lunes, 28 de marzo de 2011

24 COSAS PARA RECORDAR SIEMPRE

Compartimos con ustedes, estos "Pensamientos para un año nuevo" de: Collyn McCarty
24 COSAS PARA RECORDAR SIEMPRE

1. Tu presencia es un regalo para el
mundo.
2. Eres una persona única en un millón.
3. Tu vida puede ser como tú quieras que sea.
4. Vive cada día con intensidad.
5. Cuenta tus alegrías, no tus desdichas.
6. Lucharás contra la adversidad que se te presente.
7. Dentro de ti hay infinitas respuestas.
8. Comprende, ten coraje, sé fuerte.
9. No te impongas límites ¡Hay tantos sueños que esperan ser realizados!
10. Las decisiones son importantes como para tomarlas al azar.
11. Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio.
12. No hay nada tan desgastante como las preocupaciones.
13. Mientras más carguemos con un problema, más pesado se hace.
14. No te tomes las cosas con tanta seriedad.
15. Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
16. Recuerda que un poco de amor recorre largos caminos.
17. Recuerda que no todo es para siempre.
18. Recuerda que la amistad es una sabia inversión.
19. Los tesoros de la vida son las personas amadas.
20. Nunca es tarde.
21. Transforma lo cotidiano en extraordinario.
22. Ten salud, esperanza y felicidad.
23. Expresa tus deseos, aunque sea a una estrella.
24. Y jamás olvides... ni siquiera por un día, ¡cuan especial eres!
MUCHAS FELICIDADES!!!!!!--------------------------

jueves, 24 de marzo de 2011

Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

¿Qué pasó el 24 de marzo de 1976?

El 24 de marzo de 1976 en nuestro país las Fuerzas Armadas en conjunto (Ejército, Aeronáutica y Armada) realizaron un golpe de Estado, iniciando la última y más trágica dictadura militar de un total de seis que sufriéramos los argentinos, y también el comienzo de un periodo distinto en la historia nacional en la que de forma sistemática, prolongada y desde el aparato estatal se ejerció el terrorismo, violando los Derechos Humanos fundamentales. Esta interrupción al orden democrático se concretó en la mayoría de los países Latinoamericanos y la represión estuvo coordinada a escala regional . En toda la región en la que se instauraron regímenes militares, hubo consecuencias negativas en los ámbitos sociales, culturales, educativos, políticos y económicos, que transformaron el modelo de Estado. Quienes tomaron el poder por la fuerza en Argentina apoyados por algunos sectores de la sociedad civil y acompañados por grupos económicos nacionales y extranjeros- justificaban su accionar sosteniendo que era necesario para controlar la violencia política que se había acrecentado luego de la muerte de Perón. Si bien existían organizaciones políticas que tomaron las armas sosteniendo que era el único camino para revertir las situaciones de injusticia social: ERP, Montoneros, y otros) y se enfrentaron a grupos parapoliciales (Triple A, Comando de Organización) desatando un clima de alta violencia política, esto lamentablemente sirvió de justificación para interrumpir el gobierno democrático.
Los golpistas afirmaban que la sociedad se había descontrolado y los mecanismos para volver a la “normalidad”, para “reorganizar” fueron: el Estado de Sitio, la proscripción, la sumisión del poder judicial, el control ideológico, la represión y el terrorismo de Estado.

En 1974 se firmó el Plan Cóndor. La firma a cargo de los jefes de Policía del Cono Sur tenía la intención de combatir a la oposición de las dictaduras de Augusto Pinochet en Chile, Hugo Banzer en Bolivia, Alfredo Stroessner en Paraguay, Joäo Figueredo en Brasil, y de los gobiernos de Isabel Perón en Argentina y Juan María Bordaberry en Uruguay. Pero, con dictaduras en todos los países involucrados, era algo más. Contaba con una perfecta coordinación de todas las fuerzas de seguridad, y llevaban a cabo secuestros, detenciones, torturas y asesinatos de opositores, dentro y fuera de sus fronteras nacionales.
El Terrorismo de Estado significa, que “el monopolio de la fuerza y la portación de armas que los ciudadanos consienten en un estado de derecho – y que sostienen con el pago de los impuestos para que garantice la vigencia de sus derechos individuales, se vuelven en su contra, es decir, el terrorismo de Estado comienza cuando el Estado utiliza sus fuerzas armadas contra los ciudadanos y los despoja de todos sus derechos fundamentales y también de la vida. El Estado se convierte en un “terrorista” cuando hace uso de la tortura, oculta información, crea un clima de miedo, margina al Poder judicial y confunde deliberadamente a la opinión pública….”
El terrorismo de Estado que se implementó por casi 8 años, se caracterizó por "Además de las decenas de miles de vidas que el atacó directamente (vía asesinato, desaparición, cárcel, exilio, apropiación de menores y sustitución de su identidad), incidir negativamente en la transmisión intergeneracional de valores y experiencias. En lugar de transmitir las esperanzas y las luchas de una generación a otra, durante esos años se instalaron hábitos vinculados al miedo y al egoísmo" .
La escuela puede recuperar esa transmisión que fue interrumpida deliberadamente y construir a partir de allí un futuro con esperanza.
En el prólogo del informe oficial de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) confeccionados a partir de la recolección de testimonios y denuncias recibidas y documentadas se lee:
"la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos"... .
Los testimonios incluidos en el informe final titulado Nunca Más fueron utilizados como pruebas en el juicio que se llevó a cabo a la Junta Militar durante 1985.

Además de todo esto, la Argentina bajo la dictadura militar fue a la guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas, donde 648 jóvenes perdieron sus vidas entre abril y junio de 1982, y casi se provoca otro conflicto bélico con Chile por el canal del Beagle (en el extremo sur de nuestro territorio). Ambas eran formas de fomentar un nacionalismo basado en mostrar la necesidad de mantener las fuerzas armadas en el poder. El ”Proceso” a nivel nacional fue gobernado por cuatro Juntas militares sucesivas :
Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti (1976-1980),
Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini, Omar Domingo Rubens Graffigna (1980-1981),
Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Isaac Anaya (1981-1982) y
Cristino Nicolaides, Rubén Franco, Augusto Jorge Hughes (1982-1983)
que nominaron como presidentes de facto a Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone respectivamente, todos ellos integrantes del Ejército.
Estas Juntas se ocuparon de instalar el terror, la obediencia, y la ideología del "no te metás", a lo largo y lo ancho de nuestro país.

Fuente: Subsecretaría de Cultura.
Colección Conmemoraciones. Cuadernillo docente

viernes, 11 de marzo de 2011

Simbiosis - de Noemí Fraerman

Simbiosis

Tomó la palabra y la amasó con sus dedos tibios,
hasta convertirla en un pequeño canto rodado.
La acercó a su oído y sintió su voz.
No le alcanzaba.
La convirtió entonces en paloma,
Pero no logró enseñarle a volar.
Decidió por eso transformarla en relicario,
plegarla infinitamente y colgarla sobre su pecho.
Sucedió que corazón y relicario no lograron acompasar el ritmo.
De modo que la alisó
suave y persistente hasta hilvanar hilos de plata
con los que adornó su cabello,
pero resultaron tan tenues que no resistieron el
tempestuoso bullir de sus pensamientos.
La masticó, la vomitó, le inyectó la savia de su ser
Cuando ya no pudo más,
Cortó una flor, colocó enella lo que de la palabra restaba,
La ofrendó a las aguas y se marchó tras ella.

Autor: Noemí Fraerman