martes, 25 de mayo de 2010

¡O juremos con gloria vivir!

Editorial

Este 25 de mayo, se cumplen 200 años desde la Revolución de Mayo de 1810.
¿Qué se celebra cuando se habla de Bicentenario en Argentina?
¿El nacimiento de la patria?

Decididamente, no. Con el Bicentenario celebraremos algo muy diferente.
En 1810 no existía una patria, como a menudo se nos ha enseñado. No había una patria que esperaba romper las cadenas que la unían a España.
Según las investigaciones históricas que se vienen realizando desde hace décadas, no había argentinos, ni estaba la Argentina latente en 1810. Este rinconcito del mundo era parte del imperio español que estaba en crisis desde 1808.
Esta crisis, con la invasión de Napoleón a España, terminó con la caída de la monarquía reinante y la posterior disolución del imperio.
En América, aprovechando tal coyuntura, se produjeron grandes cambios, como ser la ruptura del lazo formal con la Metrópoli.
Lo que celebramos en el Bicentenario es La “Revolución del 25 de mayo de 1810”. Un cambio político radical que se inició en Buenos Aires y se corrió como pólvora por las demás provincias y capitanías del ex Virreinato del Río de la Plata.
Los “reinos” americanos tuvieron entonces, que hacer frente a la caída de la monarquía española, y lo hicieron reclamando la recuperación del poder que les pertenecía originalmente, según sostenían sus dirigentes.

“El poder debía volver al pueblo, ya que este era el que se lo dio al Rey, pero ante la ausencia de este, la soberanía sobre los territorios debía volver a los territorios en sí”.

Esa premisa constituía, un derecho y un deber para los pueblos de darse su propio gobierno. Esta idea es la que llevó a la Revolución de Mayo. Que tras ésta, se transformó en que la soberanía era del pueblo. Así finalmente, se llegó a la idea de república, en la que el poder legítimo no descansa sobre un monarca, sino sobre la voluntad del pueblo y sobre la igualdad y libertad de sus integrantes.
Esto fue un avance a todas luces, ya que en Europa estaban volviendo a las monarquías absolutistas, y aquí se planteó una ruptura total con el pasado colonial. Todavía no existía un estado consolidado, no existía Argentina, pero sí la puesta en práctica de un tipo de gobierno republicano.
Pasaron muchos años, y muchos intentos conflictivos que abrieron diversos caminos hacia la construcción nacional, con éxitos y fracasos
La nación argentina vería su nacimiento recién en 1853, cuando los estados provinciales de nuestro actual territorio sellaron una unidad federal con la constitución que hoy todavía nos rige.

Por todos los que desde los primeros años del Siglo XIX alimentaron y concibieron ese sueño de LIBERTAD; de REPÚBLICA; de PATRIA.
Por todos los que sumaron esfuerzos y lucharon a brazo partido para llegar a darle vida a la NACIÓN ARGENTINA en 1853.
Por todos los que fueron llegando desde ese momento, y depositaron todo un bagaje de ilusiones y anhelos en estas tierras, realizando un aporte invalorable a favor de su engrandecimiento.
Por todos nuestros ascendientes,
vivamos con HONOR Y ORGULLO el SER ARGENTINOS.
En buen romance:
¡OJUREMOS CON GLORIA VIVIR!



Buenos Aires, mayo 25 de 2010

Pequeñas delicias de la vida colonial

¿Cómo era la sociedad en 1810?

En esta entrada, centraremos nuestra atención en la salud de 1810, o sea, en las enfermedades que se producían en el Virreinato del Río de la Plata para los tiempos previos a la Revolución de Mayo.
Cabe aclarar que por aquellos tiempos Buenos Aires también era húmeda, y al parecer lo era más que ahora, o por lo menos a los españoles y extranjeros les costaba acostumbrarse.
Por eso muchos cronistas se quejan del viento húmedo que cala los huesos, y predispone al reumatismo. También eran muy comunes las fiebres de todo tipo y el llamado mal de garganta.
También abundaban los problemas de caries dentales, esto seguramente por el exagerado gusto de los porteños por los dulces. Por eso era normal ver por la calle a gente con la cara atada con un pañuelo que se creía podía disminuir el dolor de muela.

La ciudad de Buenos Aires era muy sucia para 1810, esto hacía que fuese un caldo de cultivo para todo tipo de gérmenes. Razón por la cual se precipitaron muchas pestes y epidemias en la ciudad: como anginas, viruela, sarampión y disentería.
Uno de los principales problemas era el agua, que se solía comprar al aguatero. Que claro, no quería trabajar mucho, entonces tomaba el agua del río de la plata, del mismo lugar al que iban las lavanderas a lavar la ropa, y donde los pescadores dejaban los restos de sus capturas.

Otras enfermedades comunes en 1810 eran las fiebres catarrales, tisis, fiebres intestinales, hepatitis, sífilis e incluso rabia, causada por los abundantes perros callejeros de la ciudad. También la peste bubónica trasmitida por la gran cantidad de ratas que había.

Médicos y Curanderos

Para paliar tantas enfermedades, había muchos médicos en el Buenos Aires de 1810. La mayoría de ellos habían estudiado y egresado del Protomedicato, una escuela de medicina local, donde también se examinaba a los médicos extranjeros que querían ejercer en Buenos Aires.
Había tres hospitales en Buenos Aires para 1810, dos para varones y uno para mujeres, este último con apenas 50 camas.

Es interesante notar que por aquellos tiempos los médicos escribían sus recetas en latín, según regulaciones del Protomedicato, esto era para que los pacientes no pudieran entenderlas. Pero ya en tiempos posteriores a la Revolución, esto cambió y se les obligó a escribirlas en castellano, tiempo en que empezó a hacerse cada ves más ilegible la letra de los médicos.

Pero que hubiese médicos no descarta que también existiesen curanderos, quienes trabajaban casi tanto como los médicos, si bien con artes “mágicas”.

Fuentes:
“La pequeña aldea”
Raquel Prestigiácomo, Fabian Uccelo.
Eudeba.

Relevamientos efectuados por los alumnos: Florencio Duarte; Gladys Mamani, y Luis Daniel Herrera.

Crónicas del Bicentenario - América noticias

Nota para usuarios de un Lector de pantalla: para escuchar el informe acerca de las Crónicas del bicentenario, se debe hacer lo siguiente: listar los enlaces (Insert más F7) luego ubicar el vínculo a "youtube" (que figura abajo) y darle un Enter.

Bicentenario de la Revolución de mayo - 1810 25 de mayo 2010

Bicentenario - Argentina

Este 2010 se cumple el Bicentenario de la Revolución de Mayo, del que ya hablamos en una entrada anterior, pero ahora recordemos cómo fue que en 1910 se conmemoró el primer Centenario de la Revolución de Mayo.

Buenos Aires en 1910 era una ciudad muy importante en el mundo. Tenía un millón doscientos mil habitantes, la ciudad más grande de Latinoamérica, y la octava del mundo. También era una de las más ricas gracias al modelo económico agroexportador que venía aplicando la Administración Argentina desde 1880.
Argentina en 1910 estaba en el punto más alto que ha alcanzado en su expansión económica. Buenos Aires era un centro que atraía a inmigrantes de todo el mundo. Y así como era de poderoso el país en lo económico, debía demostrarlo. Lo hizo con su festejo del Centenario de la Revolución de Mayo.
Para ello montaron lo que se llamó “La Exposición Internacional del Centenario”. Pero quienes montaron esta demostración de lo que el país podía ofrecer al mundo, fueron capitales privados, principalmente liderados por la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial.
La exposición duró desde mayo hasta noviembre de 1910, y se concentró en el Barrio Norte de Buenos Aires, desde la Plaza San Martín al Parque 3 de Febrero. Se organizó por rubros y por las provincias argentinas y naciones invitadas.
Todo esto transcurrió en un contexto de inestabilidad política, ya que Argentina había sido gobernada por un sistema conservador y elitista, que no permitía la llegada de las masas al poder, y ni siquiera a participar en él, valiéndose del fraude para ello.

Dijimos que Argentina estaba en su pico más alto, y justamente es desde allí de donde empezó a caer. La Celebración del Centenario buscaba mostrar una imagen de prosperidad ante el mundo, una imagen de solidez institucional, pero que viéndolo desde una perspectiva histórica nos muestran que era realmente un esfuerzo por sostener un sistema político desgastado. Un sistema que cambiaría poco tiempo después.
Manuel Galves, opinaba en esa época sobre el Centenario:
“¡La superficialidad! He aquí la condición más arraigada entre los argentinos del presente. La superficialidad es la síntesis de nuestras cualidades execrables. [...] Ella es el espejo en que el pueblo argentino contempla sus méritos exteriores, esos méritos exteriores que denuncian una absoluta vaciedad espiritual. Ella nos ha convertido en el pueblo más vanidoso de la Tierra. Aquí se vive en perpetua mise en scène, triunfa lo decorativo y se vituperan los valores éticos espirituales. [...] Aquí somos como ciertos propietarios que ponen todo el lujo de su casa en la fachada mientras el cuarto de baño carece de esenciales comodidades. La vida nacional está envenenada de exhibicionismo. Sólo admiramos lo exterior, lo que brilla, lo que deslumbra”.

Galves tiene razón, ya que Argentina se maquilló para el Centenario, y comenzó a hacerlo desde mucho antes. Por ejemplo ya desde 1906 se comenzó a construir el hoy conocido como Predio Ferial de Palermo de la Sociedad Rural, con miras a la celebración del Centenario. Fue utilizado en la Exposición Internacional para exhibir el ganado argentino en el denominado Pabellón Frers.
También son resabios de la Celebración del Centenario el Monumento de los Españoles y la Torre de los Ingleses, construidos para la Exposición y donados por la colectividad española el primero, y por la inglesa el segundo.
Pero como decíamos, era un maquillaje. Por dentro Argentina no era tan próspera como se vendía, apenas si una tercera parte de los chacareros eran propietarios de las tierras que trabajaban. Casi todo estaba en manos de unos pocos, e incluso las grandes empresas como los ferrocarriles, habían sido regaladas e extranjeros, incluso exentas de impuestos.
Mientras en la Avenida de Mayo se realizaba un gran desfile militar, en otros lugares los obreros realizaban actos de protesta por el cierre de los sindicatos, sofocados por el estado de sitio en el que se vivía en 1910.

Fuente: “Celebraciones centenarias: nacionalismo y cosmopolitismo en las conmemoraciones de la Independencia”.
por Álvaro Fernández Bravo
Capítulo 10 de Galerías del progreso.


Relevamientos efectuados por los alumnos: Luis Daniel Herrera; Florencio Duarte, y Gladys Mamani

lunes, 24 de mayo de 2010

Informe Bicentenario - 1810 25 de mayo 2010

SECRETARÍA EJECUTIVA DE LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO.

UNIDAD EJECUTORA BICENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO.

PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA CENTRAL DE LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO DE LA REVOLUCION DE MAYO.

La conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810 constituye una oportunidad única para que los argentinos pensemos y reflexionemos juntos acerca de nuestro pasado, presente y futuro.
En este sentido, el 2010 nos permite hacer un balance de nuestra historia y proyectar un mejor mañana, para discutir y acordar metas, objetivos, políticas y estrategias para concertar y construir un proyecto de país.
La celebración incluye la participación de todos los actores sociales, políticos y económicos, todas las regiones del país y todas las instituciones en tanto el Bicentenario pertenece a todos y a cada uno de los argentinos, y la conmemoración en esta oportunidad debe involucrar activamente a la multiplicidad de voces e identidades de nuestra sociedad y representar cabalmente su participación en la construcción de la Argentina.
En este marco, la Sra. presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández ha propuesto que la conmemoración del Bicentenario se desarrolle en torno a tres ejes centrales:
1.- Un país independiente y soberano a través del desarrollo del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación;
2.- La necesidad de promover la construcción de un país participativo y federal;
3.- La necesidad de profundizar su pertenencia latinoamericana.

En efecto, la verdadera fortaleza de un país reside en forjar un sentimiento nacional que sea compartido por todos sus habitantes, es por eso que la celebración de la Revolución de Mayo refleja al mismo tiempo algunas cuestiones fundamentales: unidad territorial, identidad cultural y visión de futuro.

Nuestra identidad sólo puede ser entendida en el contexto regional más amplio que nos abarca, ya que este festejo de 200 años de vida independiente es compartido por la mayor parte de los países de la región y pone en evidencia la convergencia de nuestros pueblos y procesos históricos. Desde Latinoamérica nos proyectamos al mundo.
El Plan se sostiene en la idea de que el Bicentenario se celebra a lo largo de todo el año 2010, más allá de la Semana de Mayo, incluye actividades en diferentes lugares del país y procura una activa participación de los gobiernos provinciales y locales en la organización y la convocatoria.
El gobierno nacional invita a todos los argentinos, instituciones y organizaciones públicas y privadas a participar en esta celebración, que será descentralizada y federal.
La conmemoración involucra una multiplicidad de eventos como la organización de actividades con la participación de toda la sociedad, la inauguración de obras, la puesta en valor de aspectos simbólicos vinculados a nuestra identidad, el debate de objetivos y el diseño de un horizonte común.
La configuración definitiva de la celebración del Bicentenario será el resultado de esfuerzos múltiples y diversos de diferentes actores, organizaciones, instituciones e identidades que integran la sociedad argentina.

En el año 2005 a través del Decreto del PEN (Poder Ejecutivo Nacional) Nº 1016 se creó el Comité Permanente del Bicentenario en el ámbito de la Jefatura de Gabinete de Ministros, y tuvo como objetivo la elaboración de los Lineamientos Generales del Plan de Acción del Bicentenario. En este marco se han realizado numerosas actividades
destinadas a promover la reflexión plural y participativa a través de debates, foros y concursos.
En febrero del 2008, por el Decreto 278/2008 se conformó la Secretaría Ejecutiva de la Conmemoración del Bicentenario en el ámbito de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación. Su principal responsabilidad es realizar la programación y coordinación de las actividades, eventos y celebraciones junto con los gobiernos provinciales y municipales de todo el país.
Finalmente, en el año 2009 por Decreto 1358 se creó en el ámbito de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, la Unidad Ejecutora Bicentenario de la Revolución de Mayo 1810-2010 que tiene la responsabilidad de llevar a cabo el programa central de la conmemoración.

Plan de acción de la conmemoración del Bicentenario.

Antecedentes institucionales:
200 AÑOS. BICENTENARIO ARGENTINO. UN PAÍS MÁS GRANDE. UN GRAN PAÍS.
Un país con espacio para todos
El Bicentenario será un puente para continuar profundizando el debate a lo largo y ancho de todo el país. Un intercambio que nos permita ponernos de acuerdo en la forma en que debemos seguir creciendo juntos. Por eso, durante todo el 2010 se llevarán a cabo diversos foros, congresos, seminarios y encuentros en los que se podrán compartir y debatir los grandes temas nacionales en todas las provincias del país, buscando así propiciar un espacio abierto y democrático para la discusión de los puntos claves en la proyección de un futuro para todos.

LA AGENDA FEDERAL
Buenos Aires, Avellaneda
El trabajo y el Bicentenario

Buenos Aires, Azul
Diversidad cultural en el Bicentenario

Buenos Aires, La Plata
La universidad en el Bicentenario

Buenos Aires, Luján
La fé y la historia en el Bicentenario

Ciudad de Buenos Aires
La ciencia y la tecnología en el Bicentenario

Catamarca
Las identidades productivas en el Bicentenario

Chaco
Los pueblos originarios en el Bicentenario

Chubut, Trelew
El ambiente en el Bicentenario

Córdoba
La industria en el Bicentenario

Corrientes, Curuzú Cuatiá
Tradición e historia en el Bicentenario

Entre Ríos, Paraná
La educación en el Bicentenario

Formosa
El agua y el ambiente en el Bicentenario

Jujuy
Las comunicaciones en el Bicentenario

La Pampa
La cultura de la ruralidad en el Bicentenario

La Rioja
Los derechos humanos en el Bicentenario

Mendoza
La agroindustria en el Bicentenario

Misiones, Oberá/Iguazú
La inmigración en el Bicentenario

Neuquén
Recursos naturales

Río Negro
Economías regionales en el Bicentenario

Salta
La Patria Grande en el Bicentenario

San Juan
La cultura en el Bicentenario

San Luis
La salud en el Bicentenario

Santa Cruz
La energía en el Bicentenario

Santa Fé, Rosario
Los jóvenes en el Bicentenario

Santiago del Estero
Identidad cultural en el Bicentenario.

Tierra del Fuego, Ushuaia
Las islas malvinas en el Bicentenario

Tucumán
América latina en el Bicentenario

200 AÑOS. BICENTENARIO ARGENTINO. UN PAÍS MÁS GRANDE. UN GRAN PAÍS.

Relevamientos realizados por los alumnos:
Gladys Mamani,
Luis Daniel Herrera, y
Florencio Duarte

domingo, 2 de mayo de 2010

Todo empezó un 1° de mayo de 1886

1° de mayo - Día del trabajador

Mayo es un mes marcado por una historia, una tradición de lucha que arrancó un primero de mayo de 1886 allá en Chicago, cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada de ocho horas en una época en que lo “natural” era trabajar entre 12 y 16 horas por día. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora de los Estados Unidos y por qué no, de todo el mundo. Tras un proceso plagado de irregularidades, fueron detenidos los dirigentes anarquistas Adolph Fisher, Augusto Spies, Albert Parsons, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe. Los cuatro primeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Lingg prefirió suicidarse con una bomba que él mismo había preparado en la cárcel antes de padecer la “justicia del sistema”. Miguel Schwab y Samuel Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Oscar Neebe a 15 años de cárcel.
Miguel Schawb dijo al escuchar su condena que reconocía a aquel tribunal ninguna autoridad y que su lucha y la de sus compañeros era de una justicia tan evidente que no había nada que demostrar y que ellos luchaban por las 8 horas de trabajo, pero que: “Cuatro horas de trabajo por día serían suficientes para producir todo lo necesario para una vida confortable, con arreglo a las estadísticas. Sobraría, pues, tiempo para dedicarse a las ciencias y el arte". Porque, claro, las ciencias y el arte deben ser para todos.
Pasaron 109 años de aquellos crímenes de Chicago y pasó mucha agua y mucha sangre bajo el puente. Los obreros de todo el mundo eligieron el primero de mayo como jornada de lucha, de recuerdo de sus compañeros y de lucha por sus derechos, de ratificación de su condición de ciudadanos libres, con plenos derechos, según decían las propias constituciones burguesas que regían la mayoría de los Estados modernos.
En nuestro país cada primero de mayo nuestros trabajadores tomaron las calles desafiando al poder, recordándole que existían y que no se resignarían a ser una parte del engranaje productivo. La lucha logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. El poder se sintió afectado y en cada contraofensiva cívico-militar como las del 55; 62; 66; 76 y 89 (esta vez a través del voto), pretendieron y en ocasiones lo lograron, arrasar con las históricas conquistas del movimiento obrero. Persecuciones salvajes, secuestros, torturas y desapariciones, durante los gobiernos golpistas, amenazas de despidos, rebajas salariales, precarización laboral y la complicidad de algunos dirigentes sindicales, son en los últimos años las armas del poder para mantener y aumentar su tasa de ganancia a costa del sudor ajeno. Un incendio, un “accidente” en un taller textil puso a la vista de una sociedad que tiene una cierta tendencia a la mirada para otro lado: hay esclavos en el siglo XXI, y los hay acá, en Argentina. Trabajadores esclavos, sin derechos pero con muchas obligaciones. El capitalismo salvaje, para algunos una redundancia, nos extorsiona: quieren ropa más barata, éste es el precio. La realidad es otra, márgenes de ganancia escandalosos, avaricia sin límites, un Estado que hace la vista gorda, pero sobre todo la pérdida de valores básicos como la solidaridad, abonada en los 90, épocas hasta donde las leyes que protegían a los trabajadores se volvían tan “flexibles” como inflexibles se volvían las leyes que garantizaban el enriquecimiento ilícito de los funcionarios a los que se les pagaba sueldos y sobresueldos con la excusa de defender los derechos de los ciudadanos e inflexibles se volvían las seguridades jurídicas que, como sabemos, sólo son para los dueños del poder y las cosas. La esclavitud debe dolernos a todos, debemos volver a aquel humanismo que supimos conseguir, a dolernos y solidarizarnos con los más desprotegidos, aquel humanismo que proclamaba el Libertador San Martín cuando abolía la esclavitud en el Perú un 12 de agosto de 1821: “Una porción numerosa de nuestra especie ha sido hasta hoy mirada como un efecto permutable, y sujeto a los cálculos de un tráfico criminal: los hombres han comprado a los hombres, y no se han avergonzado de degradar la familia a la que pertenecen vendiéndose unos a otros. Las instituciones de los pueblos bárbaros han establecido el derecho de propiedad en contravención al más augusto que la naturaleza ha concedido.”

Autor: Felipe Pigna
Editorial Caras y Caretas, mayo 2006
Fuente: www.elhistoriador.com.ar