domingo, 21 de junio de 2009

Alta en el cielo....

Historia de la Bandera

La Bandera, ayer y hoy

Propuesta y Juramento de la Bandera

13 de febrero de 1812

Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos.

18 de febrero de 1812

El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."

27 de febrero de 1812

Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, Manuel Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui.

Rosario: La Creación de la Bandera Argentina.

3 de marzo de 1812

El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, Manuel Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera.

25 de mayo de 1812

Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez.

27 de junio de 1812

El Triunvirato ordenó nuevamente a Manuel Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia.

18 de julio de 1812

El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.


Fuente:
Efemérides Culturales Argentinas
Ministerio de Educación de la Nación
Subsecretaría de Coordinación Administrativa

sábado, 20 de junio de 2009

20 de junio - Día de la Bandera

Hoy recordamos a Manuel Belgrano, creador de nuestra bandera, fallecido el 20 de junio de 1820.
Fue uno de los pocos en su época que se animaba a hablar de Independencia. María Catalina Echeverría, una vecina de Rosario fue la que cosió la bandera inspirada en los colores de la escarapela. Belgrano ordenó jurar fidelidad a sus soldados y oficiales. Abolió así, la roja con la que se distinguían hasta entonces.
Fue uno de los ideólogos de la revolución americana. Nacido en 1770 en nuestra ciudad estudió en el Colegio San Carlos y luego, dada su condición de familia aristocrática continuó en España.
Fue contemporáneo a la Revolución Francesa. Por eso los ideales de libertad, igualdad, seguridad y propiedad se fueron encarnando en la construcción de sus conocimientos.
Es así que cuando vuelve en 1794 a Buenos Aires con el título de Abogado y con el nombramiento de primer secretario del Consulado, otorgado por Carlos IV comienza a poner en práctica lo aprendido.
Fue un enérgico propulsor de la educación, él tenía clara conciencia que no bastaba con los grandes anuncios sino que había que cambiar el sistema educacional colonial.
Luchó para que la ignorancia dejara de pasar de generación en generación, realizó el primer proyecto de enseñanza estatal, gratuita y obligatoria. Trató de fomentar la agricultura y la industria. Él decía “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse y ponen todo su empeño en conseguir no sólo darles una nueva forma, sino aún atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo, y después venderlas.”
Pero las ideas innovadoras de Belgrano quedaban en la teoría por la firme oposición a llevarlas a la práctica del resto de los miembros del Consulado.
Pareciera que como pueblo seguimos reclamando lo mismo. Nos llenan de grandes anuncios, nos envuelven con la propaganda política pero pocos son los cambios. Lejos estamos de la equitativa distribución de la riqueza por la que bregaba Belgrano.
Tenemos la oportunidad dentro de poco de elegir a los que redactan y sancionan las leyes que nos rigen como Nación.
Necesitamos acuerdos para avanzar como país, que las ideas propuestas no sean solo teóricas, que no queden en los anuncios, que se plasmen en lo concreto. De lo contrario el abismo entre las clases sociales será más pronunciado de la mano de la pobreza, la miseria, la ignorancia, la desidia; todas éstas madre de la violencia.
Hagamos el esfuerzo de pronunciarnos con conciencia, no nos dejemos llevar. Que la voluntad logre vencer a la pereza, que el orgullo por nuestra bandera nos anime a vencer la ignorancia no quedándonos con lo que nos quieren vender. Compremos con nuestra educación, con nuestra inteligencia aquello que verdaderamente valga la pena.

Prof. María Lucía Zamorano

Bibliografía:
Pigna Felipe, Mitos de la Historia Argentina. Grupo Editorial Norma. 2004.

domingo, 14 de junio de 2009

De regreso a casa - De Adela Belmonte

De regreso a casa

Era una noche de verano extremadamente calurosa y húmeda, pero yo me hallaba fresquito y seco, casi helado, podría decir. Desde mi lugar de privilegio, oscuro por cierto, escuchaba voces entrecruzadas, carcajadas y música, alegre música.
Evidentemente, allí afuera había mucha gente que estaba celebrando algún acontecimiento importante, o simplemente festejaban el estar juntos.
De vez en cuando mi refugio se iluminaba y el bullicio exterior se hacía más audible, pero esto duraba sólo unos pocos segundos, y nuevamente la oscuridad me rodeaba. Para serles sincero, ya estaba aburrido de tanta inactividad y también temeroso, de llegar a un estado de congelamiento del que no pudiera retornar.
Cuando ya casi no podía percibir el empuje de esas chispitas, que a modo de suave oleaje, cada tanto me acariciaban y daban sentido a mi vida, repentinamente la luz se encendió y fui transportado a ese ambiente festivo y caluroso.
Al verme aparecer, todo el mundo empezó a aplaudir y a dar vivas en mi nombre, o al menos eso es lo que yo entendí. La mano generosa que me salvó de aquél frío polar, tenía una potente voz que se ufanaba de mi presencia en el lugar gritando, mientras me señalaba con su otra mano: --¿No les dije que aún faltaba lo mejor?—
Me sentía orgulloso. Toda esa algarabía en mi honor, y en el de, por supuesto, esas alegres y picantes burbujitas que pugnaban por salir y hacer las delicias de los invitados. Con unos movimientos suaves, hacia un lado y al otro, la mano que me había presentado ante sus amigos, logró que me lanzara al espacio liberando a la tan preciada espuma formada por mis viejas y queridas amigas, que yo había sabido tan bien guardar.
Mi trayecto por los aires fue corto, ya que rápidamente fui a dar sobre una ensortijada y rojiza cabellera, cuya simpática poseedora, prontamente me tomó entre sus suaves manos, y delicadamente posó sus labios en mí, dejando la huella de un vivo color rojo. Al tiempo que daba giros y saltitos de alegría, diciendo: -- ¡Felicidades, felicidades! --, se acercó a un amplio ventanal, y con inesperada vitalidad me lanzó al exterior. Luego de haber rodado lo suficiente como para sentirme bastante mareado, me encontré abrazado y mecido por las tibias aguas de un pequeño arroyo, que me llevaron corriente abajo, rescatándome de la frívola aventura que, involuntariamente, acababa de vivir.
Fue una experiencia sorprendente y hasta casi enriquecedora, formar parte de ese extraño espacio humano, pero ¡qué placidez, ser devuelto al mundo natural, a mi mundo, del que nunca debieron haberme separado!

ALB

jueves, 4 de junio de 2009

San Velozo

Durante un largo tiempo de mi vida, me quedé en casa sin salir.
Esto fue así, hasta que llegó el momento de venir a la escuela.
Ese día surgió un cambio fundamental en mí, que modificó mi vida.
En este lugar encontré a muchas personas con los mismos problemas e inquietudes, y verdaderos profesionales que entendiendo mis necesidades con muy buen criterio, fueron trabajando y paso a paso encontrando la forma de reinsertarme en la sociedad.
Los logros son muy importantes, como caminar solo por la calle con mi bastón; fue increíble volver a leer usando el sistema Braille; poder terminar la primaria y profundizar mis conocimientos, y bailar tango al compás del Bandoneón.
Pero, introducirme en la Informática es lo que nunca imaginé, y aquí en la Escuela San Martín lo logré. Miren como será, que hasta tengo cuenta de e-mail...

VICTOR
Mi e-mail es: sanvelozo@live.com.ar