jueves, 29 de septiembre de 2011

Un día como hoy nacía Jerry Lee Lewis...

Biografía de Jerry Lee Lewis



Jerry Lee Lewis (nacido el 29 de septiembre de 1935) es un pianista y cantante pionero del rock and roll estadounidense.



Nació en Ferriday, Louisiana. Pronto mostró un talento natural al piano. Aunque pobres, sus padres hipotecaron la casa para comprarle un piano. Al igual que Elvis Presley, creció cantando música gospel en las iglesias pentecostales del sur. Empezó a tocar el piano a muy temprana edad en su iglesia, y en 1950 empezó a asistir a una escuela de lectura de la biblia de Texas, pero fue expulsado por, entre otras cosas, tocar en la iglesia himnos religiosos en versión rock and roll como My God is real y fugarse a Dallas a fiestas y prostíbulos.


En sus primeros años de adolescencia concurría a los llamados Ghettos (Barrios marginales) a escuchar a auténticas leyendas del blues. Aderezó su interés y empezó a tocar en garitos de mala reputación, ocultándoselo a sus padres, adquiriendo así experiencia y afianzándose económicamente. Entre estos hechos y la vida familiar religiosa se empezó a formar la personalidad de Lewis.


En 1954 grabó su primer disco, dejando atrás la música religiosa, pero llevando su sonido y su talento al piano a la música que se estaba desarrollando en esos tiempos. En 1957 Lewis se unió a Sam Phillips en su estudio Sun Records de Memphis, Tennessee. Elvis Presley, Roy Orbison, Carl Perkins y Johnny Cash


también empezaron sus carreras en Sun Studios en esa misma época.


La primera grabación de Lewis en los estudios Sun fue una versión de la balada country Crazy Arms. En 1957, su piano y el sonido de rock de Whole Lotta Shakin’ Goin’ On le impulsaron a una fama internacional. Pronto le siguió Great Balls Of Fire, que se convertiría en su mayor éxito.


La vida personal de Lewis fue siempre turbulenta, pero mantenida en privado hasta que en la gira de 1958 por Gran Bretaña la prensa descubrió que la tercera mujer de Lewis Myra Gale Brown, el gran amor de su vida, tenía sólo 13 años (Lewis tenía 22) y era su prima segunda. La situación causó el mayor de los escándalos públicos y la gira fue cancelada después de solo tres conciertos.


El escándalo siguió a Lewis hasta Estados Unidos y como resultado de ello, fue casi apartado de la escena musical. Su único éxito durante este período fue una versión del What’d I Say de Ray Charles en 1962. Su popularidad se recuperó un poco en Europa (especialmente en Gran Bretaña y Alemania) hacia mediados de los años 1960, pero el éxito le eludió en Estados Unidos. En 1964, Jerry hace el concierto “ Live at Star Club”. Después de más de una década tocando rock and roll, en 1968 Lewis se enfocó casi exclusivamente en la música country & western con éxito, con muchas canciones topando las listas. Aunque volvió a hacer giras en cuyos conciertos se agotaban las entradas, nunca conseguiría alcanzar las alturas del éxito que tuvo antes de aquel escándalo, a pesar del gran éxito internacional de Chantilly Lace, en 1973.


Rodeado por problemas de drogas y alcohol, la tragedia golpeó su vida cuando su hijo de 19 años, Jerry Lee Lewis Jr., murió en un accidente de tránsito en 1973.


El comportamiento errático de Lewis durante la última parte de la década de los años 1970 le condujo a una larga hospitalización, y en realidad estuvo cerca de morir debido a una úlcera sangrante. Poco después de esto, su cuarta mujer se ahogó en una piscina en sospechosas circunstancias; y poco más de un año después, su quinta mujer fue encontrada muerta en su casa de una sobredosis de metadona. Jerry Lee Lewis, también adicto a las drogas, decidió internarse de propia voluntad en la clínica de desintoxicación Betty Ford.


Mientras celebraba su 41º cumpleaños en 1976, Lewis empezó a jugar con una Magnum del calibre 357. Más tarde se intentaría disculpar diciendo que pensaba que estaba descargada. Lo cierto es que, apuntando al bajista de su grupo, Butch Owens, apretó el gatillo. La pistola estaba cargada y Lewis disparó a Owens en el pecho. Owens sobrevivió, milagrosamente.


En 1989, una película basada en los primeros años de su carrera titulada Great Balls of Fire! (traducida al español como Gran bola de fuego o Bolas de fuego) atrajo sobre él la mirada del público. El film estaba basado en el libro de la ex-esposa de Lewis, Myra, y protagonizado por Dennis Quaid haciendo de Lewis, y por Winona Ryder y Alec Baldwin.


La ruina pública de su primo, el evangelista de televisión Jimmy Swaggart, no hizo más que aumentar la publicidad negativa de una ya muy problemática familia.


Swaggart es también un pianista, como su otro primo, la estrella del country Mickey Gilley. La hermana de Jerry Lee, Linda Gail Lewis, también es una pianista, y ha grabado algunas canciones con Van Morrison.


A pesar de sus problemas personales, su talento musical es incuestionable.


Apodado “The Killer” (“El Asesino”) por su poderosa voz y su manera de tocar el piano en el escenario, ha sido descrito por su compañero Roy Orbison como el cantante más salvaje de la historia de la música rock. En 1986 Jerry Lee Lewis formó parte del primer grupo incluido en el Rock and Roll Hall of Fame, siendo el primer artista introducido en ese Salón de la Fama.


Después de varios años sin pisar un estudio, Lewis planeaba sacar un nuevo álbum en 2004, pero no fue así.


Finalmente, el disco salió el 26 de septiembre de 2006 con el título de “Last Man Standing”. El cual incluye 21 duetos con las primeras estrellas, leyendas del panorama musical, desde Mick Jagger, Jimmy Page, Bruce Springsteen, Ringo Starr, Neil Young a Keith Richard, BB King y a Buddy Guy.



Discografía Singles



* Crazy Arms (Dic-56)


* Whole Lotta Shakin’Goin’ On (Mar-57)


* Great Balls of Fire (Nov-57)


* You Win Again (Nov-57)


* Breathless (Feb-58)


* High School Confidential (Abr-58)


* The Return of Jerry Lee (Jun-58)


* Break Up (Ago-58)


* I’ll Make It All Up To You (Ago-58)


* I’ll Sail My Ship Alone (Nov-58)


* Lovin’ Up A Storm (Feb-59)


* Let’s Talk About Us (Jun-59)


* Little Queenie (Sep-59)


* Old Black Joe (Mar-60)


* Hang Up My Rock’n’Roll Shoes (Ago-60)


* In The Mood (Ago-60)


* When I Get Paid (Nov-60)


* What’D I Say (Feb-61)


* It Won’t Happen With Me (May-61)


* Save The Last Dance For Me (Sep-61)


* Money (Nov-61)


* I’ve Been Twistin’ (Ene-62)


* Sweet Little Sixteen (Jul-62)


* Good Golly Miss Molly (Nov-62)


* Teenage Letter (Abr-63)


* Hit The Road, Jack (Oct-63)


* I`M On Fire (Feb-64)


* She Was My Baby (Jun-64)


* High Heel Sneakers (Sep-64)


* Baby, Hold Me Close (Ene-65)


* Carry Me Back To Old Virginia [SUN] (Mar-65)


* Rockin’ Pneumonia & The Boogie-Woogie Flu (Jun-65)


* Green Green Grass Of Home (Sep-65)


* Sticks & Stones (Mar-66)


* Memphis Beat (Ago-66)


* It’s A Hang Up Baby (Jun-67)


* Turn On Your Love Light (Sep-67)


* Another Place, Another Time (Feb-68)


* What’s Made Milwaukee Famous (May-68)


* She Still Comes Around (Sep-68)


* Don`t Let Me Cross Over (Abr-69)


* One Has My Name (Abr-69)


* Invitation To Your Party (Sun) (1969)


* She Even Woke Me Up To Say Goodbye (Sep-69)


* One Minute Past Eternity (Sun) (1969)


* Roll Over Beethoven (Nov-69)


* Once More With Feeling (Dic-69)


* I Can`T Seem To Say Goodbye (Sun) (1970)


* There Must Be Mor To Love (Jul-70)


* Waiting For A Train (Sun) (1970)


* Before The Snow Falls (1970)


* I Can’t Have A Merry Christmas, Mary (Without You) (Nov-70)


* Touching Home (1971)


* Love On Broadway (Sun) (1971)


* When He Walks On You (1971)


* Would You Take Another Chance on Me (Oct-71)


* Me & Bobby Mcgee (Oct-71)


* Chantilly Lace (Feb-72)


* Lonely Weekends (May-72)


* Me & Jesus (Jun-72)


* Who’s Gonna Play This Old Piano (Sep-72)


* No More Hanging On (Ene-73)


* Drinkin Wine Spoo-Dee-O-Dee (Feb-73)


* No Headstone On My Grave (1973)


* Sometimes A Mermory Ain’t Enough (Ago-73)


* Falling To The Bottom (1973)


* Just A Little Bit (1974)


* Tell Tale Sign (May-74)


* He Can’t Fill My Shoes (Sep-74)


* I Can Still Hear The Music In The Restroom (Ene-75)


* Boogie Woogie Country Man (May-75)


* A Damn Good Country Song (Oct-75)


* Don’t Boogie Woogie (Ene-76)


* Let’s Put It Back Together Again (Jun-76)


* The Closest Thing To You (Nov-76)


* Middle Age Crazy (Oct-77)


* Come On In (Feb-78)


* I`ll Find It Where I Can (May-78)



Escuchar Great balls of fire –goear.com-



http://www.goear.com/listen/16cc4bc/great-balls-of-fire-jerry-lee-lewis


Cuento "LOS POCILLOS" de Mario Benedetti


Los Pocillos


Los pocillos eran seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados, irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro.
"Negro con rojo queda fenomenal", había sido el consejo estético de Enriqueta.
Pero Mariana, en un discreto rasgo de independencia, había decidido que cada pocillo sería usado con su plato del mismo color.
"El café ya está pronto. ¿Lo sirvo?", preguntó Mariana.
La voz se dirigía al marido, pero los ojos estaban fijos en el cuñado. Este parpadeó y no dijo nada, pero José Claudio contestó: "Todavía no. Esperá un ratito. Antes quiero fumar un cigarrillo." Ahora sí ella miró a José Claudio y pensó, por milésima vez, que aquellos ojos no parecían de ciego.
La mano de José Claudio empezó a moverse, tanteando el sofá. "¿Qué buscás?", preguntó ella. "El encendedor." "A tu derecha." La mano corrigió el rumbo y halló el encendedor. Con ese temblor que da el continuado afán de búsqueda, el pulgar hizo girar varias veces la ruedita, pero la llama no apareció. A una distancia ya calculada, la mano izquierda trataba infructuosamente de registrar la aparición del calor. Entonces Alberto encendió un fósforo y vino en su ayuda. "¿Por qué no lo tirás?" dijo, con una sonrisa que, como toda sonrisa para ciegos, impregnaba también las modulaciones de la voz. "No lo tiro porque le tengo cariño. Es un regalo de Mariana."
Ella abrió apenas la boca y recorrió el labio inferior con la punta de la lengua. Un modo como cualquier otro de empezar a recordar. Fue en marzo de 1953, cuando él cumplió 35 años y todavía veía. Habían almorzado en casa de los padres de José Claudio, en Punta Gorda, habían comido arroz con mejillones, y después se habían ido a caminar por la playa. El le había pasado un brazo por los hombros y ella se había sentido protegida, probablemente feliz o algo semejante. Habían regresado al apartamento y él la había besado lentamente, morosamente, como besaba antes. Habían inaugurado en encendedor con un cigarrillo que fumaron a medias.
Ahora el encendedor ya no servía. Ella tenía poca confianza en los conglomerados simbólicos, pero, después de todo, ¿qué servía aún de aquella época?
"Este mes tampoco fuiste al médico", dijo Alberto.
"No."
"¿Querés que te sea sincero?"
"Claro."
"Me parece una idiotez de tu parte."
"¿Y para qué voy a ir? ¿Para oirle decir que tengo una salud de roble, que mi hígado funciona admirablemente, que mi corazón golpea con el ritmo debido, que mis intestinos son una maravilla? ¿Para eso querés que vaya? Estoy podrido de mi notable salud sin ojos."
En la época anterior a la ceguera, José Claudio nunca había sido un especialista en la exteriorización de sus emociones, pero Mariana no se ha olvidado de cómo era ese rostro antes de adquirir esta tensión, este resentimiento. Su matrimonio había tenido buenos momentos, eso no podía ni quería ocultarlo. Pero cuando estalló el infortunio, él se había negado a valorar su amparo, a refugiarse en ella. Todo su orgullo se concentró en un silencio terrible, testarudo, un silencio que seguía siendo tal, aún cuando se rodeara de palabras. José Claudio había dejado de hablar de sí.
"De todos modos debería ir", apoyó Mariana. "Acordate de lo que siempre te decía Menéndez."
"Cómo no, que me acuerdo: Para Usted No Está Todo Perdido. Ah, y otra frase famosa: La Ciencia No Cree En Milagros. Yo tampoco creo en milagros."
"¿Y por qué no aferrarte a una esperanza? Es humano."
"¿De veras?" Habló por el costado del cigarrillo.
Se había escondido en sí mismo. Pero Mariana no estaba hecha para asistir, simplemente para asistir, a un reconcentrado. Mariana reclamaba otra cosa. Una mujercita para ser exigida con mucho tacto, eso era. Con todo, había bastante margen para esa exigencia; ella era dúctil. Toda una calamidad que él no pudiese ver; pero esa no era la peor desgracia. La peor desgracia era que estuviese dispuesto a evitar, por todos los medios a su alcance, la ayuda de Mariana. El menospreciaba su protección. Y Mariana hubiera querido -sinceramente, cariñosamente, piadosamente- protegerlo.
Bueno, eso era antes; ahora no. El cambio se había operado con lentitud. Primero fue un decaimiento de la ternura. El cuidado, la atención, el apoyo, que desde el comienzo estuvieron rodeados de un halo constante de cariño, ahora se habían vuelto mecánicos. Ella seguía siendo eficiente, de eso no cabía duda, pero no disfrutaba manteniéndose solícita. Después fue u temor horrible frente a la posibilidad de una discusión cualquiera. El estaba agresivo, dispuesto siempre a herir, a decir lo más duro, a establecer su crueldad sin posible retroceso. Era increíble cómo hallaba a menudo, aún en las ocasiones menos propicias, la injuria refinadamente certera, la palabra que llegaba hasta el fondo, el comentario que marcaba a fuego. Y siempre desde lejos, desde muy atrás de su ceguera, como si ésta oficiara de muro de contención para el incómodo estupor de los otros.
Alberto se levantó del sofá y se acercó al ventanal.
"Que otoño desgraciado", dijo, "¿Te fijaste?" La pregunta era para ella.
"No", respondió José Claudio. "Fijate vos por mí."
Alberto la miró. Durante el silencio, se sonrieron. Al margen de José Claudio, y sin embargo, a propósito de él. De pronto Mariana supo que se había puesto linda.
Siempre que miraba a Alberto se ponía linda. El se lo había dicho por primera vez la noche del 23 de abril del año pasado, hacía exactamente un año y ocho días: una noche en que José Claudio le había gritado cosas muy feas, y ella había llorado, desalentada, torpemente triste, durante horas y horas, es decir, hasta que había encontrado el hombro de Alberto y se había sentido comprendida y segura. ¿De dónde extraería Alberto esa capacidad para entender a la gente? Ella estaba con él, o simplemente lo miraba, y sabía de inmediato que él la estaba sacando del apuro. "Gracias", había dicho entonces. Y todavía ahora la palabra llegaba a sus labios directamente desde su corazón, sin razonamientos intermediarios, sin usura. Su amor hacia Alberto había sido en sus comienzos gratitud, pero eso (que ella veía con toda nitidez) no alcanzaba a depreciarlo. Para ella, querer había sido siempre un poco agradecer y otro poco provocar la gratitud. A José Claudio, en los buenos tiempos, le había agradecido que él, tan brillante, tan lúcido, tan sagaz, se hubiera fijado en ella, tan insignificante. Había fallado en lo otro, en eso de provocar la gratitud, y había fallado tan luego en la ocasión más absurdamente favorable, es decir, cuando él parecía necesitarla más.
A Alberto, en cambio, le agradecía el impulso inicial, la generosidad de ese primer socorro que la había salvado de su propio caos, y, sobre todo, ayudado a ser fuerte. Por su parte, ella había provocado su gratitud, claro que sí. Porque Alberto era un alma tranquila, un respetuoso de su hermano, un fanático del equilibrio, pero también, y en definitiva, un solitario. Durante años y años, Alberto y ella habían mantenido una relación superficialmente cariñosa, que se detenía con espontánea discreción en los umbrales del tuteo y sólo en contadas ocasiones dejaba entrever una solidaridad algo más profunda. Acaso Alberto envidiara un poco la aparente felicidad de su hermano, la buena suerte de haber dado con una mujer que él consideraba encantadora. En realidad, no hacía mucho que Mariana había obtenido a confesión de que la imperturbable soltería de Alberto se debía a que toda posible candidata era sometida a una imaginaria y desventajosa comparación.
"Y ayer estuvo Trelles", estaba diciendo José Claudio, "a hacerme la clásica visita adulona que el personal de la fábrica me consagra una vez por trimestre. Me imagino que lo echarán a la suerte y el que pierde se embroma y viene a verme."
"También puede ser que te aprecien", dijo Alberto, "que conserven un buen recuerdo del tiempo en que los dirigías, que realmente estén preocupados por tu salud. No siempre la gente es tan miserable como te parece de un tiempo a esta parte."
"Qué bien. Todos los días se aprende algo nuevo." La sonrisa fue acompañada de un breve resoplido, destinado a inscribirse en otro nivel de ironía.
Cuando Mariana había recurrido a Alberto en busca de protección, de consejo, de cariño, había tenido de inmediato la certidumbre de que a su vez estaba protegiendo a su protector, de que él se hallaba tan necesitado de amparo como ella misma, de que allí, todavía tensa de escrúpulos y quizás de pudor, había una razonable desesperación de la que ella comenzó a sentirse responsable. Por eso, justamente, había provocado su gratitud, por no decírselo con todas las letras, por simplemente dejar que él la envolviera en su ternura acumulada de tanto tiempo atrás, por sólo permitir que él ajustara a la imprevista realidad aquellas imágenes de ella misma que había hecho transcurrir, sin hacerse ilusiones, por el desfiladero de sus melancólicos insomnios. Pero la gratitud pronto fue desbordada. Como si todo hubiera estado dispuesto para la mutua revelación, como si sólo hubiera faltado que se miraran a los ojos para confrontar y compensar sus afanes, a los pocos días lo más importante estuvo dicho y los encuentros furtivos menudearon. Mariana sintió de pronto que su corazón se había ensanchado y que el mundo era nada más que eso: Alberto y ella.
"Ahora sí podés calentar el café", dijo José Claudio, y Mariana se inclinó sobre la mesita ratona para encender el mecherito. Por un momento se distrajo contemplando los pocillos. Sólo había traído tres, uno de cada color. Le gustaba verlos así, formando un triángulo.
Después se echó hacia atrás en el sofá y su nuca encontró lo que esperaba: la mano cálida de Alberto, ya ahuecada para recibirla. Qué delicia, Dios mío. La mano empezó a moverse suavemente y los dedos largos, afilados, se introdujeron por entre el pelo. La primera vez que Alberto se había animado a hacerlo, Mariana se había sentido terriblemente inquieta, con los músculos anudados en una dolorosa contracción que le había impedido disfrutar de la caricia.
Ahora no. Ahora estaba tranquila y podía disfrutar. Le parecía que la ceguera de José Claudio era una especie de protección divina.
Sentado frente a ellos, José Claudio respiraba normalmente, casi con beatitud. Con el tiempo, la caricia de Alberto se había convertido en una especie de rito y, ahora mismo, Mariana estaba en condiciones de aguardar el movimiento próximo y previsto. Como todas las tardes, la mano acarició el pescuezo, rozó apenas la oreja derecha, recorrió lentamente la mejilla y el mentón. Finalmente se detuvo sobre los labios entreabiertos. Entonces ella, como todas las tardes, besó silenciosamente aquella palma y cerró por un instante los ojos. Cuando los abrió, el rostro de José Claudio era el mismo. Ajeno, reservado, distante. Para ella, sin embargo, ese momento incluía siempre un poco de temor. Un temor que no tenía razón de ser, ya que en el ejercicio de esa caricia púdica, riesgosa, insolente, ambos habían llegado a una técnica tan perfecta como silenciosa.
"No lo dejes hervir", dijo José Claudio.
La mano de Alberto se retiró y Mariana volvió a inclinarse sobre la mesita. Retiró el mechero, apagó la llamita con la tapa de vidrio, llenó los pocillos directamente desde la cafetera.
Todos los días cambiaba la distribución de los colores. Hoy sería el verde para José Claudio, el negro para Alberto, el rojo para ella. Tomó el pocillo verde para alcanzárselo a su marido, pero antes de dejarlo en sus manos, se encontró con la extraña, apretada sonrisa. Se encontró además, con unas palabras que sonaban más o menos así: "No, querida. Hoy quiero tomar en el pocillo rojo."


Mario Benedetti











martes, 27 de septiembre de 2011

AMANECER EN UN ASTEROIDE...

Página/12 :: futuro


Domingo, 25 de septiembre de 2011



Amanecer en un asteroide


Por Pedro Saizar



Mientras escribo esto, hay un satélite a unos 220 millones de kilómetros de mi ventana que está tomando fotografías de una enorme roca que “flota” en las inmensidades del espacio interplanetario. Y no es que la NASA no haya llegado a otros cuerpos celestes antes, pero esta visita promete ser especialmente fascinante: esta roca no es cualquier roca.


Su nombre es Vesta y, con más de 500 km de diámetro, es el mayor asteroide del Sistema Solar. La sonda, llamada Dawn (“amanecer” en inglés), está actualmente en órbita a sólo 800 km de la superficie de Vesta. Y allí permanecerá durante varios meses antes de trasladarse a su próximo objetivo: el planeta enano Ceres.


Los científicos especialistas en geología planetaria confían en que Vesta y Ceres aportarán claves para entender cómo se formaron los planetas del Sistema Solar (ver entrevista a Carol Raymond). Y las primeras imágenes enviadas por Dawn muestran escenarios que prometen importantes revelaciones para los próximos meses y años.


El suelo aparece cubierto por una multitud de cráteres, aunque no uniformemente. En algunas regiones se aprecian extensos surcos, también salpicados por impactos de meteoritos. Los investigadores están también interesados en recientes imágenes del polo sur de Vesta, donde se observa una gran depresión que, se cree, habría sido formada por una colisión con otro gran asteroide.


Descubierta previamente por el Telescopio Espacial Hubble, en ella se ven acantilados de más de 1 km de altura y en su centro se alza una enorme y misteriosa estructura, similar a una montaña de 15 km de altura.


Liderados por Chris Russell, de la Universidad de California en Los Angeles, los expertos de la misión esperan usar las imágenes y otros datos para indagar en la historia de vida de este gran asteroide.



PEQUEÑOS MUNDOS QUE ENCIERRAN GRANDES RESPUESTAS


De hecho, determinar cómo llegaron a formarse los planetas es uno de los grandes desafíos de la geología planetaria. Los científicos buscan en los planetas huellas que pudieron sobrevivir al paso de miles de millones de años sin ser irremediablemente degradadas. En la Tierra, la actividad tectónica (volcanismo y terremotos, principalmente), la erosión del agua y el viento han modificado dramáticamente su aspecto a lo largo del tiempo. Sólo en pocos lugares se han encontrado rocas de unos 4 mil millones de años de antigüedad, cuando el Sistema Solar estaba en su infancia.


Estos fenómenos geológicos están asociados a la presencia de núcleos y mantos calientes en los planetas llamados “terrestres”. La Tierra y Venus son mundos más grandes y mucho más activos que nuestra pequeña Luna o Mercurio. De hecho, a pesar de todos los problemas que nos causa, la actividad geológica en la Tierra es esencial para el sostenimiento de la vida en ella.


Para determinar si la superficie de un planeta ha cambiado mucho o poco, los científicos usan la marca más común en cualquier mundo: sus cráteres. El nivel de craterización es usualmente tomado como un rasgo de antigüedad; un mayor número de cráteres implica más tiempo de exposición de la superficie al ambiente cósmico y menos cambios geológicos que borren esas huellas.


La Tierra exhibe pocos cráteres y generalmente degradados, salvo los muy recientes. Mercurio y la Luna, en cambio, muestran superficies mucho más craterizadas, aunque no de manera uniforme. Estas variaciones sugieren que hubo cambios importantes durante la juventud de estos cuerpos, cuando su interior era más caliente y su superficie, más activa. Los planetas gigantes, por su parte, no tienen geología que mostrar, ya que no tienen superficies sólidas, de modo que su evolución es otro problema aparte.



¿Qué nos queda?


Algunos mundos de menor tamaño y allí es donde la ciencia ha puesto la mirada. Entre los planetas enanos (ver “Investigando las fronteras entre asteroides y planetas”), Ceres es el más próximo a la Tierra y será visitado próximamente por Dawn. El siguiente, Plutón, será visitado por la sonda New Horizons (“Nuevos Horizontes”) en 2015. Es probable que cuerpos como Vesta y Ceres, por sus tamaños, hayan sufrido menos transformaciones geológicas propias.


Además, los científicos anticipan diferentes escenarios al comparar ambos mundos (ver tabla “Cuerpos contrastantes”). Vesta es más pequeño, rocoso y denso, mientras que Ceres contiene una mayor proporción de agua (o hielo), posiblemente bajo su superficie. Los científicos ya han encontrado antes mundos con grandes cantidades de hielo entre algunas de las lunas de los planetas gigantes. Y el agua pudo jugar un importante papel durante su infancia.


Como menciona la Dra. Raymond, los planetas sufren durante su formación un proceso geológico conocido como “diferenciación”. Al acumularse el material rocoso por acción de la gravedad, éste se calienta hasta volverse una masa parecida a la lava hirviente. Al comportarse como un líquido, los materiales más densos se decantan hacia el centro del cuerpo y los más livianos tienden a flotar en la superficie. Por eso, la Tierra tiene un núcleo de metales como el hierro, mientras que rocas livianas como las basálticas aparecen en la corteza.


Los gases, aún más livianos, tienden a formar atmósferas o simplemente escapar al espacio.



Pero hay más aspectos para investigar.


Vesta y Ceres se encuentran en el cinturón de asteroides, una vasta región que ocupa parte del espacio entre Marte y Júpiter. En esta región nunca se formó un planeta y los científicos le echan la culpa a Júpiter: la gravedad del planeta gigante habría perturbado los movimientos de las rocas de tal manera que no les permitió terminar de aglutinarse. Así, Ceres y Vesta podrían ser “planetas subdesarrollados” o, más rigurosamente, incompletamente formados por la acción de Júpiter.


Además, Vesta, se sabe, está acompañado de una nutrida corte de fragmentos rocosos menores con propiedades comunes (como su composición química), y se sospecha que provienen del propio asteroide. La hipótesis actual es que la gran depresión observada en el polo sur habría sido causada por un impacto con otro gran asteroide. Del choque se habrían desprendido dichos fragmentos que quedaron orbitando en las inmediaciones de Vesta en una suerte de “familia”. Examinando con más detalle la superficie y composición de Vesta, los científicos esperan examinar con detenimiento esta hipótesis del “gran impacto”.



INVESTIGANDO LAS FRONTERAS ENTRE ASTEROIDES Y PLANETAS


Hasta 2006, se consideraba que los nueve grandes mundos conformaban el séquito estable de la estrella Sol. El descubrimiento de Eris, un cuerpo mayor que Plutón (entonces el noveno planeta) y ubicado más lejos que éste, forzó a reconsiderar la cuestión. Es que Plutón siempre fue un caso extraño: su órbita inclinada respecto de los demás, su pequeño tamaño frente a sus vecinos, lo distinguieron como un “descarriado”.


Durante décadas, los astrónomos descubrieron nuevos objetos (mayores que asteroides, pero posiblemente más chicos que los planetas), más allá de las órbitas de Neptuno y Plutón. Los llamaron “objetos transneptunianos” y con el tiempo se lograron medir las masas de algunos de ellos. Al ser Eris mayor que Plutón tendría que haber sido nominado como planeta y posiblemente otros más se sumarían a la lista. O bien había que reconsiderar la definición de planeta.


En una decisión controvertida, la Unión Astronómica Internacional decidió no someter el asunto a los rigores del criterio científico sino a la democrática votación de los presentes en su Asamblea General, fueran o no expertos en la materia. Así nació la controvertida clasificación de “planeta enano”, pero que no obstante se mantuvo.Pero si el modo era debatible (y para muchos cuestionable), la necesidad de reexaminar la definición de planeta era necesaria. Después de todo, Plutón y Eris parecían tener mucho en común. Y también Ceres, que de ser el asteroide más grande pasó a ser el tercer planeta enano de la lista.


Estos pequeños cuerpos, entonces, separan la frontera entre los grandes planetas de historias geológicas complejas y los primitivos asteroides. Ellos quizá relaten la historia de su propia formación.


Por el momento se ha aprendido más acerca del origen de los sistemas solares mirando a otros, ubicados a cientos de años luz de nosotros. Al nacer una estrella, el material remanente (partículas de polvo, rocas, hielos) se distribuye en un extenso anillo alrededor del nuevo sol. Se cree que el aglutinamiento de estas partículas por la acción de la gravedad generó los distintos planetas en distintos sectores de estos anillos. Aunque no hay certezas, es posible que parte del agua en un planeta como la Tierra haya llegado después, a bordo de grandes cometas, de los cuales el joven sistema planetario habría tenido en abundancia.




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VISIÓN TÁCTIL...

VISIÓN TÁCTIL



Publicado por Enrique Varela Couceiro



jueves 11 de agosto de 2011
Visión Tactil.


Un gran paso científico, y un orgullo personal.
Luego de 25 años en contacto con la I+D en tecnología relacionada con la mal llamada DISCAPACIDAD y con la falta de visión en particular, a punto de dejar la ONCE, conocí al entusiasta equipo del Profesor Tomás Ortiz en la "Complu". Alguien de su equipo me encontró, fui presentado por un amigo común de alguien, y el Profesor no dudó en contactar conmigo, llamarme a su despacho y exponerme lo básico del proyecto de visión táctil.


"Es el huevo de Colón", me dijo, "pero como en el caso del descubridor, nadie se ha parado a pensar en ello."


Me habló de muchas más cosas y sus colaboradores también estuvieron ahí, apoyando lo que el Profesor me decía; no en vano llevan más de 15 años detrás de la idea de este científicamente probado SIFTING de los sentidos: "quien ve, quien oye, quien siente, quien gusta, es el cerebro", me seguía diciendo el Profesor Ortiz, pero los caminos hacia las diversas zonas del mismo son aún muy inexplorados.


Conseguir llegar a la zona occipital del cerebro mediante el tacto era la idea pero cuando ellos empezaron, la tecnología no estaba nada madura al respecto.


¿qué dispositivo adaptar para el tacto? ¿Dónde colocarlo? ¿Qué estímulos táctiles serían los mejores?


Estas y muchas más interrogantes debieron pasar por este gran equipo que, dirigido por el Profesor Ortiz pero con Ingenieros de telecomunicaciones, expertos en informática y tratamiento de imagen y otros neuro psiquiatras, andaban ya trabajando detrás de la idea.


Yo me incorporé al equipo en el 2008, con mucho camino andado y con toda mi experiencia en materia de ceguera y discapacidad visual y, por qué no decirlo, con un altísimo grado de duda razonable: Gente que "quiere hacernos ver", he visto mucha, y valga la redundancia, a lo largo de mi ya dilatada vida de investigación. Equipos milagrosos, han desfilado por delante de mí en numerosas ocasiones. De forma que el grado de escepticismo inicial era más que grande. Ciertamente me atrajo la idea. Nadie jamás me había comentado algo similar; SWITCHING o SHIFTING de sentidos o, por ser más castizos, "llegar donde hay que llegar ahorrando camino".


Los primeros experimentos los hicimos con un display Braille; una matriz de KGS de 38 X 40 puntos (aprox) y con la palma de mi mano izquierda (que me gusta más en principio) sobre el display. NO se puede tocar, sino abrir los sentidos a lo que de forma táctil llega al cerebro. Y al principio solo llegan cosquillas, como yo les decía y como de alguna forma, los infinitos electros que me hacían dos o tres veces por semana denotaban.


No me pararé aquí a contar toda la historia. El objeto de este post es difundir la nota de prensa que figura al final, y el enlace del trabajo que todos pueden leer cómodamente.


Pero por resumir, empecé de sujeto pasivo y acabo de "predicado y participante" 100% del proyecto. A medida que me fui entrenando, que fui luego entrenando a otros, que percibí cómo la apertura de caminos que yo hice con ellos luego se plasmaba en los demás sujetos, he ido siendo mas no solo defensor, sino trabajador constante de y con este equipo.


Haber contribuido en un equipo en el que el Profesor Ortiz no solo demuestra sus dotes de Director de serios estudios científicos sino también , y no menos importante, excelentes cualidades de refuerzo de las energías entre todos nosotros, seguir trabajando con ellos y asistir al nacimiento de una indiscutible nueva vía para el estímulo visual, es, sin duda uno de los premios más grandes de mi carrera dedicada de suyo a la tecnología y el refuerzo de las capacidades de las personas.


Advierto a mis seguidores que "NO SOMOS LOURDES"; estamos en un camino verdaderamente interesante y muy pronto, mas temprano que tarde, aparecerán dispositivos relacionados con estos estudios que nos facilitarán la vida a las personas ciegas. Pero esto es ciencia; investigación; nadie está vendiendo humo.


Si hay interés, luego de la nota de prensa, lean el estudio.




Un grupo de investigadores consigue que "los ciegos puedan ver" mediante estímulos táctiles.


La investigación dirigida por el profesor Tomás Ortiz ha logrado crear sensaciones visuales en el cerebro de los invidentes mediante un dispositivo portátil. Gracias a un complejo sistema de entrenamiento, consiguen reconocer personas a ocho metros y saber si llevan o no corbata o cómo van peinados.



Madrid, 11 de agosto de 2011


El Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha presentado los resultados de una investigación que puede cambiar la vida de 40 millones de ciegos en el mundo, y también puede beneficiar a 127 millones de personas que sufren discapacidades visuales graves.


Se trata de un dispositivo y un sistema de entrenamiento que mejora sustancialmente la "navegación" de los invidentes, es decir, su capacidad para moverse en lugares cerrados y abiertos de manera fluida.


El equipo dirigido por el profesor Tomás Ortiz Alonso ha conseguido que los ciegos "vean" gracias a un dispositivo portátil y a un sistema de entrenamiento de tres meses de extraordinaria eficacia desarrollado por este equipo de neurocientíficos.


Ortiz: "Que los ciegos dejen el bastón"


Este sistema generó en el 100% de los pacientes la llamada neuroplasticidad, esto es, cambios en la organización neuronal y funcionamiento del cerebro. Un 40 % de ellos percibían en una modalidad sensorial (visual) un estímulo dado en otra modalidad sensorial (táctil). Estos presentaban activación de la zona occipital del cerebro, que se encarga de la vista, con una clara atenuación de la zona parietal, la que se encarga de procesar los estímulos táctiles.


Además, la sensación visual va acompañada de mejoras en el tiempo de reacción, lo que puede mejorar su capacidad de reconocimiento de objetos.


"Mi intención es que en unos pocos años los ciegos dejen el bastón", afirma el Profesor Tomás Ortiz. De hecho, el sistema videoinformático y los algoritmos desarrollados permiten "dibujar" la realidad visual de forma táctil en el nuevo dispositivo, una finísima caja de alta tecnología que se aplica sobre la mano u otro lugar del cuerpo.


Uno de los voluntarios del programa ya es capaz de reconocer a las personas a ocho metros y de decir si llevan corbata o no, o cómo van peinados.


Con todo, el equipo del profesor Ortiz no se conforma con el reconocimiento de siluetas. Según uno de sus colaboradores, el siguiente paso ha de ser "la percepción de escala de grises, de visión de profundidad y de objetos en movimiento".


La investigación ha contado con el patrocinio de la Comunidad Autónoma de Madrid y de la Fundación Esther Koplowitz.


Sorprendente eficacia del sistema


Aunque hay otros equipos en el mundo trabajando en esta área de la neurociencia, la principal aportación de los investigadores españoles consiste en el sistema de entrenamiento táctil pasivo de tres meses, cuya eficacia ha sorprendido a sus mismos creadores. Los resultados de su trabajo ya han sido publicados en la prestigiosa publicación PLoS One (Public Library of Science).


Otro de los hallazgos del equipo del profesor Ortiz es que la mayor neuroplasticidad se da en sujetos que perdieron la vista en la niñez, y es más lenta en quienes se quedaron ciegos de mayores. Todavía está en estudio su impacto en ciegos congénitos, trabajo que están llevando a cabo conjuntamente con la Fundación Nano, de Argentina.


Este pequeño avance científico conllevará un gran paso en la integración social y calidad de vida de los invidentes al poder andar por la calle sin necesidad de apoyos externos (bastones, perros, etc.), solamente con unas gafas con una microcámara y un estimulador táctil portable serán suficientes para mejorar su movilidad en el entorno familiar, social y profesional.


Los científicos del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la UCM han atraído la atención de Universidades extranjeras, como la Universidad de Harvard y la University of Southern Florida, con quienes ya están colaborando.


PARA MÁS INFORMACIÓN:


Tomás Ortiz - 91 3941497 - 607 154156 - tortiz@med.ucm.es


Juan Matías Santos - 91 3941500 - 600 815216 –



juanmatiassantos@gmail.com




Investigación e informe: Lili Aranda


domingo, 25 de septiembre de 2011

Audiodescripción de la película "LA TERMINAL"

La Terminal -Sinopsis-



Película La Terminal (2004)


The Terminal



Drama



El ganador del Oscar Tom Hanks (Filadelfia, Forrest Gump) y Catherine Zeta Jones (Chicago) protagonizan La Terminal bajo la dirección del director ganador de varios premios de la Academia Steven Spielberg. La Terminal cuenta la historia de Víctor Navorski, un visitante que llega a Nueva York desde el este de Europa, cuyo país se encuentra en pleno golpe cuando llega a Estados Unidos. Una vez llegado al aeropuerto John F. Kennedy con un pasaporte desconocido, no está autorizado para ingresar al país y debe improvisar sus días y noches en las salas de espera de la terminal hasta que la guerra en su país acabe.


Mientras las semanas y meses pasan, Víctor descubre el curioso universo que transcurre en la terminal, un mundo tan complejo como absurdo, donde existe ambición, generosidad, diversión, posición social y hasta romance con una azafata llamada Amelia. Pero Víctor ha tenido desde el comienzo una mala relación con el oficial del aeropuerto Frank Dixon, quien lo considera un problema que no puede controlar pero quiere desesperadamente que desaparezca.



A continuación les dejo el enlace para que puedan experimentar "ver" una película sin imágenes.


Ésta acotación va dirigida no sólo a las personas con inconvenientes visuales, sino también a aquellas que no lo tienen.


Espero que la disfruten.



http://audiodescripcion.org/playermp3_movie_13.htm





viernes, 23 de septiembre de 2011

Luis Landriscina -Play List-


A 233 años del natalicio de Mariano Moreno

El Historiador :: Biografías :: Mariano Moreno


Viernes 23 Septiembre 2011



Mariano Moreno


(1778 - 1811)


Autor: Felipe Pigna



Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, nacido en Santander, era funcionario de la Tesorería de las Cajas Rurales. Su madre, Ana María Valle, era una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir, y Moreno aprendió con ella sus primeras letras. El de los Moreno era un típico hogar de funcionario de mediana jerarquía, con casa propia y varios esclavos, en los Altos de San Telmo, a prudente distancia del aristocrático barrio del Fuerte. Su aprendizaje posterior estuvo limitado por las escasas posibilidades económicas de su familia: la escuela del Rey y el Colegio de San Carlos, que sólo se lo admitió como oyente. Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Su aspiración de seguir estudios en la Universidad de Chuquisaca se vio postergada hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario. Finalmente, en noviembre de 1799, Moreno emprendió la travesía hacia el Norte. Dos meses y medio de viaje, incluyendo quince días de enfermedad en Tucumán, fueron el prólogo de la nueva etapa de su vida.


Moreno tenía veintiún años cuando llegó a Chuquisaca. Allí trabó una profunda amistad con el canónigo Terrazas, hombre de gran cultura que le facilitó el acceso a su biblioteca y lo incluyó en su círculo de amigos y discípulos.


Respetando la voluntad de su padre, en 1800 siguió los cursos de teología en la universidad de Chuquisaca. Un año después se doctoró e inició los cursos de derecho.


De todos los autores que frecuentó en la biblioteca de Terrazas, Juan de Solórzano y Pereyra y Victorián de Villalba, le dejaron la más profunda huella. Solórzano reclamaba, en su Política Indiana, la igualdad de derechos para los criollos. Villalba, en su Discurso sobre la mita de Potosí, denunciaba la brutal esclavitud a que se sometía a los indios en las explotaciones mineras: "En los países de minas no se ve sino la opulencia de unos pocos con la miseria de infinitos".


También fue en aquella biblioteca donde Moreno tomó contacto por primera vez con los grandes pensadores del "siglo de las luces". Quedó particularmente impresionado por Rousseau y su estilo directo y contundente: "El hombre es libre, pero en todas partes se halla encadenado", decía el autor de El contrato social.


En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. De regreso a Chuquisaca, escribió su Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde decía entre otras cosas: "Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas".


En 1804, Moreno se enamoró de una joven de Charcas, María Guadalupe Cuenca. Guadalupe estaba destinada por su madre a ser monja, pero el amor por Moreno aumentó sus argumentos para negarse a la reclusión del convento. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació Marianito.


La situación de los Moreno en Chuquisaca se estaba tornando complicada. Entre 1803 y 1804, Moreno había hecho su práctica jurídica en el estudio de Agustín Gascón, asumiendo la defensa de varios indios contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. Las presiones aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos Aires con su familia.


A poco de llegar, a mediados de 1805, comenzó a ejercer su profesión de abogado y fue nombrado Relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires.


Durante las invasiones inglesas escribió una memoria con los acontecimientos más destacables. "Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad."


Tras las invasiones inglesas, los grupos económicos de Buenos Aires se fueron dividiendo en dos fracciones bien marcadas y enfrentadas: los comerciantes monopolistas y los ganaderos exportadores. Los comerciantes españoles querían mantener el privilegio de ser los únicos autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que llegaban desde España. Estos productos eran carísimos porque España a su vez se los compraba a otros países, como Francia e Inglaterra, para después revenderlos en América. En cambio, los ganaderos querían comerciar directa y libremente con Inglaterra y otros países que eran los más importantes clientes y proveedores de esta región. España se había transformado en una cara, ineficiente e innecesaria intermediaria.


Tras el interinato del Virrey Liniers, ocupó el cargo en 1809 don Baltasar Hidalgo de Cisneros. La situación del virreinato era complicada. El comercio estaba paralizado por la guerra entre España y Napoleón, que provocaba una enorme disminución de las rentas aduaneras de Buenos Aires, principal fuente de recursos.


Ante la desesperante escasez de recursos, el nuevo virrey tomó una medida extrema, aun contra la oposición del consulado: aprobó un reglamento provisorio de libre comercio que ponía fin a siglos de monopolio español y autorizaba el comercio con los ingleses. Los comerciantes monopolistas españoles se opusieron y lograron que el apoderado del Consulado de Cádiz, Fernández de Agüero, enviara una nota de protesta al virrey, en la que alertaba sobre los peligros "económicos y religiosos" que implicaba el comercio directo con los ingleses. Moreno escribió entonces su célebre Representación de los hacendados. Allí defiende la libertad de comercio: "Nada es hoy tan provechoso para la España como afirmar por todos los vínculos posibles la estrecha unión y alianza con la Inglaterra. Esta nación generosa que, conteniendo de un golpe el furor de la guerra, franqueó a nuestra metrópoli auxilios y socorros, es acreedora por los títulos más fuertes a que no se separe de nuestras especulaciones el bien de sus vasallos (...) Acreditamos ser mejores españoles cuando nos complacemos de contribuir por relaciones mercantiles a la estrecha unión de una nación generosa y opulenta, cuyos socorros son absolutamente necesarios para la independencia de España".


Un memorandum del Foreign Office de 1809 decía: "Sea que sigan dependiendo de España o que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos, en este momento, abren sus brazos a Inglaterra: es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras manufacturas compense nuestra protección".


La redacción de este documento acercó a Moreno a los sectores revolucionarios, que venían formándose desde las invasiones inglesas, y de los que se había mantenido a una prudente distancia.


Tal vez por eso lo haya sorprendido el nombramiento como secretario de la Primera Junta de Gobierno, según cuenta su hermano Manuel.


Moreno no fue protagonista de la Semana de Mayo. No se lo escuchó como a Castelli en el famoso Cabildo del 22, ni anduvo por la plaza con los chisperos de French y Beruti. Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí desplegará toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal.


Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta, dirigida por el propio Moreno, que decía en uno de sus primeros números: "El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso".


Por una circular del 27 de mayo de 1810, la Junta invitaba a las provincias interiores a enviar diputados para integrarse a un Congreso General Constituyente. En Buenos Aires, el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.


En Córdoba se produjo un levantamiento contrarrevolucionario de ex funcionarios españoles desocupados, encabezado por Santiago de Liniers. El movimiento fue rápidamente derrotado por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Liniers y sus compañeros fueron detenidos. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran fusilados, pero Ocampo se negó a cumplir la orden por haber sido compañero de Liniers durante las invasiones inglesas. Moreno se indignó: "¿Con qué confianza encargaremos grandes obras a hombres que se asustan de una ejecución?" Encargó entonces la tarea a Juan José Castelli, quien cumplió con la sentencia, fusilando a Liniers y sus cómplices el 26 de agosto de 1810.


En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto, y le aclaró a su auditorio que no debía "escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales".


En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.


A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente, Saavedra, y el secretario Moreno.


Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Pensaba que la revolución debía controlarse desde Buenos Aires, porque el interior seguía en manos de los sectores más conservadores vinculados al poder anterior.


"El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante."


Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior.


Un episodio complicó aun más la relación entre ambos. El 5 de diciembre de 1810, hubo una fiesta en el Regimiento de Patricios, para celebrar la victoria de Suipacha. Uno de los asistentes, el capitán de Húsares Atanasio Duarte, que había tomado algunas copas de más, propuso un brindis "por el primer rey y emperador de América, Don Cornelio Saavedra" y le ofreció a doña Saturnina, la esposa de Saavedra, una corona de azúcar que adornaba una torta.


Al enterarse del episodio, el secretario Moreno decretó el inmediato destierro de Atanasio Duarte, diciendo que "...un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país"; prohibió todo brindis o aclamación pública a favor de cualquier funcionario y suprimió todos los honores especiales de que gozaba el Presidente de la Junta. La pelea entre Moreno y Saavedra estaba desatada.


Moreno, preocupado por los sentimientos conservadores que predominaban en el interior, entendió que la influencia de los diputados que comenzaban a llegar sería negativa para el desarrollo de la revolución. A partir de una maniobra de Saavedra, estos diputados se fueron incorporando al Ejecutivo, y no al prometido Congreso Constituyente. Moreno se opuso y pidió que se respetara la disposición del 27. Pero estaba en minoría y sólo recibió el apoyo de Paso.


Cornelio Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, había logrado imponerse sobre Mariano Moreno. Para desembarazarse de él lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y quizás también para salvar su vida. Saavedra dio su versión de los hechos en una carta dirigida a Chiclana el 15 de enero de 1811: "Me llamó aparte y me pidió por favor se lo mandase de diputado a Londres: se lo ofrecí bajo mi palabra; le conseguí todo: se le han asignado 8.000 pesos al año mientras está allí, se le han dado 20.000 pesos para gastos; se le ha concedido llevar a su hermano y a Guido, tan buenos como él, con dos años adelantados de sueldos y 500 pesos de sobresueldo, en fin, cuanto me ha pedido tanto le he servido".


La fragata inglesa Fama soltó amarras el 24 de enero de 1811. A poco de partir Moreno, que nunca había gozado de buena salud, se sintió enfermo y le comentó a sus acompañantes: "Algo funesto se anuncia en mi viaje...". Las presunciones de Moreno no eran infundadas. Resulta altamente sospechoso que el gobierno porteño hubiera firmado contrato con un tal Mr. Curtís el 9 de febrero, es decir, quince días después de la partida del ex secretario de la Junta de Mayo, adjudicándole una misión idéntica a la de Moreno para el equipamiento del incipiente ejército nacional. El artículo 11 de este documento aclara "que si el señor doctor don Mariano Moreno hubiere fallecido, o por algún accidente imprevisto no se hallare en Inglaterra, deberá entenderse Mr. Curtís con don Aniceto Padilla en los mismos términos que lo habría hecho el doctor Moreno".


Al poco tiempo de partir Moreno hacia su destino londinense, Guadalupe, que había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a escribirle decenas de cartas a su esposo. En una de ellas le decía: "Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen; ¿o quizás ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar? No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa acuérdate que tienes una mujer fiel a quien ofendes después de Dios". La carta estaba fechada el 14 de marzo de 1811, y como las otras, nunca llegó a destino. Mariano Moreno había muerto hacía diez días, tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa. Guadalupe le siguió escribiendo sus fogosas cartas.


Se enteró de la trágica noticia varios meses después, cuando Saavedra lanzó su célebre frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego". Los boticarios de la época solían describir los síntomas producidos por la ingesta de arsénico como a un fuego que quema las entrañas.




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