viernes, 18 de diciembre de 2009

Discurso - Acto de fin de curso 2009


Buenos Aires, 16 de diciembre de 2009.

Discurso de fin de ciclo 2009

Hoy 16 de diciembre, se encuentra aquí reunida la comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial Nº 34, Gral. San Martín, a fin de dar cierre a un nuevo Ciclo lectivo.
Un año que como tantos, ha traído alegrías, tristezas, y todo tipo de acontecimientos propios de esta etapa del mundo que en suerte, nos toca desandar.
En este año 2009, nuestra institución ha llegado a los 70 años de vida. Fue en el otoño de 1939, para mayor exactitud el día 16 de mayo, cuando un grupo de docentes con una inquebrantable vocación de servicio y compromiso social, empezaron a escribir la historia de la Escuela de Artes y Oficios para ciegos adultos.
A lo largo de estas siete décadas, el servicio a personas con discapacidad visual se fue acrecentando y diversificando. Así pues, desde mediados de la década del ’40, la entonces denominada Escuela Complementaria San Martín, comenzó a brindar a sus alumnos herramientas intelectuales; artísticas, y de destreza manual.
La historia de esta escuela es rica, no solo por el servicio invalorable que ha aportado y aporta a las personas ciegas y disminuidas visuales en pos de su rehabilitación y reinserción social; es pródiga también, por las vicisitudes que debió atravesar debido a la falta de un espacio propio donde sentar bases. Edificios de distintos Ministerios; aulas de la Universidad Tecnológica, y hasta la Plaza Miserere, fueron testigos del trabajo de educadores y educandos.
Desde hace 35 años, desarrollamos las actividades en una sede impropia para que funcione una Escuela de Educación Especial, y pese a ello, directivos, docentes, auxiliares, y alumnos, ponemos lo mejor de nosotros para optimizar los rendimientos y maximizar los beneficios.
Estamos en un momento de la Historia, en el cual, parece haberse vuelto moneda corriente abrir juicios de valor apresurados e infundados; desacreditar, y pregonar lo que hay que hacer pontificando desde un pedestal.
Me permito considerar al respecto, que lo más conveniente sería hacer un sesudo análisis introspectivo. Tomar real dimensión de dónde estamos parados; qué y cuánto hacemos por cambiar o ayudar a mejorar las cosas, y fundamentalmente asumir de una buena vez, que el éxito de toda empresa está en el trabajo mancomunado, y que el crecimiento interior lo da la capacidad de sumar y potenciar.
Ahí está el secreto de la cuestión; mostrar un perfil distinto. De orates que restan y dividen está plagado el camino.
Asumir y mostrar esta postura, es el mejor homenaje que podemos ofrecerle a quienes forjaron en estos 70 años, este derrotero que ahora nos toca concebir día a día.
Todos; Directivos, docentes, y alumnos. Cada uno en su rol; cada uno con su cúmulo de expectativas y sueños a cuestas, pero todos aunados en un solo fin, la Rehabilitación y contención de personas ciegas y disminuidas visuales.

Prof. Arturo Arias Terceiro
Coordinador Escolar en Tecnologías
INTEC (Red inclusiva)