domingo, 30 de octubre de 2011

FLOTAR SOBRE EL CONOCIMIENTO...

Página/12 :: futuro
Sábado, 29 de octubre de 2011

FLOTAR SOBRE EL CONOCIMIENTO
Por Esteban Magnani

“¡Oh rey!, le dijo Teut, esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener. ”Fedro, Platón, 370 a.C.
Nicholas Carr es un periodista de cierta reputación, especializado en tecnología; es colaborador de The Guardian, entre otros medios conocidos, y autor de un best-seller que además está nominado para los premios Pulitzer. Su título es bastante directo: Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet a nuestros cerebros?
Sería fácil alinear a Carr (algo que, para ser justos, él mismo acepta como posibilidad) entre los reaccionarios a las nuevas tecnologías, cuya tradición posiblemente se inicie en el Fedro de Platón. Allí, el dios Teut le cuenta al rey Tamus que ha inventado, entre otras cosas, la escritura que “hará a los egipcios más sabios”. Tamus le responde: “Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida”.
Carr acepta que puede ser que, al igual que ocurrió con la invención de la escritura, sea más lo que se gana que lo que se pierde, pero se aboca a describir la mitad del vaso vacío. Insiste que él, al igual que muchos colegas suyos, ha perdido la capacidad de concentrarse en profundidad en la lectura. La causa de semejante pérdida sería que cada vez se lee más en Internet, con la consiguiente dispersión sistemática entre temas que se multiplican hasta el infinito. En un artículo llamado “¿Google nos está volviendo estúpidos?”, afirma que “la lectura profunda que me resultaba natural se ha vuelto una lucha”.

EL MEDIO Y EL MENSAJE
Carr se apoya en Marshall McLuhan, quien explica que “los efectos de la tecnología no ocurren a nivel de opiniones y conceptos” sino que más bien “alteran patrones de percepción lentamente y sin ninguna resistencia”. A nivel neurológico lo que ocurre es que, como los circuitos cerebrales son muy maleables, se adaptan a los usos que les damos, reforzándolos. Por ejemplo, los sectores del cerebro que se usan para leer ideogramas no son los mismos que para la lectura alfabética. Un cerebro con ciertas partes más desarrolladas “ve” el mundo de una manera, de la misma manera que, por ejemplo, un fisicoculturista camina distinto que un pintor. Incluso -especula Carr- es probable que no sean los mismos circuitos los que se usan para leer en papel y en una pantalla. Es decir, que la lectura superficial, permanentemente interrumpida por la digresión del hipertexto, refuerza ese tipo de conducta que se naturaliza, mientras que se pierde capacidad de una lectura profunda, a la que se dedica menos tiempo. Ya no leemos: saltamos, nos movemos, escaneamos y abrimos innumerables ventanas que nunca terminaremos de leer.
Un estudio realizado sobre jóvenes nacidos junto a Internet, cita Carr, indica que ellos ya ni siquiera leen de arriba hacia abajo si no que escanean la página buscando trozos de información relevantes. Lo que parece anunciar Carr es “una vez más...– la inminente muerte del libro que implica una forma de lectura
lineal.
Incluso el medio afecta cómo elaboramos el mensaje: un interesante ejemplo es
cómo cambió la forma de escribir de Friedrich Nietzsche a partir de la compra de
una máquina de escribir para superar sus problemas de visión. En un intercambio
epistolar, debate con un amigo acerca de cómo su escritura se ha vuelto más
telegráfica y perdido poesía. “No sólo somos lo que leemos. Somos cómo leemos”,
explica a Carr la psicóloga evolutiva y especialista en el tema, Maryanne Wolf.
En principio, la hipótesis resulta razonable: casi cualquier usuario de Internet
evita el esfuerzo de recordar lo que está a un par de bits de distancia.
Entonces, ¿antes recordábamos más? Es posible, si se tiene en cuenta que la
memoria se ejercita menos. Pero Carr lleva las cosas un poco más allá. Cita un
estudio realizado en la Biblioteca Británica durante 5 años en el que se
encontraron cambios en los hábitos de lectura: la gente pasaba de una fuente a
la otra, sin volver casi nunca a la anterior. Los investigadores de la
University College London aseguraban que estaba emergiendo una “lectura
horizontal a través de títulos” en los que se buscaban “resultados rápidos y
exitosos”. Así las cosas, concluye Carr (ahora sí más pesimista), se pierde la
capacidad de interpretar los textos para transformar a los lectores en meros
“decodificadores”. Ya nadie leerá, insiste, La guerra y la paz de Tolstoi.
Superficiales... sirve para discutir y acotar algo que estaba en al aire para
muchos usuarios de Internet, quienes perciben cambios en su relación con la
palabra escrita y su propia memoria. Incluso el Nobel Mario Vargas Llosa
escribió un largo artículo cuyo título hace casi innecesario el resumen: “Más
información, menos conocimiento”. Baste un extracto: “Cuando la memoria de una
persona deja de ejercitarse porque para ello cuenta con el archivo infinito que
pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que
dejan de usarse”. Al igual que el rey Tamus, Vargas Llosa concluye que hay más
relevancia en lo que se pierde que en lo que se gana.
PERO, ¿QUE SE GANA?
En un interesante artículo del biólogo y periodista español José Cervera se
reconocía que es posible que algo se pierda y que algo se gane (podría decirse
que ésa podría ser una definición de “cambio”). “El problema no es la falta de
profundidad del pensamiento sino la creciente esterilidad de los abismos del
saber”, asegura Cervera, para quien hay una tautología en el argumento de Carr
que asocia acríticamente profundo=bueno y superficial=malo. ¿Es tan fácil llegar
a esta conclusión? Para Cervera, lo que no se está viendo es lo que sí se gana:
la lectura horizontal (o superficial) permite la interconexión entre campos que
antes estaban aislados. Es más: uno de los problemas fundamentales del
conocimiento en el siglo XXI es el exceso de especialización. Antonio Machado
decía a través de su personaje Juan de Mairena: “¡Lo que sabemos entre todos!
¡Oh, eso es lo que no sabe nadie!”. De alguna manera, Internet favorece la
conexión de lo que antes estaba aislado.
De hecho, este artículo mismo permite conectar cosas que no hubieran sido
posibles sin Internet para buscar citas, seleccionar y recortar las mejores
frases relacionadas con este tema; los artículos e incluso los fragmentos del
libro disponibles en la red resultaron fundamentales para su confección. El
resultado es algo nuevo que permite construir puentes imprevistos. Como Carr
mismo reconoce, su tarea como periodista era mucho más engorrosa y menos
productiva cuando tenía que pasar horas en una biblioteca para reunir las citas
que ahora le llevan escasos minutos. Gracias a eso él puede escribir con mucha
más eficiencia artículos o incluso libros que, según cree (paradójicamente),
nadie estará en condiciones de leer si tienen más de tres párrafos.
EL PARAISO PERDIDO
Pero el argumento de Carr también tiene, hay que decirlo, cierto tufillo de
intelectual aristocrático. Asegurar que ya nadie va a tener paciencia como para
leer La guerra y la paz suena un poco elitista. ¿Cuánta gente leyó la novela de
Tolstoi en las últimas décadas? ¿Qué le hace pensar que de no existir Internet
la tendencia sería a que cada vez más gente lo haga? Por el contrario, parecería
que al menos la literatura puede llegar a mucha más gente pese a que, como
indica Vargas Llosa, la inmensa mayoría no la leerá. ¿Qué se podría esperar si
leer un 1 por ciento de todos los libros que hay en Internet llevaría
innumerables vidas? La cantidad de información disponible se ha multiplicado
brutalmente y la alta literatura ha quedado en esa maraña, pero más accesible
para quien la busque.
En definitiva, el problema de Carr recuerda al que tuvieron los filósofos
alemanes Theodor Adorno y Max Horkheimer, quienes al huir del régimen nazi hacia
los EE.UU. escriben su obra maestra Dialéctica del Iluminismo, de 1944. Allí
critican la liviandad de la sociedad de consumo de ese país tan rico y, a su
juicio, tan ignorante. La crítica implacable parece motivada por la desilusión
de ver que las masas obreras enriquecidas y con más tiempo libre del planeta se
vuelcan a la diversión superficial en lugar de hacerlo al consumo del gran arte.
En resumen, si bien probablemente Internet no favorezca la lectura de La guerra
y la paz entre las masas, no parece ser éste el obstáculo estadístico principal
para que aumente el número de sus lectores. Internet, al menos por ahora, si
bien puede tener una incidencia en la forma de pensar de ciertos sectores
ilustrados, no modifica la vida intelectual de las mayorías, cuyas
preocupaciones son más básicas. Incluso hay un sector que probablemente comienza
a acceder a la cultura letrada gracias a Internet y tal vez –sólo tal vez–
algunos de ellos lleguen también a interesarse por la alta literatura.
En cualquier caso, ante lo nuevo siempre es mucho más fácil saber lo que se está
perdiendo (porque se lo puede ver) que imaginar lo que se ganará. Los religiosos
de los tiempos de Gutenberg temían que la imprenta socavara la fe de las
mayorías. Obviamente hoy sabemos que así fue y que además se democratizó el
conocimiento y la posibilidad de acceder a él como nunca antes había ocurrido.
¿O alguien sigue estando en contra de la alfabetización porque afecta la cultura
oral?
Lo nuevo, por definición, tiene consecuencias desconocidas que se van plasmando
en la realidad. Anticiparlas o, peor aun, imaginarlas tomando la propia
experiencia como si fuera representativa, puede contribuir a mantenernos en la
superficie del problema. La Biblia de Gutenberg fue la consolidación del libro (o códice), una
tecnología que desplazó a otra: el rollo.

PUEBLO ESCONDIDO...

Página/12 :: futuro
Sábado, 29 de octubre de 2011

MINERALOGIA: AVENTURAS DEL TUNGSTENO EN LA ARGENTINA
Un pueblo escondido y una mina olvidada Floreció en la época en que la extracción de tungsteno era rentable. Pasó definitivamente al olvido cuando China copó el mercado mundial. Hoy es una aislada meca para el turismo aventura enclavada en las sierras de Córdoba.
Por Guillermo Goldes

La zona es agreste y hace honor a su nombre: Cerro Aspero. Se puede llegar a pie o en vehículos todo terreno. Se encuentra unos 60 km al Oeste de la Central Nuclear de Embalse, provincia de Córdoba, y 20 km el Este de la puntana Villa de Merlo. Las instalaciones de extracción y procesamiento de tungsteno de Pueblo Escondido se encontraban en la confluencia de tres arroyos serranos cuyas aguas eran vitales para el lavado de los minerales, que se extraían sin el uso de productos químicos.
En su época de esplendor había en Pueblo Escondido decenas de trabajadores, instalaciones de molienda, concentración y separación de minerales por medios mecánicos, una usina propia, hospital, viviendas para mineros y jefes, teléfono. También un cablecarril de 300 metros de longitud para bajar el mineral hasta la planta y un surtidor de combustibles, entre otras facilidades. Pero no había geólogo. Sí mineros expertos, muchos traídos de Chile y Bolivia.

ILUMINADOS POR EL TUNGSTENO
El tungsteno es raro en la corteza terrestre. En la naturaleza no se lo encuentra puro sino combinado con otros elementos, formando dos tipos de minerales, llamados scheelita y wolframita. La mina del Cerro Aspero proporcionaba wolframita, que contiene hierro, tungsteno y manganeso. La wolframita tiene color negro con aspecto y brillo metálico.
De todos los metales, el tungsteno es el que se funde a mayor temperatura, unos 3410 grados Celsius. También es el que requiere de mayor temperatura para evaporarse: 5930 grados. Como comparación, el hierro se funde a 2100 grados y se evapora a 3300. Eso explica varios de los usos por los cuales el tungsteno aún es codiciado: la construcción de filamentos de lámparas incandescentes, de resistencias eléctricas y electrodos, y de herramientas para corte a altas velocidades, como discos abrasivos y puntas de mechas. Esas aplicaciones generan temperaturas elevadísimas, que se deben soportar sin mella. Una bombita incandescente -de las que ya casi no se comercializan en nuestro país- trabaja a unos 2900 grados Celsius.

UN POCO DE HISTORIA
El geólogo Jorge Sfragulla, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, relata los orígenes de la mina:
“El yacimiento fue descubierto en 1894 por Guillermo Bodenbender, uno de los padres fundadores de la geología argentina. Era un geólogo alemán que vino como discípulo de Luis Brackebusch, a quien Sarmiento había traído a la Academia de Ciencias de Córdoba durante su presidencia. Bondenbender vivió 58 años en Argentina y su obra fue amplísima”.
“La mina de Cerro Aspero funcionó desde finales del siglo XIX hasta 1969. Cerró al bajar el precio internacional del tungsteno, mientras al mismo tiempo el mineral de mayor calidad se iba agotando. Pero la sentencia de muerte del yacimiento se dio por la entrada en el mercado mundial del tungsteno de la República Popular China, en la década de 1980. En la actualidad, el 85 por ciento del tungsteno que utiliza la industria mundial proviene de China, un 5 por ciento de Rusia, un 3 por ciento de Canadá, y el 7 restante de un puñado de países. La mayor concentración de minas de tungsteno en el mundo se encuentra en el sureste de China”, agrega Sfragulla. Con algo de nostalgia, recuerda que cuando visitó Cerro Aspero como estudiante, las instalaciones estaban ya cerradas, pero aún intactas. Hoy son una ruina.
Antes del aluvión chino, Argentina era exportadora de tungsteno. En esa época, alrededor del 70 por ciento de la producción nacional provenía de la zona de Concarán, en San Luis, mientras que el 30 restante se extraía de Córdoba.
En nuestro país el mineral de tungsteno se encuentra dispuesto formando “ojos” de algunos centímetros, contenidos en vetas de cuarzo, que es sumamente duro, de hasta un metro de espesor. Por ese motivo la extracción se hacía desde galerías cavadas en la roca, que seguían la veta hasta los 35 metros de profundidad. Se volaban con dinamita. Aún hoy pueden encontrarse algunas galerías con sus bocas abiertas. Por contraste, en China el mineral de tungsteno es arrastrado por los ríos, lo que hace que obtenerlo sea mucho más barato.
En la mayor parte de Europa las minas de tungsteno también cerraron con la irrupción del gigante chino. La última que aún continúa en producción es la de Panasqueira, en Portugal.
En los últimos años, el tungsteno comenzó de nuevo a remontar sus precios internacionales debido a restricciones impuestas por China, con lo cual hubo expectativas de reabrir algunas minas. Esa idea no llegó, sin embargo, al Cerro Aspero.

ES LA GUERRA...
Pero el uso por el cual el tungsteno realmente se considera estratégico es la realización de aleaciones de acero muy resistentes al calor y al impacto, para la industria bélica. Por ejemplo, blindajes para vehículos y proyectiles de cañón. La máxima demanda mundial de tungsteno, que dio importante vida al Pueblo Escondido, se produjo durante la Segunda Guerra Mundial. Las grandes vedettes fueron allí los acorazados en alta mar y los tanques en los combates terrestres.
Para que no queden dudas sobre ello, Sfragulla muestra un gráfico revelador: la producción argentina de tungsteno en toneladas a lo largo de los años. Los máximos coinciden con las épocas de grandes guerras: la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Segunda (1939-1945), la guerra de Corea (1950-1953), la guerra de Vietnam (1965-1975). El máximo absoluto corresponde a la Segunda Guerra Mundial, con más de mil quinientas toneladas al año producidas y exportadas por nuestro país.
Pero todo eso es historia. El Pueblo Escondido cambió su ritmo hace décadas. El afiebrado ajetreo de los mineros en las oscuras galerías dio paso al andar de caminantes en busca de silencio serrano. Y así, el oasis tecnológico que había florecido al son de los tambores de la guerra recuperó su paz.


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SE PUEDE CONVIVIR EN PAZ CON LA PSORIASIS...

lanacion.com
Secciones: Ciencia/Salud: Nota.

Se puede convivir en paz con la psoriasis.

Claves para mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta
afección autoinmune.

En el anuncio de las acciones de su undécima Campaña Nacional de
Información y Educación sobre Psoriasis, llevada a cabo en esta que
denominó "Semana de la Psoriasis", del 24 al 30 de octubre, la
Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) señala que entre el 2 y el
3% de los argentinos -lo que implicaría alrededor de 800.000
personas- padecen esta enfermedad crónica de la piel, mucosas y
articulaciones, cuyo origen es autoinmune y -resaltan- no es en
absoluto contagiosa.
"Puede afectar tu piel, pero no debe afectar tu vida", es el lema de
esta campaña informativa que se lleva a cabo en centros de salud de
todo el país, dirigida a pacientes y a la población general, y que
focaliza en el hecho de que esta enfermedad hoy es tratable, y que
"es indispensable la consulta al dermatólogo" cuando aparecen placas
rojas, cubiertas por escamas blancas y secas, en la piel de los
codos, las rodillas, el tronco o el cuero cabelludo.
"En un 75 por ciento de los casos la enfermedad cursa formas leves o
moderadas, mientras que en un 25 por ciento se transforma en
moderada a severa -explica la doctora Nora Kogan, coordinadora de la
campaña de la SAD-, en cuyo caso hoy se recurre a tratamientos
sistémicos". La severidad de la psoriasis es evaluada por el médico
según la extensión de las lesiones y su grado de infiltración en la
piel, pero también por el área afectada (en el rostro, las manos o
los genitales puede afectar considerablemente la calidad de vida
aunque el resto del cuerpo no esté afectado) o las enfermedades
asociadas, ya que, por ejemplo, "un 30 por ciento de las personas
con psoriasis se ve afectada en algún momento de su vida por
artritis", dijo la doctora.
La enfermedad se manifiesta con eritema (enrojecimiento) que se
elevan sobre la piel normal, recubiertas de escamas blanquecinas que
se desprenden fácilmente. Esas lesiones pueden picar, arder, doler,
y a veces también fisurarse y sangrar, y aparecen más comúnmente en
los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la región sacra, pero
puede afectar cualquier otra parte del cuerpo, incluso las uñas.
Para mejorar la calidad de vida con psoriasis
. El sol ayuda: Siempre que la exposición sea cuidadosa y
controlada, según indicación del dermatólogo, la luz ultravioleta
puede ser beneficiosa; pero se desaconseja por completo el uso de la
cama solar.
. No hay cura definitiva: La predisposición a la enfermedad persiste
de por vida, aunque las lesiones puedan desaparecer.
. Las emociones afectan: El estrés emocional puede agudizar las
lesiones por psoriasis, pero no hay una linealidad: los dermatólogos
no consideran que se trate de una enfermedad psicosomática. Los
factores que desencadenan la psoriasis son múltiples, y la base es
un proceso autoinmune en que el organismo se ataca a sí mismo. La
terapia psicológica puede mejorar la calidad de vida, pero no cura
la enfermedad.
. Cada tratamiento es individual: Hay diferentes tipos de soriasis,
y en cada paciente, el diagnóstico y el tratamiento es individual.
. Tratamientos que rotan: El dermatólogo podrá optar por
tratamientos locales (lociones, cremas o ungüentos), fototerapia o
sistémicos (ej.: comprimidos o inyectables). La tendencia actual es
la combinación y la rotación de los diferentes fármacos o terapias.
. Atención con otros tratamientos: El dermatólogo conoce las
posibles interacciones entre la enfermedad y sus tratamientos con
otras enfermedades y tratamientos que el paciente esté recibiendo.
Es importante informar al médico dermatólogo acerca de cualquier
otro tratamiento médico antes de aplicarlo, ya que la psoriasis
puede estar asociada a varias otras enfermedades.
. El lugar importa: Las lesiones por psoriasis en las manos, la cara
o los genitales puede ameritar una recategorización de la psoriasis
aunque el resto del cuerpo se mantenga sin lesiones. Eso puede hacer
que el médico decida aplicar tratamientos sistémicos más potentes.

Marcelo Rodriguez


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jueves, 27 de octubre de 2011

El café más caro del mundo...

El café más caro del mundo sale del excremento de un marsupial

JUE 27.10.11

El café más caro del mundo sale del excremento de un marsupial
Al comer los granos le modifica las proteínas, dándole un sabor gourmet. Ya llegó a Buenos Aires.
Por Nora Sánchez

EL BARISTA DANIEL CIFUENTES EXHIBE LAS CAJAS DE KOPI LUWAK Y EL CERTIFICADO INTERNACIONAL QUE GARANTIZA LA AUTENTICIDAD DEL CAFÉ DE CIVETA QUE OFRECE.

Café,marsupial,excrementoDe color claro, buen cuerpo y aroma intenso, en el paladar no sabe amargo ni ácido, sino que se percibe dulce, casi acaramelado.
Así es el café más caro del mundo , que ya se puede tomar en Buenos Aires. Es el Kopi Luwak, proviene de Indonesia, y lo sirven en la cafetería Lattente (Arenales 2019), en Barrio Norte, a pesos 250 la tacita.
¿Qué lo hace único?
Se hace con granos ingeridos por un animal llamado civeta, que los defeca transformados en delicia gourmet .
"Me estás cargando", dudan los clientes. Pero los dueños de Lattente, el barista colombiano Daniel Cifuentes y su novia, la indonesia Zehan Nurhadzar, hablan muy en serio, mientras señalan una caja de madera tallada y un certificado de autenticidad expedido por "Kopi Luwak International". "Para que sea auténtico, los granos de este café tienen que ser recuperados de las heces de la civeta que vive en libertad. Los de civetas en cautiverio son falsos", explican.
La civeta es un marsupial que vive en el archipiélago de Indonesia. Come los frutos más maduros de la planta de café y, al digerirlos, las enzimas de su estómago modifican las proteínas que hacen que el café sea amargo. Como no puede procesar los granos, la civeta los expulsa con la materia fecal, que es recolectada por granjeros. Los productores lavan los granos y los tuestan 12 minutos . El resultado es el Kopi Luwak, un café que en el mundo se cotiza a 900 euros el kilo. En Londres, una taza cuesta 500 pesos, el doble que en Buenos Aires. En Lattente hay dos bolsitas de 150 gramos cada una y lo preparan con una cafetera de vacío.
"Se producen sólo 600 kilos de Kopi Luwak por año y la mayor parte se exporta. En Indonesia, hasta hace ocho años estaba prohibido . Decían que era sucio. Después lo autorizaron, pero la gente no se acostumbró a beberlo", cuenta Zehan, que además es especialista en publicidad. Con su novio Daniel, graduado en Marketing, se conocieron en Rusia, donde estudiaron. Llegaron a la Argentina hace más de un año y pusieron un estudio de diseño, aunque su sueño era abrir un café.
El 16 de mayo, cuando inauguraron Lattente, la embajadora de Indonesia se convirtió en la primera cliente en tomar un Kopi Luwak en el país. Hasta ahora, sólo tres más se animaron a pedirlo. "Uno era catador de café. Los otros, una pareja de chinos que lo habían probado en Shanghai y vinieron especialmente para tomarlo otra vez", cuenta Cifuentes.
El local está decorado con varias frases, una de las cuales afirma: "El mejor café no es el más caro sino el que se comparte". De hecho, la mayoría de los clientes opta por los distintos espressos , preparados por el barista con café de Colombia, Mandheling de Sumatra, o con un blend que reúne cafés de Colombia, Costa Rica, México, Kenia y Etiopía. "Le preguntamos al cliente cómo desea su café -cuenta Cifuentes-. Y le damos a probar varios hasta dar exactamente con el que le gusta". Porque, como dice otra de las frases del local, "Un mismo café admite un infinito número de interpretaciones".
¿Por qué ofrecer también un café caro y exótico como el Kopi Luwak en Buenos Aires?”.
"Los porteños toman mucho café, pero lo usan como una excusa para reunirse y no exigen calidad -dice Cifuentes-. Queremos darles una experiencia nueva en torno al café. Y ofrecerles la posibilidad de probar en su ciudad algo tan exclusivo es un símbolo".


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martes, 25 de octubre de 2011

Alfonsina Storni; a 73 años de su adiós...

Biografía de Alfonsina Storni
(29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938)


La autora
La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas “Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía”, circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: “me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo”.
Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. “Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta”.
En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.
Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el “Café Suizo”, cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras.
En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez.
En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida.
Refiriéndose a esta época, le dirá: “A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico. Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos……»
Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios.
Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires
Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. “En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos”. Así, con nostalgia, evoca su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabaja como cajera en la tienda “A la ciudad de México”, en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.
Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado “Versos otoñales”. Aunque los versos son apenas aceptables, sorprende su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.
Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas He sentido el otoño; sus achaques de viejo Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.

Sus amigos los poetas modernistas
Amado Nervo, el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publica sus poemas también en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una muchacha desconocida, de provincia, el haber llegado hasta aquellas páginas. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país, y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal, y lo llama en su dedicatoria “poeta divino”.
Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, en Caras y Caretas y era, junto con Julio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.
Su voluntad no la abandona, y sigue escribiendo. En mejores condiciones publica El dulce daño, en 1918. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros, y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, a veces su médico. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su “Nocturno”, hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena.
También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. Años atrás, cuando empezó la guerra, Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica, con motivo de la invasión alemana. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo, donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: “En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía. Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina”.

La amistad de Quiroga, el escritor de la selva
En 1922, Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció, seguramente, al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Un hombre marcado por el destino, perseguido por los suicidios de seres queridos, que, además, se había atrevido a exiliarse en Misiones, e intentado allí forjar un paraíso. En 1922, era ya el autor de sus libros más importantes, Cuentos de la selva, Anaconda, El desierto. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura.
Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones, adonde iban todos los escritores de la época, jugaron una tarde a las prendas. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Horacio. Este, en un rápido ademán, escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso.
Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas, sobre todo entre los años 1919 y 1922, y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. Sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no lo acompaña. Quiroga le pide que se vaya con él y ella, indecisa, consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. Aquél, hombre ordenado y sedentario, le dice: “¿Con ese loco? ¡No!”.

Un nuevo camino para la poesía
En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina, y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituyen “la nueva generación literaria”. La pregunta está formulada sencillamente: “¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?”.
Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en “maestro de la nueva generación”.
Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.
Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre, un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. Por aquella época muere José Ingenieros, y esto la deja un poco más sola.
Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. El encuentro debió ser importante para la chilena, ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir, y le impresionó gratamente su voz, pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina, porque la imagen contradice a la advertencia. “Extraordinaria la cabeza, recuerda, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años”. Insiste: “Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura”. La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobretodo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, “que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo”.
El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa, Regina Pacini. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. El diario Crítica tituló “Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos”. La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.

Años de equilibrio
Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. Está tranquila, colabora en el diario Crítica y en La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria, y su rostro empieza a cambiar. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente.
En 1931, el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer, esforzadamente, demuestra. “La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina”, afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación.
En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Le dedicó un poema, “Retrato de García Lorca”, publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Allí dice: “Irrumpe un griego /por sus ojos distantes . Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas. Dejad volar la cabeza, /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras”.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final: “Morir como tú, Horacio, en tus cabales,Y así como en tus cuentos, no está mal;Un rayo a tiempo y se acabó la feria. Allá dirán.Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte Que a las espaldas va. Bebiste bien, que luego sonreías”. Allá dirán.

El final
El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide “que haga en público la confesión de su forma y manera de crear”. Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: “Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj”.
Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: “Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América”. A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Augusto Riganelli, Carlos Obligado, Atilio Chiappori, Horacio Rega Molina, Pedro M. Obligado, Amado Villar, Leopoldo Marechal, Centurión, Pascual de Rogatis, López Buchardo.
El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:
“Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta”.


(Tomado del Proyecto Cervantes)


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Alma desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Alfonsina Storni

sábado, 22 de octubre de 2011

¿POR QUÉ PERDIMOS EL PELO DEL CUERPO?

Página/12 :: futuro
Sábado, 22 de octubre de 2011

PALEOANTROPOLOGIA
¿Por qué perdimos el pelo del cuerpo?
El ser humano es uno de los pocos mamíferos que no tienen pelaje y es el único primate que no está cubierto de vello corporal. Para conocer el porqué de esta aparente anomalía debemos adentrarnos en el pasado evolutivo de nuestra especie y en los cambios adaptativos que la fueron formando.

Por Martin Cagliani


Supongamos que somos una especie de científico extraterrestre al que se le presenta una serie de imágenes de todas las especies de primates que habitan en el planeta Tierra. Son más de 400, así que a simple vista sería complicado diferenciarlas. Y sin embargo una saltaría a la vista inmediatamente, ya que está desnuda. Esa sería la primera característica que notaría el científico E T, antes de notar que esa especie tiene los brazos cortos, las piernas largas, los pies raros y un abultado etcétera. Esa especie es, obviamente, el Homo sapiens, único entre los primates que carece de vello corporal. En diversas notas publicadas aquí en Futuro vimos otras tantas características que nos distinguen entre los primates, pero para cualquiera que se le ocurriera comparar, una pregunta obligada sería por qué no tenemos pelo en el cuerpo.
Los parches de vello que tenemos en la cabeza, rostro, antebrazos, piernas, axilas y genitales no son nada si nos comparamos con un chimpancé. Ellos tienen pelaje, nosotros parches que parecen haber quedado olvidados por la evolución. Inclusive, si ampliamos el rango de comparación incluyendo a todos los mamíferos, veremos que son pocos los que han abandonado el pelaje protector.
Un rastro que tenemos de nuestro antiguo pelaje se puede ver durante la gestación de un ser humano. Entre el quinto y el octavo mes de embarazo, el feto está casi cubierto de vello fino, que se conoce como lanugo, pero luego lo pierde. Sólo se puede ver en los bebés prematuros, aunque también lo pierden enseguida.
Otra evidencia de que hubo una época en que nos cubría el pelo son las glándulas sebáceas que tenemos en todo el cuerpo, cuya función es la de lubricar el vello corporal. Una consecuencia de estas glándulas que no tienen qué lubricar son los granos, ya que siguen secretando el sebo lubricador que a veces tapa los poros y forma esas odiosas pústulas.


EL SIMIO DESNUDO
Ver estos resabios evolutivos nos lleva nuevamente a la pregunta del inicio: si casi todos los mamíferos del planeta tienen pelaje, ¿por qué nosotros no?
Como decíamos antes, no somos el único mamífero sin pelaje, los otros que nos acompañan son especies que han evolucionado para adaptarse a un medio que en su momento era totalmente nuevo para los mamíferos. Por ejemplo, los mamíferos voladores, los murciélagos, han perdido el pelo en las alas por la aerodinámica, pero lo mantienen en el cuerpo. Entre los que viven en madrigueras hay algunos casos, como la rata topo lampiña, que no tiene nada de pelo, o el armadillo, que tiene muy poco. También están los mamíferos acuáticos, como las ballenas, delfines, manatíes, etcétera. Pero todos los mamíferos terrestres tienen una densa capa de vello sobre la piel, a excepción de los más grandes, como elefantes y rinocerontes, que carecen de pelaje por razones similares a las nuestras. Nosotros somos terrestres, así que ya viene siendo tiempo de que expliquemos por qué no tenemos vello corporal.
La mayoría de los antropólogos creen que la razón deriva de una adaptación al nuevo medio que explotaron nuestros antepasados que empezaron a caminar en dos patas. Es una selección asociada con la termorregulación. Todos los mamíferos transpiran para perder calor, como una forma de regular la temperatura corporal. La mayoría de los animales que corren, como los perros salvajes, jadean para bajar la temperatura del cuerpo y transpiran por la boca.
Nosotros tenemos miles y miles de glándulas sudoríparas por todo el cuerpo, que junto a la falta de pelo corporal nos permite regular mejor la temperatura.


EL CORREDOR PELADO
Un sobrecalentamiento, para cualquier ser vivo, significa la muerte. Si nosotros tuviésemos pelaje, nos recalentaríamos al correr, ya que el pelaje retardaría la evaporación del sudor. Así, la pérdida de vello corporal no debe verse como un hecho aislado, sino dentro de un conjunto de adaptaciones que tuvieron lugar durante el camino evolutivo que convirtió a nuestros ancestros y a nuestra especie en un maratonista experto (ver nota Futuro 2/8/11).
Si viajásemos unos 2 millones de años atrás a Africa, encontraríamos al Homo erectus, miembro del género humano, y antepasado de nuestra especie. Es el primero de los homínidos bípedos en caminar de una forma ya muy similar a la nuestra, razón por la cual la mayoría de los paleoantropólogos creen que en aquellos tiempos podríamos haber perdido el pelaje. Este período coincide con una serie de cambios climáticos que a lo largo de cientos de miles de años formaron las sabanas abiertas del este de Africa. Los homínidos se adaptaron a ese cambio de formas diferentes: una de ellas fue la del Homo erectus, que desarrolló una serie de características que lo predispondrían a ser un excelente cazador. No un cazador veloz y letal como el leopardo, sino uno que perseguía a sus presas durante horas hasta agotarlas de cansancio, y que muriesen por sobrecalentamiento.
Así, se desarrolló un mecanismo de refrigeración corporal que logra evitar el recalentamiento gracias a las glándulas sudoríparas distribuidas por todo el cuerpo. Pero claro, ese sudor debe evaporarse, y el pelo retarda el proceso, como podemos comprobar viendo debajo de nuestras axilas en un día de intenso calor. Así que si bien el pelaje puede ser una protección contra el sol, se perdió a favor de una adaptación para correr bajo el sol: se mantuvo el pelo de la cabeza como una protección contra la insolación.
La piel se protegió del sol con una pigmentación oscura que evitaba los efectos de la radiación ultravioleta. A su vez, apareció una adaptación contra el frío que se podía sufrir por la falta de pelaje, que fue un aumento de la grasa debajo de la piel. Esta ayuda a retener el calor, a la vez que no impide la evaporación del sudor en momentos de sobrecalentamiento. Así es que nuestra desnudez no es más que una de la gran cantidad de adaptaciones que desarrollamos en nuestra historia evolutiva para convertirnos en un experto maratonista.


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Un día como hoy, nacía la "MADRE MARÍA"...

Madre María

En una casona de la calle Rioja 771, en el tradicional barrio de Once de la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, funcionó el templo más visitado por los fieles de la Madre María. Había sido su casa, el hogar donde pasó la vida con su marido hasta la muerte de éste, que le fuera anunciada por Pancho Sierra, "El Curador del Agua Fría". Esta mujer, a la que muchos han llamado la Dama del Manto Negro, fue fiel seguidora de Pancho Sierra, también conocido como El Gaucho de Dios.
María Salomé Loredo y Otaola nació en la provincia de Vizcaya, en una aldea llamada Zubiete, España. De niña emigró a la Argentina y llegó con su familia a Buenos Aires en 1869, y se instalaron en la localidad de Saladillo. Había nacido el 22 de octubre de 1855. Cuenta la leyenda que en la noche en que naciera María fue de terrible tormenta y ventosa; pero al nacer la niña de inmediato dejó de llover. La Madre María se casó dos veces. Su primer matrimonio - del año 1874 - con un importante estanciero de nombre José Antonio Demaría, matrimonio del que resultó - a los dos años de casada - un hijo al que desgraciadamente perdieron a los seis meses de nacido, como consecuencia de una enfermedad. Su primer esposo se dedicaba por completo a la política; hombre destacado y de posición económica elevada. Pero, María, debe soportar un nuevo dolor ya que su esposo fallece de una afección cardiaca. A partir de ese momento sólo se la ve en algunas reuniones dedicadas a la asistencia social y en los oficios religiosos los días domingos.
Recién en 1880 María Loredo conoce a su segundo esposo, Aniceto Subiza, destacado comerciante de la localidad de Saladillo. Pasados 10 años de matrimonio y, si bien su posición económica es más que considerable, no ocurre lo mismo con el resto del país ya que una crisis política y social produce un caos generalizado. En esta ocasión, María vuelve su mirada hacia los menos favorecidos, visita hospitales, zonas marginadas, conventillos, distribuye ropa y alimentos, conversa con cada uno de ellos y vuelve a surgir su figura como la de una mujer que va camino a ser considerada, después de mucho tiempo y por muchos fieles, como una verdadera santa. Sin embargo, un hecho de enorme importancia, ha de marcar su historia y la consagrará como la "Madre María", protectora de pobres y enfermos. Esta Dama del Manto Negro que sale a recorrer los conventillos, hospitales y casas alejadas de la ciudad, intenta aliviar el dolor de sus hijos espirituales. Luego de haber pasado un tiempo de la crisis Argentina (1890) María Loredo fue diagnosticada con un tumor maligno de pecho, dándole pocas esperanzas de vida. A partir de aquel momento, si bien era atendida por los mejores médicos de la ciudad, su tristeza era infinita y pasaba largas horas en el jardín de la casa. Un buen día, estando María en el jardín, su criada llegó a contarle que había escuchado hablar a un amigo de don Aniceto (esposo de María) acerca de un hombre al que llamaban El Gaucho de Dios. Este hombre vivía en Pergamino - provincia de Buenos Aires - y en su estancia El Porvenir recibía a miles de fieles que curaba con agua de su aljibe. María Loredo fue a visitar a Pancho Sierra y al llegar le ofreció asiento y le preguntó: ¿por qué no ha sido acompañada por su esposo?. María le respondió que su esposo debía atender importantes negocios e inmediatamente Sierra le dijo: ¿y si se te muere?. La mujer, que estaba enterada acerca de todas las dotes de Francisco Sierra le respondió: "Usted me lo cuidará". El, en voz muy baja, le dio a entender que su marido no viviría demasiado y, efectivamente, el esposo de María Subiza falleció al año siguiente.
Sierra llenó un vaso con agua del aljibe y con la oración que entregaba a todos los enfermos, miró a la mujer y le recomendó rezar una oración. Le aconsejó sobre la alimentación y le enseñó ejercicios de respiración que ayudarían a curar su enfermedad y aliviar las molestias, en el año 1891 María se había recuperado completamente.
El Gaucho de Dios, poseedor de dotes de clarividencia, conocía los hechos más importantes de la vida de María Loredo, pues sin haberle mencionado la muerte de su único hijo, Sierra la miró y le dijo: "No tendrás más hijos de tu carne, pero tendrás miles de hijos espirituales". A partir de aquel encuentro María no pudo dejar de pensar en lo que Sierra le había dicho, después de un largo tiempo de ayuda a sus hijos, decidió convertir en templo su casa de la calle Rioja y comenzó a predicar las palabras que Jesús predicara en el Evangelio.
Los testimonios de 1892 afirman que estando María en su casa de la calle La Rioja rezando y meditando llegó a inclinarse de rodillas y permaneció durante veinticuatro horas en la misma posición. En un momento levantó su mirada al cielo y se hizo la señal de la cruz sobre el pecho y después de salir de aquel trance dijo en voz alta: "Ya nada ni nadie me puede detener. Jesús me transmitió lo que debo hacer. Debo darme a mi misión".
Su enorme comedor fue usado como templo y allí recibía a miles de fieles que acudían a escuchar sus consejos y a ser curados también. Siempre insistió en que no era ella quien curaba, sino la mano de Dios.
En una ocasión un hecho fue relatado por muchos fieles, pues habiendo nacido muerto el hijo de su sobrino, el señor Natale, la Madre se acercó al bebé y le colocó una de sus manos sobre la cabeza. Al instante comenzó a rezar y luego de algunos minutos el bebé empezó a llorar. Esta y muchos otras curaciones han seguido sucediendo hasta la actualidad, pero lo importante es destacar su carisma, paciencia, su voz suave que daba seguridad, sus visitas y su enorme fe en Dios. Fue visitada por altos funcionarios, personalidades del arte, del deporte y entre ellos contaba con la visita constante de Hipólito Yrigoyen.
Pasado un tiempo se trasladó a una casita en Villa Turdera (Temperley, provincia de Buenos Aires) en donde llegó a recibir a miles y miles de seguidores de su doctrina. Treinta y cinco años dedicó su vida a sus hermanos y recién el 2 de octubre de 1928 fueron escuchadas sus últimas palabras: "Humildad, Perdón y Caridad". Sus restos fueron trasladados al cementerio del barrio de Chacarita de esta Capital, en donde centenares de personas despidieron a esta piadosa mujer llamada por sus hijos la Madre María. Su doctrina se convirtió en culto bajo el nombre Religión Cristiana por la Madre María, funcionando actualmente con muchos devotos del país y del vecino país de Uruguay.
Todos los 22 de octubre (nacimiento) y 2 de octubre (fallecimiento) el cementerio del Barrio de Chacarita - donde se encuentran sus restos en una sólida bóveda - es visitado por miles de seguidores, que fieles a la tradición que dice que quien arroja flores a la escultura que representa a la Madre María, si éstas llegan a caer en sus manos, el devoto será favorecido en su ruego.

Hay pruebas de que aquel 2 de octubre de 1928, mientras era velada, un hombre silencioso, de andar seguro pero pausado, llegó hasta el féretro,puso su mano sobre las de quien en vida fuera conocida como la Madre María,bajó sus párpados por un momento y sin que ninguno de los presentes se atreviera a acercarse, y menos dirigirle la palabra en tan particular instante, se retiró en la misma soledad y andar con que había hecho su entrada. Era Don Hipólito Irigoyen, el Presidente de la República Argentina.

miércoles, 19 de octubre de 2011

EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA...

Un test genético favorece la lucha contra el cáncer de mama

13/10/11
Desde hoy está disponible en el país.
La prueba se hace sobre el tejido del tumor y determina el riesgo de recurrencia de la enfermedad. El resultado permite decidir si la paciente debe hacer quimioterapia o descartar ese tipo de tratamiento.
Por Sibila Camps

Cáncer de mama

Desde hoy está disponible en Argentina el primer test que permite pronosticar el riesgo de recurrencia de cáncer de mama. A partir de este estudio y según el tipo de cáncer, se puede decidir si la paciente debe ser sometida a quimioterapia, o si ese tratamiento no será necesario.
Cada año se diagnostican en el país entre 16.000 y 19.000 nuevos casos de cáncer de mama, según estima la Sociedad Argentina de Mastología. Cada año, 6.000
mujeres mueren por esa causa, una cifra que podría reducirse mucho con su detección temprana, mediante controles periódicos.
“La mejor herramienta para disminuir la mortalidad del cáncer de mama es el diagnóstico precoz. Si es tomado en los estadios iniciales, la posibilidad de estar viva y libre de enfermedad en diez años es del 90%: esto es hablar de curación”, destaca el presidente de esa entidad, doctor Daniel Allemand.
Durante la cirugía para extirpar el tumor, un patólogo hace una biopsia de uno o dos ganglios de la parte baja de la axila (ganglio centinela), porque es el lugar hacia donde drena la linfa de la mama. Sólo si da positivo se extraen los ganglios axilares, para reducir el riesgo de dispersión de la enfermedad en otras partes del cuerpo.
Hasta hace pocos años, después de la cirugía, la mayoría de las pacientes –según el tipo de cáncer y el estadio de la enfermedad– debía seguir un tratamiento hormonal más quimioterapia. Ahora, con este test genómico se puede conocer el riesgo de que el cáncer regrese, y ordenar un tratamiento más personalizado.
La prueba Oncotype DX, desarrollada por Genomic Health en California (EE.UU.), se aplica en parte del tejido del tumor. Analiza la actividad de 21 genes y determina si existe un riesgo de recurrencia bajo, mediano o alto.
El test es especialmente útil para las pacientes con un tumor hormonodependiente (uno de los cuatro grupos de inmunofenotipos más frecuentes), pero sin compromiso axilar. “Es un grupo que de por sí tiene buen pronóstico, pero a pesar de eso, recibía hormonoterapia y quimioterapia, cuando quizás el beneficio de la quimioterapia era muy bajo”, señala Allemand, quien es también jefe de Patología Mamaria del Hospital Fernández.
“Este test evita que ‘sobretratemos’ a la paciente con una quimioterapia innecesaria, que tiene efectos adversos y un aumento en los gastos de tratamiento –señala la doctora Clelia Vico, jefa de Oncología del Hospital Penna–.
La quimioterapia traumatiza a la paciente, porque la mayoría altera el aspecto físico: hay caída del cabello, que a veces resulta más angustiante que la cicatriz que queda en la mama tras la cirugía”. También puede causar anemia, llagas en la boca, decaimiento en los primeros días, trastornos digestivos y en la sensibilidad de manos y pies.
Oncotype DX es el único test genómico aprobado por la FDA en Estados Unidos, y que figura en las guías de la American Society of Clinical Oncology, y de la Conferencia Internacional de Cáncer de Mama de Saint Gallen. Se calcula que en la actualidad servirá para que el 35% de las pacientes argentinas con diagnóstico de cáncer de mama tengan un pronóstico sobre la reaparición de la enfermedad. En la medida en que más mujeres se controlen periódicamente y aumente la detección precoz, ese pronóstico podrá alcanzar al 60% de esas pacientes.


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CREAN TABLETA CON PANTALLA TÁCTIL PARA PERSONAS CIEGAS...

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martes, 18 de octubre de 2011

JUSTO JOSÉ DE URQUIZA: A 210 AÑOS DE SU NACIMIENTO...

El Historiador :: Biografías :: Justo José de Urquiza
Martes | 18 · Octubre · 2011

Justo José de Urquiza
(1801 - 1870)
Autor: Felipe Pigna

Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, vencedor de Rosas,
gran impulsor de la organización nacional y primer presidente
constitucional de los argentinos, nació el 18 de octubre de 1801 en
una estancia cercana a Concepción del Uruguay, provincia de Entre
Ríos. En aquel tiempo, su padre, el coronel José de Urquiza, era
comandante de la costa del Uruguay. Los primeros años de Urquiza
transcurrieron en el campo hasta que en 1817 se trasladó junto a sus
hermanos mayores a Buenos Aires para estudiar en el Colegio de San
Carlos, pero debió abandonar los estudios por la clausura del
Colegio y regresó a Entre Ríos. A partir de entonces se dedicó al
comercio. Trabajó junto a su cuñado hasta establecer su propio
negocio: cueros y astas que despachaba a Buenos Aires y Montevideo.
Lentamente y paralelamente con el crecimiento de su prosperidad
económica, aumentó la influencia de Urquiza en Concepción del
Uruguay. La ciudad lo nombró oficial del cuerpo de cívicos, que se
encargaba del orden en la ciudad y en el campo. Allí tomará contacto
por primera vez con la política y con los grandes debates en torno a
la forma de gobierno a adoptar por el nuevo país independiente.
Urquiza se inclinó por el federalismo e inició su carrera política
que lo llevó a los veinticinco años a ser electo diputado a la
legislatura provincial. Allí presentó una serie de proyectos
tendientes a mejorar la administración y la economía provinciales,
así como innovadoras propuestas educativas.
Su buena labor legislativa incrementó su influencia y su prestigio
político. En 1832 fue designado comandante del segundo departamento
provincial. Era el cargo que seguía en jerarquía al de gobernador y
manejaba los destinos de la mitad más rica de Entre Ríos.
Cuando el gobernador entrerriano Pascual Echagüe dejó su cargo, le
dejó el puesto a Justo José de Urquiza, quien asumirá el 15 de
diciembre de 1841.
Eran épocas duras, de guerras civiles entre los unitarios de Paz,
aliados a los orientales de Fructuoso Rivera y los federales de
Rosas socios del caudillo oriental Manuel Oribe. Urquiza se unió al
bando federal participando en numerosas batallas. Persiguió a Rivera
durante casi dos años hasta derrotarlo definitivamente en 1845 en
India Muerta. Quedaba José María Paz, el genial estratega unitario,
que se había adueñado de la provincia de Corrientes y dirigía las
operaciones comandadas por el gobernador correntino Joaquín
Madariaga. Urquiza organizó una rápida campaña y Madariaga fue
derrotado en Laguna Limpia. El vencedor decidió no atacar a Paz que
se encontraba en un lugar de muy difícil acceso y le propuso un
pacto a Madariaga. Los dos gobernadores se reunieron en Alcaraz,
Entre Ríos, en agosto de 1846 y firmaron los Tratados de Alcaraz,
donde reiteraban la vigencia del Pacto Federal de 1831.
Los acuerdos de Alcaraz le cayeron muy mal a Rosas porque promovían
la libre navegación de los ríos e insistían en la necesidad de
organizar constitucionalmente al país. Rosas comisionó a su
secretario Máximo Terrero para denunciar ante los gobernadores "el
desvío, la miseria y la ceguera del General Urquiza".
Las presiones de Rosas activaron el conflicto entre Corrientes y
Entre Ríos e hicieron fracasar los acuerdos de Alcaraz. La guerra se
reanudó y Madariaga fue vencido definitivamente en el Potrero de
Vences en noviembre de 1847. El gobierno de Corrientes quedó en
manos de un hombre de confianza de Urquiza, el Coronel Benjamín
Virasoro.
Terminadas las campañas de 1846 y 1847, Urquiza volvió a ocuparse
personalmente de las tareas de gobierno que había confiado en su
ausencia a Antonio Crespo su gobernador delegado. Se dedicó sobre
todo a promover la educación popular. Para 1848 ya había escuelas
públicas en todos los distritos de la Provincia.
Para 1850 Entre Ríos era una de las provincias más prósperas de la
Confederación. Atraía a inversores extranjeros y llevaba a los
emigrados argentinos en Montevideo a poner los ojos en su gobernador
y a visualizarlo como el único capaz de terminar con el régimen
rosista. Así pensaba Esteban Echeverría, que le escribía a Urquiza
en estos términos: "Debe ponerse al frente de un partido único y
nacional que represente a la religión social de la patria
representada en la bandera de Mayo. Nos asiste un convencimiento de
que nadie en la República Argentina está en condición más ventajosa
que Vuestra Excelencia para ponerse al frente de ese partido
nacional y promover con suceso la fraternidad de todos los
argentinos".
Rosas había adoptado varias medidas que afectaron la economía
entrerriana.
Año tras año, argumentando razones de salud, Rosas presentaba su
renuncia a la conducción de las relaciones exteriores de la
confederación, en la seguridad de que no le sería aceptada. Y lo
hacía en términos como estos:
"La irreparable pérdida de mi amante esposa Encarnación, la
prolongada lucha de mis más queridas afecciones para subordinarlas a
mis altos deberes y los principios de mi vida pública, aléjanme de
una posición en que fuera desacuerdo reproducir sacrificios ya
colmados. Con intenso anhelo, muy encarecida y humildemente, os
suplico que, sin pérdida de tiempo, elijáis la persona que ha de
sucederme en el mando supremo de la provincia."
Y la legislatura bonaerense le contestaba: "No hay patriotas
esclarecidos, capaces de ponerse al frente de los negocios, sólo en
la persona de V.E. pueden depositar confiadamente la plenitud de
facultades que acuerda la Ley. Sienten, pues no poder por ahora
hacer innovación alguna a las resoluciones anteriores".
En 1851 el gobernador de Entre Ríos emitió un decreto conocido como
el pronunciamiento de Urquiza, en el cual aceptaba la renuncia de
Rosas y reasumía para Entre Ríos la conducción de las relaciones
exteriores.
El conflicto era en esencia económico: Entre Ríos venía reclamando
la libre navegación de los ríos -necesaria para el florecimiento de
su economía- ya que permitiría el intercambio de su producción con
el exterior sin necesidad de pasar por Buenos Aires.
Armado de alianzas internacionales, Urquiza decidió enfrentar al
gobierno bonaerense.
El emperador de Brasil, Pedro II, proveería infantería, caballería,
artillería y todo lo necesario, incluso la escuadra. El tratado
firmado entre Urquiza y los brasileños decía en una de sus partes:
"Su Excelencia el señor Gobernador de Entre Ríos se obliga a obtener
del gobierno que suceda inmediatamente al del general Rosas, el
reconocimiento de aquel empréstito como deuda de la Confederación
Argentina y que efectúe su propio pago con el interés del 6% por
año. En el caso, no probable, de que esto no pueda obtenerse, la
deuda quedará a cargo de los estados de Entre Ríos y Corrientes, y
para garantía de su pago, con los intereses estipulados, Sus
Excelencias los señores gobernadores de Entre Ríos y Corrientes,
hipotecan desde ya las rentas y los terrenos de propiedad pública de
los referidos estados."
En las provincias la actitud de Urquiza despertó diversas
reacciones. Córdoba declaró que era un infame traición a la patria y
dijo que "Urquiza se había prostituido a servir de avanzada al
gobierno brasileño". Otras se pronunciaron en sentido similar e
intentaron formar una coalición militar para defender a Rosas, pero
ya era demasiado tarde.
Urquiza alistó a sus hombres en el ''ejército grande" y avanzó sobre
Buenos Aires, derrotando a Rosas en la Batalla de Caseros, el 3 de
Febrero de 1852.
Horas más tarde Rosas escribiría su renuncia. Vencido, el Gobernador
de Buenos Aires alcanzó a escribir estas líneas antes de embarcarse
en el buque de guerra Conflict hacia Inglaterra, donde vivirá hasta
su muerte:
"Durante el tiempo en que presidí el gobierno de Buenos Aires,
encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación
Argentina, con la suma del poder por la ley, goberné según mi
conciencia. Soy, pues, el único responsable de todos mis actos, de
mis hechos buenos como los malos, de mis errores y de mis actos. Las
circunstancias durante los años de mi administración fueron siempre
extraordinarias, y no es justo que durante ellas se me juzgue como
en tiempos tranquilos y serenos."
Al día siguiente de Caseros, los terratenientes porteños, como por
ejemplo los Anchorena, primos de Rosas, renegaron de su pasado
rosista y trataron de congraciarse con las nuevas autoridades.
El "Ejército Grande" podía haber entrado a Buenos Aires al otro día
de Caseros, pero Urquiza prefirió esperar al 20 de febrero,
aniversario de la batalla de Ituzaingó, como desagravio al Imperio
brasileño.
Las fuerzas de oposición al Gobernador conformaban un extraño
conjunto: Federales antirrosistas, unitarios, jóvenes intelectuales,
autonomistas, que sólo tenían en común su oposición a Rosas. Lejos
de mantener la unidad, este grupo se dividirá en numerosos bandos
políticos.
Si la caída de Rosas parecía el fin de las contiendas provinciales,
a partir de ella los enfrentamientos se tornarán más encendidos que
nunca y el país parecía estar a punto de estallar en pedazos.
Urquiza se instaló en la casa de Rosas en Palermo. Como Lavalle,
para asegurarse el apoyo político repartió, dineros públicos entre
un numeroso grupo de oficiales y allegados. El reparto fue mayor que
en 1829, también lo era el tesoro en 1852. Las órdenes de pago más
modestas eran por veinte mil pesos. Don Vicente López y Planes cobró
200 mil pesos y aceptó asumir como gobernador de Buenos Aires.
He aquí una pequeña parte de la lista de los que recibieron los
"incentivos de Urquiza", claro que con dineros públicos:
Teniente Coronel Hilario Ascasubi, 10 mil
Corone. Manuel Escalada, 100 mil
General Gregorio Aráoz de La Madrid, 50 mil
Coronel. Bartolomé Mitre, 16 mil
Gobernador de Corrientes, Benjamín Virasoro, 224 mil
General José M. Galán, 250 mil
A su llegada, Urquiza buscó aliados políticos; pero las cosas habían
cambiado: rosistas y antirrosistas de Buenos Aires cambiaron de
colores y se unieron para asegurar la unidad bonaerense frente a los
avances del interior. Urquiza convocó a los gobernadores de las
provincias a firmar un acuerdo en San Nicolás, el 31 de mayo de
1852, con el objetivo de lograr un consenso que permitiera la
sanción de una nueva y definitiva constitución. El acuerdo respondía
a los intereses del interior del país, quitando protagonismo al
poder central que se ejercía desde Buenos Aires.
Cada provincia cedería parte de su poder de decisión para delegarlo
en un poder central. El nuevo intento integrador tenía bases en el
liberalismo económico: se dictó la libre navegación de los ríos y la
supresión de las aduanas interiores.
Además, se designó al General Urquiza como director provisional de
la Confederación Argentina, asignándole algunas facultades
extraordinarias, como el mando de las Fuerzas Militares y el control
de todas las rentas. Por último, el acuerdo convocó a un Congreso
General Constituyente.
Buenos Aires no tardó en mostrar su enojo. El acuerdo le quitaba sus
enormes influencias políticas, otorgando en cambio importantes
poderes al propio Urquiza. La legislatura bonaerense rechazó el
acuerdo tras largos debates parlamentarios.
Aprovechando la ausencia de Urquiza, que asistía en Santa Fe a la
inauguración del Congreso Constituyente, el 11 de septiembre de 1853
estalló una revolución en Buenos Aires. El movimiento reclamaba la
renuncia del gobierno y la nulidad del Acuerdo de San Nicolás, al
tiempo que proclamó como gobernador al jefe del movimiento, Valentín
Alsina. Pero casi simultáneamente, tropas federales que respondían a
los intereses del Litoral sitiaron Buenos Aires exigiendo el
cumplimiento del acuerdo.
El Congreso Constituyente finalmente pudo reunirse, sin contar con
la presencia porteña. Las bases de Alberdi y el modelo de
Constitución de Estados Unidos, sirvieron como puntos de partida en
la redacción del texto final.
Ante la resistencia porteña, Urquiza decidió bloquear el puerto de
Buenos Aires, pero cometió el error de poner al frente de la
escuadra al coronel norteamericano John Halsted Coe. El Marino
yanqui vendió la escuadra a Buenos Aires el 20 de julio de 1853 por
5000 onzas de oro y se terminó el bloqueo.
La secesión era un hecho. Por un lado, se constituyó la
Confederación Argentina, una irregular amalgama de trece provincias
que respondían a un gobierno con capital en Paraná. Por el otro, el
Estado de Buenos Aires, con intereses definidos, una más sólida
posición financiera y con una relativa unidad política.
La Confederación Argentina intentó llevar adelante un modelo que
pretendía "olvidarse" de Buenos Aires e instalar una nueva nación.
No era sencilla la tarea de Urquiza: crear un sentimiento nacional
más fuerte que las identidades regionales.
La Confederación manejaba un presupuesto escaso, producto de la
falta de recursos económicos y naturales; la zona más rentable era
la Mesopotamia, productora de ganado y cereales; el resto de las
provincias, aisladas, desarrollaban actividades económicas
destinadas a la subsistencia o a un pobre intercambio con países
limítrofes (Paraguay, Chile y Bolivia).
Urquiza trató de combatir la pobre situación económica de la
Confederación. Firmó tratados comerciales con Estados Unidos,
Francia e Inglaterra. Solicitó créditos al Brasil. Estimuló la
inmigración, creando colonias agrícolas en las provincias del
Litoral para desarrollar la producción lanera y cerealera. Fomentó
la enseñanza y los estudios científicos. Pero los problemas
económicos del interior eran estructurales: faltaban tierras,
capitales y no había suficiente mano de obra. Además, el circuito
económico del Litoral no cerraba: para comerciar con el exterior,
necesariamente las mercaderías -que salían del puerto de Rosario-
debían pasar por la aduana de Buenos Aires, y pagar allí fuertes
sumas.
El proyecto de Urquiza se desmoronaba. Darle la espalda a Buenos
Aires era una estrategia inviable. Los capitales extranjeros no
llegaban, carecían de una moneda fuerte, el estado no lograba
nacionalizar sus instituciones. Las bases materiales estaban en
terreno porteño.
El último intento de la Confederación Argentina, fue endurecer sus
políticas hacia Buenos Aires: en 1857 se dictan las Leyes de
Derechos Diferenciales, que establecían ventajas a los productos que
llegaban a su territorio sin pasar por Buenos Aires.
La ley era una abierta provocación a los porteños. La respuesta no
tardó en llegar. Un decreto del Gobernador Alsina prohibía el paso
por aguas porteñas de productos de la Confederación. Era una abierta
guerra económica y sólo faltaba encender una mecha para que todo
estallara.
La guerra económica, entonces, dio paso a las armas: un conflicto
político en San Juan fue el puntapié para que las tropas de Buenos
Aires y la Confederación se movilizaran.
Los dos ejércitos se encontraron en Cepeda el 23 de octubre de 1859.
Las tropas porteñas, al mando de Mitre, cayeron derrotadas.
La victoria le daba a Urquiza una aparente capacidad negociadora.
Sin embargo, mostró una actitud moderada y no entró a Buenos Aires,
sino que estableció su campamento en San José de Flores. Su
intención era resolver rápidamente el conflicto.
Por el pacto de San José de Flores, firmado el 11 de noviembre de
1859, se acordaba que Buenos Aires comprometía su ingreso a la
Confederación y ésta, debía aceptar las reformas que Buenos Aires le
realizara a la Constitución.
Buenos Aires otorgaba subsidios a las provincias y se comprometía a
pagar los gastos de la nueva convención constituyente, donde se
incorporarían las reformas propuestas por Buenos Aires; pero
mientras tanto, alargaba los plazos de la incorporación y mantenía
el control de las rentas nacionales a través de la aduana.
Pero la confederación no podía esperar indefinidamente la
incorporación de Buenos Aires a la Nación. El consenso que parecía
adquirido no tenía la suficiente solidez y el acuerdo se desmoronó a
raíz de un conflicto menor en la provincia de San Juan.
Nuevamente las fuerzas porteñas y del interior se enfrentaron, esta
vez en Pavón el 17 de septiembre de 1861, en un combate dudoso y
confuso, Urquiza retiró sus tropas, aun teniendo superioridad
numérica. Esta vez la victoria fue para los porteños, que extendían
de este modo su dominio a todo el país.
Tras la derrota de Pavón, Urquiza se refugió en su Palacio San José
y se dedicó a sus negocios agropecuarios. Se negó a apoyar los
levantamientos federales de los montoneros del Chacho Peñaloza y
Felipe Varela contra la política del puerto de Buenos Aires que
asfixiaba al interior y sólo reapareció públicamente en 1865 para
apoyar a Mitre en la Guerra del Paraguay. Esta actitud desprestigió
mucho su figura en las provincias y generó fuertes rechazos entre
sus coprovincianos. En 1868 volvió a la vida política presentándose
como candidato a presidente. Fue derrotado por Sarmiento quien a
poco de asumir apoyó su nombramiento como gobernador de Entre Ríos y
lo visitó en su palacio de Concepción del Uruguay.
El abrazo con Sarmiento, el principal responsable de la muerte del
Chacho, le costará muy caro a Urquiza. Para muchos de sus ex
compañeros de armas e ideas era la gota que colmaba un vaso que
había comenzado a llenarse tras la extraña retirada de Pavón y con
el apoyo a Mitre y a la guerra fratricida con el Paraguay. El 11 de
abril de 1870, un grupo armado que respondía al caudillo montonero
Ricardo López Jordán irrumpió en el Palacio San José al grito de
"¡muera el traidor Urquiza!". El general le salió al encuentro
dispuesto a defenderse a tiros pero cayó herido por un certero
disparo y, una vez en el piso, la partida montonera lo ultimó a
puñaladas.
Sus restos descansan desde agosto de 1872 en la Catedral de
Concepción del Uruguay. Su recuerdo y su paso por la historia siguen
despertando polémicas entre quienes ven en él a un libertador que
puso fin al régimen rosista y al gran impulsor de la organización
constitucional del país y entre quienes lo consideran un traidor a
la causa federal.
Todo parece indicar que la vida amorosa de Urquiza fue muy intensa,
pero la única mujer con la que contrajo matrimonio fue Dolores Costa
Brizuela, nacida en 1830. Era hija de don Cayetano Costa y doña
Micaela Brizuela. Urquiza tenía 50 años cuando conoció a Dolores en
una fiesta en Gualeguaychú en la que el invitado de honor era
Sarmiento. Dolores fue la fiel compañera de sus últimos años. Él
tenía 12 hijos de parejas anteriores cuando la conoció -todos
reconocidos legalmente- y con ella tendrá otros 11. La primera de la
larga lista fue Dolores, nacida el 30 de abril de 1853, horas antes
de la sanción de la Constitución Nacional.


Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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El Historiador :: Documentos históricos :: Carta de Rosas a la viuda de Urquiza

Martes | 18 · Octubre · 2011

Carta de Rosas a la viuda de Urquiza
El 11 de abril de 1870 murió en el Palacio San José, Entre Ríos, el
general Justo José de Urquiza, asesinado por el sargento mayor Simón
Luengo. Reproducimos a continuación una carta de condolencias que
Juan Manuel de Rosas escribió desde Inglaterra a la viuda de
Urquiza.
Fuente: Original en Archivo General de la Nación, sección Urquiza,
legajo 66. Fotocopia en mi poder; en Gras, Mario César, Rosas y
Urquiza, sus relaciones después de Caseros, Buenos Aires, [s.n.],
1948, págs. 380-381.


Noviembre 28 / 1870
Señora Doña Dolores de Urquiza.
Señora de mi estimación y respeto.
Antes no he dirigido a usted esta mi dolorida carta, considerando
que las aflicciones de su noble corazón traspasado, no le
permitirían, en muchos días, ocuparse, en el todo, de multitud de
condolencias fúnebres.
Lo hago hoy, pensando no ser ya prudente demorar más tiempo este
deber de mi amistad agradecida.
Cuando también he sufrido la angustia fatal de perder a mi buena
compañera Encarnación, conozco el largo tiempo que necesita usted
para encontrar algún calmante a su amargura; tanto más, cuando ha
pasado por el tormento cruel de presenciar el desgraciado fin del
suyo, tan querido.
Sigo compadecido y acompañando a V en los penosos días de su alma
desolada.
Cuando, en casos semejantes, es posible respetar y cumplir los
preconceptos de la Ley Divina, no lo es la conformidad inmediata.
Ese resultado es obra del tiempo, con los años; a el contribuyen la
concurrencia de la filosofía, y la religión; y por el trabaja el
llanto continuado, concedido por dios a las personas mayores, y a
los niños, para suplir la energía de la edad viril.
Así debe ser para usted, en sus tristes días, algún calmante, para
atenuar, en la parte posible sus dolores, la seguridad, que no
tenemos por qué dudar de que nuestro noble amigo, el excelentísimo
Señor Capitán General Don Justo José de Urquiza, ha pasado a mejor
vida, en las delicias eternas, donde ruega a Dios por usted sus
queridos hijos, por todos sus amigos, sus enemigos y el bien de su
patria.
Disponga usted del íntimo afecto, y mejores deseos con que soy de
usted.
Señora, agradecido amigo,
Juan M. de Rosas.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

lunes, 17 de octubre de 2011

¿SOMOS LO QUE COMEMOS?

Página/12 :: futuro

Sábado, 15 de octubre de 2011

UNA NOTABLE FUENTE DE ALIMENTACION
El sabor de los insectos
Por Raúl A. Alzogaray

Un capítulo de la serie documental China Salvaje muestra a dos hombres en medio de la selva. Uno de ellos sostiene en alto una rama con un saltamontes ensartado en la punta. De pronto, un avispón se posa sobre el saltamontes y se pone a mordisquearlo. Entonces el hombre baja lentamente la rama hasta apoyarla en el suelo.
El segundo hombre tiene en la mano un hilo con un plumón blanco en un extremo y un lazo con un nudo corredizo en el otro. Con mucho cuidado, pasa el lazo alrededor de la cintura del avispón y ajusta el nudo corredizo.
Al rato, el avispón levanta vuelo y se aleja entre las copas de los árboles. Los hombres lo siguen, abriéndose paso entre la vegetación. Apenas distinguen al insecto, pero ven con claridad el plumón blanco que cuelga de su cintura. De esta manera, el avispón conduce a sus perseguidores hasta el avispero que cuelga de la rama de un árbol.
Cuando llegan al lugar, uno de los hombres enciende una antorcha y la acerca al avispero. Alterados por el humo, los avispones se alejan. Antes de que vuelvan, el hombre agarra el avispero y lo rompe, dejando al descubierto un montón de larvas blancas y regordetas. Sentados en el suelo, entre risas, los dos hombres comen las larvas con evidente placer. La voz en off del relator dice que los habitantes de esa región de China “consideran un manjar estas larvas engordadas”.
Uno de los primeros registros históricos del consumo de insectos es un bajorrelieve asirio de hace 2700 años, que muestra a unos sirvientes transportando langostas ensartadas en broquetas durante una fiesta. Los antiguos griegos cocinaban pasteles de saltamontes, y en su libro Historia de los animales, Aristóteles señaló que las cigarras más sabrosas son las de mayor tamaño y las hembras embarazadas (que llevan deliciosos huevos dentro del abdomen). Entre los antiguos romanos, las orugas de cossus, un insecto que no se ha podido identificar, eran un manjar que disfrutaban después de alimentarlas con harina.
A lo largo de la historia, los miembros de la realeza también disfrutaron el sabor de los insectos. Al emperador Moctezuma le gustaba desayunar los huevos frescos de cierta chinche acuática. Este insecto vivía en un lago ubicado a varios kilómetros de la capital azteca, así que cada mañana, un sirviente corría esa distancia para que los huevos estuvieran a tiempo en la mesa de su amo. El plato preferido del emperador Hirohito era arroz mezclado con unas avispas tostadas que todavía se consiguen en los supermercados japoneses.
Hasta las religiones se ocuparon del tema: el libro Levítico del Antiguo Testamento y las reglas de alimentación de los musulmanes autorizan el consumo de langostas. SI TE COMES MIS CULTIVOS, TE COMO.
Según pasaron los años, el gusto de los occidentales por los insectos se convirtió en un fuerte rechazo de origen incierto. Pero comer insectos sigue siendo cosa de todos los días en los países tropicales y subtropicales. Se han identificado más de 1600 especies de insectos comestibles, usados como alimento por 3000 grupos étnicos en 113 países. El mayor consumo se registra en América (679 especies en 23 países) y Africa (524 especies en 36 países). Los europeos son los más reacios a llevar insectos a la mesa (41 especies en 11 países).
Los insectos más consumidos son los escarabajos y el grupo de las hormigas, abejas y avispas. El tercer lugar lo ocupa el grupo de los saltamontes, langostas, cucarachas y grillos, seguido de cerca por las mariposas y polillas. Con menor frecuencia, también van a parar a la olla distintas especies de termitas, chinches, moscas y libélulas.
Desde la antigüedad, las nubes de langostas han sido una plaga muy temida. Formadas por millones de insectos, cada uno capaz de comer diariamente unos dos gramos de materia vegetal, pueden arrasar los cultivos en un área de miles de kilómetros cuadrados. Los habitantes de algunas regiones de Africa y Medio Oriente se adaptaron al problema: si las langostas se comen los cultivos, la gente se come a las langostas. Cuando el gobierno aplica insecticidas, los granjeros se quejan porque los insectos intoxicados no son comestibles. En Corea, México, Tailandia y Filipinas, hay agricultores que en vez de aplicar insecticidas, prefieren recolectar la plaga y comérsela.
Las langostas y termitas, fritas, hervidas o tostadas, son muy populares en muchos países africanos. La República de Zaire produce 280 toneladas anuales de orugas secas para consumo humano. Unas orugas que los lugareños llaman mumpa, constituyen la principal fuente de proteínas en algunas regiones de Zambia. Estas orugas abundan en los bosques y la gente viaja cientos de kilómetros para capturarlas. Después las venden en sus ciudades de origen. Los funcionarios forestales están preocupados por el daño que los cazadores de insectos le producen a la vegetación.
Para los habitantes del sudeste asiático, los insectos son un componente importante de la dieta cotidiana. Los vendedores callejeros de Tailandia ofrecen grandes bandejas repletas de chinches de agua, generalmente fritas, que la gente compra y come con total naturalidad. Las langostas que los granjeros recolectan en sus campos generan un mercado de seis millones de dólares anuales. Los tailandeses llegan a comer entre 20 y 60 gramos de insectos por día.
En el noreste de la India, 40.000 familias viven del cultivo de ricino y la cría de polillas. De las semillas del ricino extraen un aceite que tiene aplicaciones medicinales e industriales. Con las hojas de las plantas alimentan a las larvas de las polillas. Cuando las polillas crecen, se rodean de un capullo de seda y se preparan para transformarse en polillas adultas. Los criadores desarman el capullo para extraer la seda. También venden las larvas, que los habitantes de la región consideran un bocado delicioso.

HAY UN GRILLO EN MI CHUPETIN
En Estados Unidos, una empresa californiana fabrica chupetines que contienen grillos enteros. Las golosinas son traslúcidas, de modo que se puede distinguir claramente las siluetas de los insectos. Vienen con gusto a naranja, uva, fresa o arándano, y se pueden comprar en forma individual o en cajas de 36 unidades. La misma empresa produce obleas de chocolate decoradas con hormigas. Estos artículos están aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), agencia que regula los productos destinados a la salud y la alimentación humanas.
La posibilidad de que alguien se comiera un insecto llegó a generar las críticas de una sociedad protectora de animales. En septiembre de 2006, la cadena estadounidense de parques de diversiones Seis Banderas anunció que premiaría con entradas gratis para todas sus atracciones a las personas que se comieran una cucaracha de Madagascar viva (insecto que mide hasta ocho centímetros de largo). La empresa ofreció un premio especial para quien rompiera el record de Ken Edwards, un inglés que en marzo de 2001 se comió treinta y seis cucarachas de Madagascar en un minuto.
La iniciativa provocó reacciones encontradas. La empresa recibió quejas del público, porque la promoción no se realizaba en todos los parques de la cadena. También surgieron defensores de las cucarachas. La organización Personas por la Etica en el Trato de los Animales (PETA) transmitió las protestas de niños, adultos e incluso empleados de Seis Banderas, que llamaban para oponerse al concurso. “Los insectos no merecen que se los coman vivos, y mucho menos como parte de un truco publicitario”, declaró una portavoz de la PETA.
Mucha gente siente repulsión ante la sola idea de llevarse un bicho a la boca, pero la verdad es que todo el mundo come insectos (aunque la gran mayoría ni se lo imagina). Hasta la FDA reconoce que aun con las más modernas tecnologías, es imposible elaborar alimentos totalmente libres de fragmentos de insectos, pelos de roedores y excreciones de animales. La única manera de evitarlos por completo sería dejar de comer.Pero como todo tiene un límite, la FDA declaró aceptable que haya hasta 59 fragmentos de insectos cada 100 gramos de chocolate; hasta nueve huevos de moscas cada 500 gramos de tomates en lata; una larva de mariposa cada 454 gramos de maíz dulce enlatado o hasta 59 ácaros cada 100 gramos de brócoli congelado (se supone que en ningún producto elaborado con buenas prácticas de manufactura se deberían alcanzar estos valores).
Las razones que llevaron a la imposición de estos límites no son sanitarias, porque los fragmentos de insectos en los alimentos no representan un problema para la salud (excepto para las personas alérgicas). Se trata, en cambio, de una cuestión estética. La FDA cree que abrir un paquete de medio kilo de harina de trigo y encontrar más de 740 fragmentos de insectos es una ofensa para los sentidos de los consumidores. Incluso en Laos, donde el noventa por ciento de la población come insectos, la gente reconoce que no le gusta encontrar fragmentos de estas criaturas en los productos alimenticios convencionales.

SOPA DE SALTAMONTES Y GUISO DE TERMITAS
Para crecer y mantenerse saludable, el cuerpo humano necesita un aporte constante de proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales. Todas estas sustancias están presentes en los insectos. Si al cuerpo de un insecto se le extrae completamente el agua, más de la mitad de lo que queda son proteínas y una buena parte del resto son ácidos grasos. La mayoría de los insectos comestibles tiene importantes cantidades de sodio, calcio, hierro y magnesio. Las abejas jóvenes son ricas en vitaminas A y D, y hay larvas de mariposas con altos contenidos de vitaminas B1, B2 y B6. El estudio de 94 especies de insectos mexicanos comestibles reveló que la mitad tiene más calorías que los porotos de soja; el 63 por ciento es más calórico que la carne de vaca, y el 70 por ciento supera las calorías de las lentejas y el pescado.
Para los interesados en experimentos culinarios, varios libros de cocina ofrecen recetas con insectos. Uno de ellos, titulado Cómase un bicho, presenta “33 maneras de cocinar saltamontes, hormigas, chinches acuáticas, arañas, ciempiés y sus parientes”. Escrito por David Gordon y publicado en California en 1998, este libro da instrucciones para preparar sopa crema de saltamontes, guiso de termita al curry, orugas con tomates verdes fritos y gusano de seda agridulce, entre otros platos. También incluye una lista de proveedores de insectos comestibles (todos en Estados Unidos). No existe traducción al español, pero se puede comprar por Internet.
Los expertos que estudian el tema opinan que los insectos podrían ser en el futuro una importante fuente de proteínas para los seres humanos (en algunas partes del mundo ya lo son). También se contempla la posibilidad de usarlos como alimento para gallinas y peces.
La cría masiva de insectos tiene varias ventajas sobre la ganadería y la agricultura. Requiere menos espacio y no necesita fertilizantes ni plaguicidas, cuyo mal uso está causando tantos problemas en el mundo. Además, hay insectos que transforman su alimento en proteínas con más eficiencia que una vaca o un cerdo.
Las costumbres bien establecidas no cambian de un día para otro. Quizás los insectos nunca formen parte de la canasta familiar en los países occidentales. Pero quién sabe. Tiempo atrás hubo en Argentina una campaña publicitaria cuyo eslogan era “coma manzana”. ¿Llegará el día en que se recomiende comer escarabajos y hormigas?

DE POSTRE, UN SABROSO CHUPETIN DE GRILLO CON GUSTO A UVA.
UN NUTRITIVO PLATO DE ARAÑAS FRITAS A LA CAMBOYANA PARA EL ALMUERZO.


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