.



Las hipótesis tradicionales de la evolución del futuro supercontinente, surgidas
a comienzos de los años 90, sugieren que se formará encima del supercontinente
anterior (introversión), a través del océano Atlántico, con su centro en África;
o en el lado opuesto del mundo (extroversión), con su centro en el océano
Pacífico, en algún punto entre las islas Hawái, Fiji y Samoa.

Sin embargo el geólogo Ross Mitchell e investigadores de la Universidad de Yale
han desarrollado un modelo alternativo en el cual el nuevo supercontinente se
originará a un ángulo de 90 grados de distancia del anterior (orthoversion), en
una unión a través del Ártico. Este modelo sugiere que Amasia se formará dentro
del gran círculo de subducción que rodeó a su predecesor.

En el pasado ha habido otros supercontinentes: Nuna o Columbia, el más antiguo,
hace entre 1,800 a 1,500 millones años; Rodinia, hace 1,100 millones de años, y
Pangea. El siguiente, Amasia, no será el último.


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Las diez fobias más extrañas...

Las 10 fobias más extrañas -Muy Interesante México-

salud: 07/02/12

1. Papirofobia:
Es un temor irracional ante el papel. Se presenta en distintas formas: algunos
pacientes temen al papel seco, otros al papel húmedo.

2. Efebofobia:
Los sujetos se sienten amenazados ante la proximidad de las personas jóvenes. Es
una de varias fobias vinculadas con grupos de edad.

3. Metrofobia:
El horror ante la poesía puede originarse por creer que ésta es exclusiva para
las élites y que no seremos capaces de entender su significado.

4. Somnifobia:
Los pacientes evitan dormir pues lo consideran riesgoso: podrían no despertar
jamás o ser vulnerables a algún tipo de amenaza externa.

5. Geniofobia:
El temor a tocar la propia barbilla o las ajenas es representativo de otras
fobias asociadas a partes del cuerpo, como la genofobia (miedo a las rodillas),
la quirofobia (a las manos) y la omfalofobia (al ombligo).

6. Cromofobia:
Los enfermos pueden temer a todos los colores o sólo algunos. La melanofobia es
el temor al negro; la leucofobia, al blanco; la eritrofobia, al rojo.

7. Eisoptrofobia:
El pánico ante los espejos, a veces generalizado a todas las superficies
reflejantes, podría asociarse con el temor supersticioso a romperlos y tener
mala fortuna.

8. Onomatofobia:
Sus víctimas literalmente no soportan pronunciar o escuchar siquiera ciertos
nombres, a veces el propio.

9. Ergofobia:
El estrés asociado generalmente al trabajo se agudiza en quienes la padecen y
sufren todo lo asociado a una jornada laboral común.

10. Fobofobia:
Se trata de un paradójico "miedo al miedo". Los pacientes temen contraer una
fobia que merme su calidad de vida o los incapacite.
Fuente: The encyclopedia of phobias, fears, and anxieties, de Ada P. Kahn y
Christine A. Adamec.


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martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los
Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y
 aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y
de creación.
Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la
antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era
Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los
favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al
enamorado ideal.
También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los
valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja.
Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la
felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.
Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del
siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo
también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los
hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados
porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote
cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual
cristiano a escondidas de los ojos romanos.
Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran
prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para
conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la
religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús.
Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los
mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le
obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El
emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara
al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente,
Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión
cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de
devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote
aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia
se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su
martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.
Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija
Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha.
La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que
firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor
y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de
despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de
postales de San Valentín.
La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos
más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición
entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos
en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de
febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una
joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa
Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como
patrón de los enamorados.
El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo
nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni.

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los
Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y
 aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y
de creación.
Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la
antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era
Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los
favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al
enamorado ideal.
También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los
valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja.
Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la
felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.
Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del
siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo
también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los
hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados
porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote
cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual
cristiano a escondidas de los ojos romanos.
Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran
prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para
conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la
religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús.
Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los
mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le
obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El
emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara
al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente,
Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión
cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de
devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote
aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia
se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su
martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.
Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija
Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha.
La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que
firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor
y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de
despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de
postales de San Valentín.
La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos
más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición
entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos
en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de
febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una
joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa
Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como
patrón de los enamorados.
El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo
nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni.
Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los
Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y
 aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y
de creación.
Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la
antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era
Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los
favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al
enamorado ideal.
También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los
valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja.
Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la
felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.
Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del
siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo
también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los
hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados
porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote
cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual
cristiano a escondidas de los ojos romanos.
Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran
prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para
conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la
religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús.
Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los
mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le
obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El
emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara
al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente,
Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión
cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de
devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote
aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia
se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su
martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.
Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija
Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha.
La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que
firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor
y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de
despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de
postales de San Valentín.
La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos
más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición
entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos
en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de
febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una
joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa
Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como
patrón de los enamorados.
El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo
nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni.

domingo, 5 de febrero de 2012

INSECTOS QUE REGULAN NOTABLEMENTE SU TEMPERATURA...

Página/12 :: futuro
Sábado, 04 de febrero de 2012

INSECTOS QUE REGULAN NOTABLEMENTE SU TEMPERATURA.
Sudando la gota gorda
No es fácil ser mosquito y, menos, mosquito hembra. A diferencia de los machos, que viven exclusivamente de agua azucarada o néctar, las hembras requieren, también, abundante sangre para producir huevos. Y tomar sangre es tan necesario como peligroso.
Por Graciela Flores

No es raro que mientras una hembra está picando, su víctima se torne predador y la estampe sobre la piel. Las hembras minimizan este riesgo chupando tanta sangre como puedan, lo más rápido que pueden, y emprendiendo el vuelo en cuanto están llenas o son molestadas. Esto resuelve un problema, pero inmediatamente crea otro. La ingesta rápida de una gran cantidad de líquido caliente pone a las hembras de mosquito en riesgo de estrés térmico. Algunas especies enfrentan este nuevo desafío produciendo “proteínas de estrés térmico”, que protegen del sobrecalentamiento. ¿Problema resuelto? No tan rápido. La sangre recién ingerida calienta transitoriamente el cuerpo de las hembras de mosquito, dejándolas a una temperatura peligrosamente similar a la de un hospedador. Esto las convierte en víctimas potenciales de otras hembras hambrientas, que se orientan hacia las hembras recién alimentadas guiadas ciegamente por el calor.
Pero a pesar de todo, las hembras de mosquito pican y sobreviven al intento. ¿Cómo evitan morir cocinadas o ser atacadas por mosquitos caníbales?
Un dúo de científicos de la Universidad de Tours en Francia, liderado por el fisiólogo de insectos argentino e investigador del Conicet Claudio Lazzari, descubrió el truco por el cual las hembras de ciertas especies de mosquito emergen sanas y frescas de las picadas. La clave parece estar en la evaporación.
Los investigadores estudiaron dos especies: Anopheles stephensi, vector de la malaria, y Aedes aegypti, vector del dengue y de la fiebre amarilla. Criaron hembras en el laboratorio, sometiéndolas a una dieta rigurosa de agua azucarada que las mantenía sanas pero hambrientas. Luego, le ofrecieron a cada hembra un ratón anestesiado o una mano humana, a una variedad de temperaturas. También usaron un alimentador artificial que simulaba la piel y mantenía la sangre a la temperatura deseada.
Mientras las hembras bebían hasta saciarse, los investigadores registraban la temperatura de diferentes partes del cuerpo-cabeza, tórax y abdomen- con una cámara infrarroja que produce imágenes térmicas. En los Anopheles, la temperatura de la cabeza era casi la misma que la de la sangre ingerida, pero disminuía a lo largo del cuerpo, alcanzando en el abdomen -el último segmento del cuerpo- una temperatura similar a la del ambiente. En Aedes se veía también una caída gradual de la temperatura, pero el abdomen se mantenía caliente, probablemente por la costumbre de estos mosquitos de mantener su cuerpo cerca del hospedador cuando pican.
Estos resultados, recientemente publicados en la prestigiosa revista Current Biology, demuestran, por primera vez, que un insecto chupador de sangre es capaz de regular su temperatura. Pero ¿cómo lo hacen?
Lazzari y su colega, Chloé Lahondère, notaron algo curioso: entre uno y dos minutos después de comenzar a picar, las hembras de Anopheles excretaban una gota por el ano, la cual muchas veces permanecía suspendida. La gota crecía hasta caer y era reemplazada rápidamente por una nueva gota. Este fenómeno de excreción temprana, llamado “prediuresis”, ayuda a concentrar los nutrientes de la comida y ocurre en varias especies de insectos, sobre todo en los que se alimentan de sangre o de savia y tienen grandes cantidades de líquido para eliminar. El líquido excretado es generalmente orina, pero en el caso de Anopheles, también contiene sangre fresca, de ahí el color rojo brillante que caracteriza a la gota.
Aún más interesante fue que las hembras de Anopheles que retenían la gota lograban enfriarse unos 2C°, un cambio de temperatura importante para un animal de cuerpo tan diminuto. Las que no retenían la gota, en cambio, no lograban semejante enfriamiento. El mecanismo físico que explica estos cambios de temperatura es simple. La gota pierde calor por evaporación, y así se enfría. Y mientras esa gota esté conectada al cuerpo del insecto, éste también se enfriará por contacto directo con la gota fría.
Los experimentos de Lazzari y Lahondère responden preguntas interesantes que vienen dando vueltas en la cabeza de los fisiólogos de insectos. ¿Por qué algunas especies de mosquitos, en un aparente acto de desperdicio, se deshacen de sangre fresca, un alimento tan valioso por el cual arriesgan su vida? Al fin y al cabo, perder sangre implica pasar más tiempo sobre el hospedador para acumular la cantidad de nutrientes que requiere la producción de huevos. Los investigadores razonan que, para una hembra de Anopheles, la pérdida de una gota de sangre es compensada por el enfriamiento que se gana durante la evaporación. Durante la prediuresis, la sangre, sumada a la orina, hace crecer la gota. A medida que aumenta el volumen de esa gota aumenta también su superficie de evaporación, y así se logra un enfriamiento más eficiente. ¿Y por qué sólo algunas especies de mosquito recurren a este mecanismo? En todas las situaciones experimentales sólo los Anopheles -nunca los Aedes- produjeron y retuvieron la gota de preorina. Tal vez los Aedes, menos sensibles al estrés térmico, pueden arreglárselas sin desperdiciar sangre, o tal vez tienen otro as en la manga que los científicos todavía no han descubierto. Los Anopheles, además, parecen aprovechar la posición casi vertical, alejada del hospedador, que adoptan cuando pican, lo que permite que la gota suspendida quede totalmente expuesta al medio ambiente y se enfríe rápidamente.
Según Lazzari, estos experimentos permiten conocer más profundamente las presiones de selección evolutiva que operaron, y operan, sobre los insectos chupadores de sangre, así como las estrategias que éstos han desarrollado a lo largo de su historia evolutiva. Tal vez puedan revelar también nuevos blancos fisiológicos para el control de mosquitos transmisores de enfermedades.


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USOS Y ABUSOS DEL COMETA...

Página/12 :: futuro

Sábado, 04 de febrero de 2012

Usos y abusos del cometa
Por Pablo Capanna

Desde el Halley sabemos que los cometas siguen trayectorias regulares y previsibles, pero hace cuatro siglos la irrupción de un cometa en el cielo podía ser una señal venturosa, como la estrella de Belén, aunque era más común que se la viera como un ominoso anuncio de desgracias.
Tan imprevisibles como los cometas eran las novas. Algunas estallaron a tiempo para atraer la atención de Tycho, Kepler y Galileo, y fueron la pirotecnia cósmica que acompañó el nacimiento de la ciencia moderna.
El misterio que envolvía el origen de los cometas y su inesperada aparición en los cielos no sólo atrajo a los astrólogos. Hubo quienes abusaron de ellos, usándolos como verdaderos comodines astronómicos para explicar toda la mecánica del Sistema Solar. Entre estos últimos, los dos más famosos fueron Whiston en el siglo XVII, y Velikovsky en el XX. Lo paradójico es que el primero era amigo de Newton y el otro frecuentaba, o por lo menos decía que frecuentaba, a Einstein. Pero los vínculos personales no comprometían a los dos genios de la física, que no avalaron sus especulaciones, ni pensaron que lo merecieran.

El amigo de Newton
William Whiston (1667-1752) era un matemático y clérigo anglicano que fue profesor adjunto de Newton en Cambridge. Fue el mismo Newton quien lo designó como su sucesor en la cátedra Lucasiana que siglos más tarde ocuparían Paul Dirac y Stephen Hawking.
Es probable que Whiston perteneciera al famoso “colegio invisible” que dio origen a la Royal Society, porque en sus mejores tiempos era elogiado no sólo por Newton sino también por Locke y el arquitecto Wren. Pero cuando se enemistó con su Iglesia por una cuestión teológica (que entonces era como decir “política”), lo echaron de Cambridge y también de la Royal Society sin que nadie se inmutara. Se dice que Newton (que profesaba las mismas creencias, pero sabía disimular) no hizo nada por defenderlo. Conociéndolo un poco, no resulta nada extraño. Sin embargo, Whiston había comenzado a interesarse por la cronología bíblica por influencia de Newton, y cuando lanzó su bizarra teoría cosmológica lo hizo para mostrar que podía ser más newtoniano que su maestro. La suerte le fue esquiva, y tras ser discriminado en vida por motivos religiosos, con el tiempo llegó a ser estigmatizado como ejemplo de dogmatismo ciego. Buffon (que de él tomó la hipótesis catastrofista) y Lyell (que sostenía todo lo contrario) se ensañaron con él.
La obra de Whiston estaba organizada al estilo de los Principios de Newton. Enunciaba postulados, hipótesis y corolarios, y llevaba un título para nada periodístico: “Nueva Teoría de la Tierra desde el Origen hasta la Consumación de todas las Cosas, donde se habla de la Creación del Mundo en Seis Días, el Diluvio Universal y la Conflagración General tal como están en las Sagradas Escrituras, y se muestra cómo pueden ser perfectamente agradables a la Razón y la Filosofía” (1696).
Por si faltaba aclarar algo, digamos que Whiston se proponía explicar todos los milagros de la Biblia como una compleja serie de catástrofes que atribuía al paso de los cometas. Este “catastrofismo” era casi necesario en una cosmovisión tan estática que para cambiar necesitaba de la intervención directa de Dios. Whiston era fundamentalista: pensaba que todo lo que narra la Biblia es verdadero en sentido literal, pero se proponía explicarlo conforme a las leyes naturales, aunque hubiera que forzarlas un poco.
En ese tiempo, los cometas conservaban toda su mística fama. Físicamente, se pensaba que tenían un núcleo mucho más masivo de lo que hoy se estima. Whiston podía sentirse autorizado a creer que los cometas eran planetas en formación, y que la Tierra había sido uno de ellos. El paso de un cometa era lo que había puesto en movimiento a la Tierra después de la caída y otro había provocado el Diluvio, exactamente el 17 de octubre del año 2349 a.C. Pero no fue un día peronista, porque no paró de llover.
En el futuro serían otros dos cometas los que se encargarían de causar el fin del mundo. Uno se llevaría puesta la atmósfera y el segundo haría blanco en la Tierra. Aunque se podría creer que estas especulaciones beneficiaban al poder eclesiástico, nadie se tomó en serio a Whiston. Fue criticado y ridiculizado por sus pares, especialmente después de que cayó en desgracia ante las autoridades. Hasta Jonathan Swift se burló de él en Los viajes de Gulliver, cuando hizo que los sabios de la isla voladora se lo pasaran hablando de los cometas.

El amigo de Einstein
Desde el siglo XVII pasó mucha agua bajo los puentes, y si algo creíamos haber aprendido de casos como el de Whiston es que la mezcla de ciencia con religión es inestable y suele dejar insatisfechos no sólo a los científicos sino también a los creyentes. Basta consultar la Biblia de Jerusalén, obra de eruditos judíos y cristianos de distintas denominaciones, para ver que los exégetas de la Biblia son muy cautelosos, y prefieren explicar cosas como las plagas de Egipto, el cruce del Mar Rojo o el maná del desierto por causas naturales. Sin embargo, a mediados del siglo XX hubo un segundo Whiston que recurrió a los cometas para concebir aquello que el Reader’s Digest no dudó en aclamar como “la primera explicación científica de la Biblia”.
El libro, que fue un descomunal best-seller, se llamó Mundos en colisión (1950). Su autor, el ruso Immanuel Velikovsky (1895-1979), no era astrónomo, ni físico, sino médico y psicoanalista, y tenía la cultura científica de un autodidacta talentoso. Velikovsky era un raro ejemplar de fundamentalista ateo. Sostenía que todo lo que cuenta la Biblia es cierto, pero creía que era posible explicar los milagros como jugadas de una suerte de billar cósmico donde las bolas eran cometas y planetas. Aunque no creía que la religión fuera otra cosa que una ficción, pensaba que su teoría serviría para demostrar la superioridad del pueblo judío, que había aprovechado una serie de catástrofes naturales para amasar una religión y una ética. Flojo en astronomía, se defendía mejor en el campo de las mitologías comparadas, del cual sacaba pruebas para sus hipótesis.
Hoy sabemos que los cometas se forman en la Nube de Oort, en los límites del Sistema Solar, pero eso aún no se conocía hace sesenta años. Parecía legítimo que Velikovsky dijera que hace 3500 años se había desprendido un cometa de la masa de Júpiter, para tomar una órbita que cada 52 años pasaba cerca de la Tierra. A cada paso provocaba terremotos, inundaciones, perturbaciones electromagnéticas y lluvias de meteoritos, que coincidían con el relato de la Biblia y otras tradiciones. Su carrera (la del cometa) había concluido cuando el choque con un segundo cometa lo mandó a una órbita estable y lo convirtió en lo que hoy conocemos como el planeta Venus.
Con un solo factor, Velikovsky pensaba explicarlo todo. El paso del cometa produjo las diez plagas de Egipto, abrió las aguas del Mar Rojo e hizo tronar su voz en el Sinaí, haciéndole creer a Moisés que Dios le dictaba los Diez Mandamientos. Cuando el pueblo judío atravesaba el desierto hubo una precipitación de carbohidratos de la cola del cometa, que pasó a la historia con el nombre de “maná”. Los muros de Jericó cayeron gracias a las poderosas vibraciones que emitía el cometa y el Sol pareció detenerse ante Josué porque el cometa había desviado el eje terrestre. Todo volvió a la normalidad cuando, tras chocar con Marte y esquivar a otro cometa, detuvo su loca marcha y pasó a ser Venus, justo a tiempo para que los sumerios lo llamaran Astarté.

Todos contra Velikovsky
Acostumbrados como estamos a que todos los meses aparezca algún best–seller con teorías aun más delirantes, la reacción que provocó Mundos en colisión en la comunidad científica parece hoy algo desmedida. El astrónomo Harlow Shapley, hablando en nombre de Harvard, amenazó a la editorial con el boicot de los científicos, y logró que Macmillan le vendiera los derechos a Doubleday, que tenía otro público. En esos días se escribieron numerosos artículos, tanto académicos como periodísticos, sólo para condenar al ruso como un crank (“chiflado”). Ocurría que, en 1950, los científicos no estaban dispuestos a aceptar un escándalo. Todavía no habían dejado de sentirse culpables de la bomba atómica y ya McCarthy los trataba de comunistas. En cuanto a los estudiantes contestatarios, era casi inevitable que en 1968 salieran a rescatar a Velikovsky, para convertirlo en un mártir de su movimiento anti-ciencia.
La polémica se reavivó en 1974, con dos congresos anti-Velikovsky. La figura más destacada fue Carl Sagan, quien sostenía que Mundos en colisión le había hecho daño a la ciencia “porque estaba bien escrito”. Por cierto, hoy le hubiera costado más encontrar algo parecido.

El amigo impresentable
Velikovsky era un emigrado ruso que había conocido a Einstein en Berlín allá por 1921, cuando ambos preparaban materiales para la futura Universidad de Jerusalén. Tras vivir un tiempo en Palestina, se hizo psicoanalista, pero al tiempo renegó de Freud, acusándolo de haber traicionado la causa judía con Moisés y el monoteísmo.
Durante la guerra mundial se radicó en Manhattan, donde lucubró una audaz teoría que expuso en el libro El cosmos sin gravitación (1946). Con sus precarios conocimientos de física, se lanzó a especular sobre la unificación de las fuerzas y sostuvo que los planetas no se mantenían en órbita por la gravedad sino gracias a una suerte de campo electromagnético.
Como se dio cuenta de que sabía muy poco de relatividad y teoría cuántica, optó por irse a vivir a Princeton, a unas pocas cuadras de Einstein. Tuvieron largas aunque cordiales discusiones, pero el físico no llegó a convencerse. Cuando todos se escandalizaban con Velikovsky, Einstein propuso que lo tomaran con más humor. Los defensores del escritor no dejaban de recordar que, antes de morir, Einstein estaba releyendo Mundos en colisión. Pero su juicio ya era conocido: “La obra no es mala, el único problema es que es loca”.
A pesar de que el caso Velikovsky sigue provocando indignación y todavía hay quienes se toman el trabajo de refutar sus errores, nuestro conocimiento del cosmos ha avanzado tanto que algunas de sus “locas” hipótesis suenan hoy un poco más verosímiles. En el siglo XIX, Arago había estimado que la probabilidad de que un cometa chocara contra la Tierra era de uno en 281 millones, lo cual lo hacía prácticamente imposible. Cuando Sagan estaba empeñado en refutar a Velikovsky, todavía se pensaba que un choque similar sólo podía ocurrir cada 30 millones de años. Pero en esos mismos días ya había acuerdo para explicar el desastre de Tunguska (1909) por el impacto de un meteorito o de un cometa.
Desde entonces, la posibilidad de que un asteroide impacte en nuestro planeta no parece tan remota; a ella le atribuimos la extinción de los dinosaurios y todos los cráteres meteóricos que hay en todo el mundo. Los NEO (objetos espaciales cercanos a la Tierra) son objeto de estudio sistemático, y cada tanto alguno de ellos despierta alarma. Por otra parte, Velikovsky no dejó de tener sus aciertos: predijo que la superficie de Venus sería muy caliente (aunque erró en cuanto a Marte); dijo que Júpiter emitía radiaciones y, cuando nadie lo creía posible, anticipó que el campo magnético terrestre llegaba hasta la Luna.
Calificarlo ya sea de crank como de genio incomprendido no deja de ser excesivo, especialmente desde que pasó de moda y sólo lo leen algunos curiosos. En todo caso, antes de añadir opiniones más o menos redundantes a una larga polémica, de lo que se trata es de discernir si sus aciertos se deben simplemente al azar. Quizá su teoría haya tenido alguna fecundidad, por lo menos para abrir polémicas y plantear perspectivas distintas.


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viernes, 3 de febrero de 2012

EL HOMBRE QUE PERDIÓ LA GUERRA ELÉCTRICA...

Página/12 :: Contratapa :: El hombre que perdió la guerra eléctrica

Viernes, 03 de febrero de 2012

ONTRATAPA
El hombre que perdió la guerra eléctrica
Por Juan Forn

Un hombre en overol manchado de aceite anuncia al mundo que el futuro ha
llegado. Su nombre es Thomas Alva Edison y promete que llevará la electricidad a
todas las fábricas y hogares de América y luego del mundo. Edison venía de la
nada, se había hecho solo: “¿Qué falta me hace ser ingeniero, matemático o
físico? Si necesito uno, lo contrato”, era una de sus famosas frases. Para
entonces ya había inventado el telégrafo y vendido los derechos de su patente a
la Western Union. Con ese dinero había levantado su “fábrica de inventos” en
Menlo Park, Nueva Jersey, y aprendido la lección: esta vez no se limitaría a
vender la patente de su nuevo invento; esta vez se quedaría él con todas las
ganancias. El invento era la bombilla eléctrica y el generador eléctrico que la
hacía funcionar. Con ellos se acabarían las lámparas de gas, las velas y
candelabros, el engorroso uso de carbón y motores de vapor: el futuro era la
electricidad y Edison era su dueño. Entonces se presenta en Menlo Park un joven
inmigrante serbio con una carta de presentación del socio de Edison en Europa.
La carta dice: “Conozco dos grandes hombres de este tiempo. Uno de ellos es
usted. El otro es el joven que porta esta carta”.
El joven en cuestión se llamaba Nikola Tesla y era a la vez el hermano gemelo de
Edison y su antítesis. Como Edison, se había formado solo: logró que lo mandaran
a estudiar a Praga, pero nunca se registró en la universidad (asistía a las
clases de oyente y devoraba un libro tras otro en la biblioteca, sostenido por
un régimen de 72 tazas de café al día, como su admirado Voltaire); su cabeza
funcionaba demasiado rápido y en demasiadas direcciones, entró como empleado
raso en una de las filiales europeas de Edison en Budapest y seis meses después
estaba enfrente del jefe máximo en su reino de Menlo Park, y encima tenía el
tupé de corregirlo: según el joven Tesla, si la idea era electrificar América,
el generador de electricidad de Edison no debía usar corriente continua sino
alterna para transmitir la electricidad. La corriente continua sólo podía
transmitirse a una milla de distancia; con la alterna se podía llegar
infinitamente más lejos. Edison se le rió en la cara: él sembraría el país de
generadores a razón de uno por milla; ése era el negocio. Así comenzó el duelo
entre Tesla y Edison que se conoce como la Guerra Eléctrica.
Como todos sabemos, la electricidad llegó al mundo por corriente alterna, y eso
es mérito de Tesla, aunque para la Historia sea Edison el padre de la
electricidad. El asunto fue así: asqueado por la necedad de su jefe, Tesla
renunció, logró inventar y patentar un motor de asombrosa sencillez capaz de
transmitir electricidad por corriente alterna y el señor Westinghouse (que se
había hecho rico al inventar el freno de aire para el ferrocarril) lo contrató
para ir contra Edison en la guerra de la electricidad. Imaginen la escena: un
representante de Edison llegaba a una ciudad norteamericana en crecimiento (y
todo estaba creciendo a velocidad pasmosa por entonces, los inmigrantes llegaban
en oleadas, las ciudades se expandían de la noche a la mañana, era la gran era
de la urbanización) y les ofrecía sus generadores, uno por milla, los que
hicieran falta. Y detrás venían los de Westinghouse y decían: no necesitan más
que un generador, lo pondremos en las afueras y desde allí les daremos
electricidad a todos. Imaginen quién ganaba la puja.
En un intento postrero, Edison empezó una campaña sobre los peligros de la
corriente alterna y logró que un esbirro suyo en el gobierno ordenara que el
penal de Sing-Sing ejecutara a sus condenados por electrocución. La perversidad
de Edison consistió en que se usara, no su corriente continua, sino corriente
alterna para la silla eléctrica, para que el imaginario norteamericano la
asociara con la muerte. Pero el banquero Morgan, que era el socio capitalista de
Edison, fue más expeditivo: desalojó a Edison de la dirección de su compañía y
se sentó con Westinghouse a dividirse el mercado. A partir de entonces,
Westinghouse se encargó de los motores y la General Electric (nombre con que
Morgan rebautizó la Edison Company), de la transmisión eléctrica por cableado.
Edison podía ser todo lo millonario que quisiera (de hecho, la invención del
fonógrafo le reportaría una fortuna), pero los que decidían el destino de
América lo hacían sentados en el Waldorf Astoria de Nueva York, cuando cerraba
la Bolsa a una cuadra de allí y comenzaban en aquellos salones las verdaderas
negociaciones del día, entre los Morgan y los Vanderbilt y los Mellon y los
Astor... ya saben a qué caterva me refiero. En palabras de Mark Twain, esos que
“querían ganar la mayor cantidad de dinero lo más rápido posible, de manera poco
honrada en lo posible y honradamente si no quedaba más remedio”.
Así gana siempre la banca, y así fue como la Guerra Eléctrica terminó antes de
empezar, salvo para Edison y Tesla, que se odiaron toda la vida. A Tesla lo
perdió su caballerosidad europea: renunció a los derechos de su patente para que
Westinghouse no perdiera la pulseada contra Morgan y, cincuenta años después,
terminó sus días viviendo de una modestísima pensión que le pasaba la
Westinghouse “en atención a los servicios prestados”. El sueño de Tesla era la
transmisión inalámbrica de la energía por el mundo. En pos de esa quimera
inventó sin darse cuenta la radio, el control remoto, el radar, los rayos X,
pero no los patentó, o los patentó pero perdió en los tribunales contra los
poderosos. En el medio se codeó con Twain y Paderewski y Dvorak y hasta el
mismísimo Morgan lo citaba en los salones del Waldorf, cosa que enfurecía a
Edison, quien había declarado: “El 95 por ciento del genio consiste en prever lo
que no va a funcionar y Tesla es un hombre siempre a punto de hacer algo, vanas
promesas sin aplicaciones prácticas”. Por su parte Tesla sostenía: “Mis enemigos
han conseguido neutralizarme convirtiéndome en un visionario, un poeta”; es
decir, un charlatán.
En 1915 corrió el rumor de que la Academia Sueca iba a dar el Nobel a Edison y a
Tesla. Tesla declaró que no lo aceptaría si se lo daban a medias: “Soy un
descubridor, no puedo compartirlo con un simple inventor”. En Estados Unidos
estalló tal fiebre de apuestas y titulares acerca de quién lo ganaría que la
Academia decidió no premiar a ninguno. Edison declaró: “Me alegró igual privarlo
de 20 mil dólares”, monto que daba el Nobel por entonces, una bicoca para él,
una fortuna para Tesla. Un último desaire coronó el duelo: en 1917 se le otorgó
a Tesla la Medalla Edison, por “su aporte al desarrollo de la electricidad”. No
tuvo el coraje de rechazarla: la medalla era de oro puro, podía venderla por su
peso y con eso pagar los sueldos atrasados de las dos últimas colaboradoras que
le quedaban, las únicas que seguían creyendo en la quimera de electrificar
inalámbricamente el mundo.


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