miércoles, 26 de enero de 2011

Piel artificial para dotar de tacto a los Robots

Unos ingenieros de la Universidad de California en Berkeley han desarrollado un material electrónico sensible a la presión, hecho de nanocables semiconductores, que funciona de un modo parecido a como lo hace la piel humana. Este notable avance tecnológico significa incorporar un sentido del tacto en los robots.

La piel artificial creada por el equipo de Ali Javey es el primer material logrado a partir de semiconductores inorgánicos cristalinos de esta clase.

Una piel artificial sensible al tacto ayudaría a superar un desafío clave en la robótica. Permitiría a los robots regular mucho mejor que ahora la cantidad de fuerza necesaria para sostener y manipular una amplia gama de objetos.

Un objetivo a más largo plazo sería el de utilizar la piel artificial para restaurar el sentido del tacto en personas que usan prótesis en sustitución de extremidades amputadas. Hacer que esas personas experimenten percepciones táctiles realistas a través de sus prótesis requerirá avances significativos en la integración de los sensores electrónicos en el sistema nervioso humano.

Los intentos anteriores de desarrollar una piel artificial se basaron en materiales orgánicos, debido a que son flexibles y fáciles de procesar.

El problema es que los materiales orgánicos son pobres como semiconductores, y esto significa que los dispositivos electrónicos hechos con ellos a menudo requieren altas tensiones para hacer funcionar los circuitos.

En cambio, los materiales inorgánicos, como el silicio cristalino, tienen excelentes propiedades eléctricas y pueden operar con baja potencia. También son más estables químicamente. Sin embargo, históricamente, han sido inflexibles y quebradizos. Esto último ha comenzado a cambiar gracias a los trabajos realizados por diversos grupos, entre ellos el de Javey, que han demostrado que es posible fabricar tiras o cables miniaturizados de materiales inorgánicos de un modo que los haga muy flexibles, lo cual los vuelve idóneos para la fabricación de sensores y dispositivos electrónicos que necesiten ser mecánicamente flexibles y además tener un alto rendimiento eléctrico.

En la fase actual de su labor de desarrollo, el equipo de Javey ha demostrado la capacidad de la piel artificial para detectar presiones desde 0 hasta 15 kilopascales, una gama de fuerzas comparable a la que usamos los humanos para las actividades cotidianas, como por ejemplo escribir en un teclado o sostener un objeto.

11 de Octubre de 2010.

domingo, 23 de enero de 2011

Notas de María Elena Walsh

"LA EÑE"
Por María Elena Walsh

La culpa es de los gnomos, que nunca quisieron ser ñomos.
Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio... Todos evasores de la eñe.
Señoras, señores, compañeros, ¡amados niños!... ¡No nos dejemos arrebatar la eñe!
Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope. Ya nos han traducido el pochoclo (pop corn).
Y como éramos pocos, la abuelita informática, ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe, con su gracioso peluquín.
Quieren decirme, ¿qué haremos con nuestros sueños?
Entre la fauna en peligro de extinción, ¿figuran los ñandúes y los ñacurutuces?
En los pagos de Añatuya , ¿como cantarán Añoranzas?
¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?
¿Qué será del Año Nuevo ... El tiempo de ñaupa...?
Aquel tapado de armiño, ¿y la ñata contra el vidrio?
¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?

"La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa.Y como la gente, sufre variadas discriminaciones.
Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K...
Otros, pobres morochos de Hispanoamérica , como la letrita segunda; la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados, después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui.
A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo.
Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta.
Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada, también por pereza y comodidad.
Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños... ¡Impronunciables nativos!...
Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece.
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido, porque así se nos canta.
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto , compinche del maestro Oski.
Ninios, suenios, otonio... Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda, y vuelva a llamarse Hispania.
La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software.
Luchemos para no añadir más leña a la hoguera, donde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter...
¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!